Las tripas de la gran estafa

Sebastián Serrano
Periodista

Andreu Missé, uno de los periodistas más honrados y rigurosos que hay en activo, acaba de publicar un libro extraordinario, imprescindible para entender la crisis financiera en España: La gran estafa de las preferentes. La lectura de su casi medio millar de páginas produce (al menos a mí me ha producido) una doble y contradictoria sensación: repugnancia y alivio.

Sin un solo adjetivo de más, simplemente exponiendo un dato detrás de otro, una miseria tras otra, el relato produce una profunda repugnancia. Es la historia de unos elegantes desalmados que abusando de su posición de dominio planearon en los despachos de las instituciones financieras una estafa a gran escala que afectó a casi un millón de ahorradores, entre los que figuraban “ancianos, enfermos de Alzheimer, analfabetos y personas vulnerables”, tal y como precisa una y otra vez el autor. Para que la gran estafa pudiera existir, la todopoderosa élite financiera tuvo que contar con la complicidad del grueso de la élite política y la ineficiencia de los mecanismos de control de que disponen el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), así como del silencio del grueso de los medios de comunicación.

El alivio lo produce la existencia misma del libro, una prueba de que el periodismo basado en el rigor y la honestidad no ha desaparecido. Financiada mediante crowfunding por 220 personas y entidades y editada por Alternativas Económicas, una revista mensual organizada en cooperativa y dirigida por el propio Missé, la obra recoge dos años de trabajo, la consulta de centenares de documentos y entrevistas con decenas de afectados, así como con miembros del sistema financiero, del ámbito judicial y de la política. El resultado es una obra plagada de datos y citas que le confieren un rigor incontestable aunque, como confiesa Missé, “es la mirada de los más perjudicados” la escogida para orientar el texto.

978846089932El capítulo de introducción de la obra empieza así: “Este no es un libro contra la banca”. Y cuatro líneas más abajo precisa: “Este es un libro contra las malas prácticas bancarias, contra los abusos, los engaños y la desigualdad en la información que reciben los clientes”. Es cierto, no es un libro que contenga una sola frase contra los servicios financieros como concepto abstracto. Lo que sucede es que cuando casi todos los bancos y cajas han incurrido en “abusos y engaños”, algunos de ellos investigados por la justicia como delitos, el libro se convierte, aun sin proponérselo el autor, en un alegato contra el sistema financiero español y sus cómplices de la esfera política.

El hilo conductor de la obra son las participaciones preferentes, un producto financiero híbrido ideado a finales del siglo pasado, con características de capital (como las acciones) y de deuda (como lo depósitos a plazo) que permitía a bancos y cajas incrementar su capital a precios inferiores a los de mercado. Se trata de un producto ideado para inversores avezados, capaces de evaluar el riesgo que comportaba su compra, que se vendió masivamente en las sucursales de cajas y bancos a clientes de toda la vida que, como se ha constatado en numerosas sentencias, creían que su dinero estaba siendo colocado en un depósito un poco mejor remunerado que los depósitos clásicos.

Andreu Missé documenta la historia de un escándalo en 'La gran estafa de las preferentes'
Andreu Missé documenta la historia de un escándalo en ‘La gran estafa de las preferentes’

Según relata Missé, las primeras emisiones de preferentes lanzadas en España, entre 1998 y 2003, se efectuaron desde las islas Caimán, un paraíso fiscal. Las emitieron 19 bancos y cajas, la mayor parte del sistema financiero español, y lo hicieron con las bendiciones correspondientes del Banco de España y la CNMV. La elección de tan bellas islas permitía a las entidades escamotear impuestos. La fiscalía anticorrupción y la inspección de Hacienda se percataron del presunto fraude, pero no se fue más allá. “No se podía expedientar o procesar a todos los administradores y ejecutivos del sistema financiero”, escribe Missé con ironía.

Pero no sólo no se procesó a nadie sino que se les amnistió. En 2003, una diputada socialista presentó una enmienda a una ley sobre transacciones económicas internacionales con la que pretendía obligar a los bancos a que emitieran las preferentes en España y, lo más importante, que tributaran el 5% al impuesto de sociedades. Frente a esa enmienda se presentó una transaccional de CiU, apoyada por el PP, que fue evolucionando hasta que el texto definitivo no sólo eliminaba esa tributación del 5% sino que atribuía a las preferentes ventajas fiscales que no tenían otros productos similares y otorgaba una generosa amnistía fiscal. Y hasta el PSOE se sumó a los cambios.

El sometimiento del poder político al poder financiero fue clamoroso en este episodio, pero no ha sido este el único momento en que el fantasma de un eventual procesamiento masivo de los directivos de los bancos ha hecho saltar las alarmas.

Hay otro aspecto de la comercialización de las preferentes que podría haber vulnerado el Código penal. Como esas participaciones se vendían a los clientes como si fueran depósitos de ahorro se tenía que garantizar la recuperación de todo el dinero depositado y, para ello, los bancos idearon un peculiar mercado interno. Cuando un cliente necesitaba el dinero, la entidad buscaba un nuevo comprador entre su clientela y casaba la operación de compraventa. Todo podía parecer normal hasta que el agravamiento de la crisis puso en evidencia la irregularidad del mecanismo. El valor real de las preferentes caía cada vez más y el de algunas emisiones llegó a ser el 25% del nominal, pero al nuevo comprador se le hacía pagar el 100%, algo a todas luces fraudulento.

En el proceso penal contra Bankia, que se sigue en la Audiencia Nacional desde 2012, ni los fiscales ni los magistrados de la Sala de lo Penal han apreciado responsabilidad penal por la manipulación del  mercado interno organizado en esa entidad. Según uno de los abogados querellantes, los jueces “no lo quisieron admitir porque sabían que eso lo hacían todos los bancos y entonces hubieran tenido que actuar contra todos”. Igual que había sucedido 10 años antes, ¿cómo se va a poner uno a procesar a todos los banqueros del país?

Manifestación de afectados por las preferentes en Madrid. Foto: EFE
Manifestación de afectados por las preferentes en Madrid. Foto: EFE

Si por la vía penal los avances hasta ahora han sido escasos, una buena parte de los estafados con las preferentes sí ha logrado recuperar su dinero por la vía civil. Missé cuenta que cuando en 2012 estalló el problema con toda su crudeza, los jueces abordaban las demandas con cierta distancia porque creían honradamente que los bancos, unas entidades tan serias, no podían cometer esos atropellos. Pero poco a poco se dieron cuenta de que los abusos habían realmente existido, fueron cambiando de opinión y la mayoría de las sentencias han sido favorables a los ahorradores. Las movilizaciones de decenas de miles de afectados por todos los rincones del país contribuyó a ese cambio.

Missé recoge numerosos testimonios de poseedores de preferentes que se enteraron de la existencia de ese producto financiero complejo cuando fueron al banco o la caja y les dijeron que no les podían devolver su dinero. Sin ser conscientes de ello, engañados por la entidad en la que habían confiado toda la vida, el dinero que ellos creían haber colocado en un depósito seguro estaba invertido en algo que no entendían. Esa especie de corralito de las preferentes se produjo cuando la CNMV acabó con los fraudulentos mercados internos que había tolerado. Las entidades que eran más o menos solventes ofrecieron a los clientes atrapados salidas que les permitieron recuperar buena parte del dinero, pero los que habían confiado en entidades insolventes, como Bankia, Caixa Catalunya y Novacaixa Galicia, sufrieron cuantiosas pérdidas, que algunos han recuperado años después mediante mecanismos de mediación o en los tribunales y otros no han recuperado.

Missé cuenta con minuciosa precisión cómo los primeros que, sin pretenderlo, salieron al rescate de los bancos españoles en crisis fueron precisamente los clientes estafados. “La contribución forzosa de los tenedores de preferentes y subordinadas en la capitalización de las entidades financieras fue decisiva para que el Gobierno pudiera reducir la cuantía de la petición del rescate desde 60.000 a 41.300 millores de euros”, subraya. Un rescate forzado por el Eurogrupo para que las entidades financieras españolas pudieran devolver los créditos que habían recibido de bancos europeos, alemanes y franceses principalmente. “Es difícil de justificar”, agrega, “que mientras que la banca extranjera recuperó toda su inversión, los pequeños ahorradores sufrieron unas pérdidas tremendas”.

Más. “Las autoridades conocían que las preferentes se colocaron en muchos casos a ancianos, personas sin conocimientos, no ya financieros, sino que en muchos casos carecían de la educación más básica. Los atrapados fueron la generación de los años del trabajo duro de la posguerra, que lograron pequeños ahorros con grandes sacrificios. Estas fueron las víctimas sobre las que se cargó el primer rescate a la banca”.

Missé considera que el poder de la banca española es “extraordinario”, “desproporcionado”. Dicho de otra manera, hace lo que le da la gana. Y ofrece muchos datos que lo corroboran. Un ejemplo: en 2015, los bancos sólo rectificaron en el 40% de los casos en que el Banco de España se pronunció a favor de los clientes y en el 7% cuando la reclamación se había planteado ante la CNMV.

En fin, si el lector quiere tener una buena aproximación del entorno ético-político-financiero en que nos ha tocado vivir, le conviene leer ‘La gran estafa de las preferentes’. Es un entorno repugnante, pero es de agradecer que alguien se atreva a describirlo tal como es.

Un pensament a “Las tripas de la gran estafa”

  1. Este artículo de Sebastián Serrano sobre el libro de Andreu Missé es tan exhaustivo que corremos el peligro de no comprarlo. Sería un error imperdonable, porque ‘La gran estafa de las preferentes’ viene a ser como una especie de biblia del periodismo de investigación económica.

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