Las ‘margalladas’ de Margallo y otras más de igual o distinto signo

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Antología de sandeces políticas (37)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista                                       

Anda tan revuelto el patio político desde que la Generalitat catalana convocó el referéndum para ejercer el derecho de decidir su futuro, que los excesos verbales, tanto de personajes españolistas como catalanistas, no han hecho otra cosa que multiplicarse. Quien últimamente ha destacado más en este aspecto ha sido el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo (Madrid, 13-8-1944), a quien Mariano Rajoy parece haberle confiado cierto protagonismo en el tema, por supuesto que no porque el presidente considere que Cataluña sea un país extranjero, sino por sus dotes presuntamente diplomáticas.

Y, ciertamente, la diplomacia de Margallo se ha quedado solo en presunta, si nos atenemos a las cosas que ha andado diciendo hasta ahora. El 10 de marzo, en un desayuno informativo en el Hotel Ritz de Madrid, se despachó de esta guisa: “Una declaración unilateral de independencia condenaría a Cataluña a vagar por el espacio sin reconocimiento internacional y, desde luego, a quedar excluida de la Unión Europea por los siglos de los siglos.” Nada más faltó añadir amén. ¿Cómo alguien de su experiencia puede afirmar algo así, si no es para recurrir al recurso fácil del catastrofismo barato? ¿Cómo el ministro que representa al Gobierno de España a nivel internacional puede utilizar un argumento tan pueril como el de imaginar al pueblo catalán vagando por el espacio sideral?

España, dios del universo, según Artur Mas

Le faltó tiempo al presidente de la Generalitat, Artur Mas, para replicar con estas palabras: “Ahora les da por la astronomía. Y es que en ellos está la respuesta a uno de los enigmas más grandes: qué había antes del bing bang. Algunos creemos que Dios, pero no. Ya estaba España, que ordenó el universo.” A pesar de que la margallada se lo había servido en bandeja, Mas no debió caer en la frivolidad en un debate tan trascendental como el del soberanismo. No se puede responder a una margallada con otra margallada.

Pocos días después de lo del vagar por el espacio, Margallo volvió a meter la pata con esta apreciación:“Hay un paralelismo absoluto entre el referéndum de Crimea y la consulta soberanista de Artur Mas.” Tal afirmación mereció la desaprobación por parte del portavoz parlamentario del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, y el propio ministro rectificó el 20 de marzo diciendo que la única “similitud” entre los casos de ambos territorios era la convocatoria de un “referéndum ilegal,” pero “en el resto de las cosas es obvio que las diferencias son abismales.”

El patriota apóstol de la Marca España

Este caballero –bisnieto de un general gobernador de Melilla que  murió en 1893 en una refriega con las tribus indígenas, que le acusaron de provocador y cuyo incidente llegó a conocerse como la guerra de Margallo—ha destacado al frente del ministerio por su apostolado de la denominada Marca España. Tal es su obsesión, que hace casi dos años, con motivo de una final de Copa entre el Barça y el Athletic de Bilbao en la que se silbó el himno español, declaró que eso perjudicaba la Marca España y que contribuía a incrementar la prima de riesgo: “Una debilidad en la nación es algo que los mercados huelen.” En otra ocasión, a raíz de la expropiación de Repsol decidida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, manifestó: “Argentina se ha dado un tiro en el pie.” Lástima que la expresión coincidiera con el tiro en el pie que se había dado hacía poco el nieto mayor del Rey. A propósito del Rey, el incidente de su escandaloso safari inspiró a la señora Kirchner el siguiente comentario sobre la expropiación: “La curva de reservas de YPF Repsol se parece a la trompa del elefante.”

A pesar de todo, Margallo rehúye encuadrarse en el nacionalismo: “Yo no soy nacionalista. Soy patriota, porque amo a España.” En octubre de 2012, levantó una gran polvareda en el Congreso de los Diputados al comparar los nacionalismos con el nazismo, aunque lo disfrazase de un barniz filosófico. Dijo textualmente: “En política solo hay dos divisiones entre dos movimientos: los que consideran que el individuo es el destinatario final, el objetivo que debe centrar toda nuestra atención, y aquellos que sitúan al individuo al servicio de una idea abstracta, sea esta la de clase en el marxismo, la de raza en el nazismo o el nacionalismo al servicio de la nación absoluta.”  No se cortó un pelo al añadir que su partido, el PP, siempre “sirve al individuo y garantiza el Estado de bienestar.”

De la aznarista FAES al republicano Bosch

Como ya se ha comprobado con Mas, las margalladas no son privativas de Margallo, aunque su autor imprime carácter. A continuación recogemos unas cuantas de distinto signo político, empezando por un apocalíptico análisis de la fundación aznarista FAES y acabando con una fantasía onírica (valga la redundancia) del portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso.

“Un proceso para una Cataluña empobrecida, desgarrada y aislada […] Mutilada, engañada, vulnerable, inestable, inviable, irrelevante, devastada […] La secesión probablemente es el más absurdo y gratuitamente destructivo empeño político, económico y social de la historia de Cataluña.” (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, FAES, enero de 2014)

“No se puede caminar hacia la Edad Media.” (Mariano Rajoy, febrero de 2014)

“De diferente manera [que en Euskadi], el Partido Popular está sufriendo la exclusión y el rechazo social [en Cataluña]. Nos quieren decir cómo hemos de vivir nuestra vida, cómo hemos de gobernar o cómo hemos de educar a nuestros hijos. O estás con ellos o no eres catalán.” (Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PPC, enero de 2014)

“Qué harán los separatistas con los colaboracionistas? ¿Nos cortarán el pelo?” (Jordi Cañas, diputado autonómico de Ciutadans, febrero de 2014)

“Es penoso que directivos de empresas alemanas, enriquecidas gracias al nazismo y cómplices de millones de asesinatos, critiquen el nacionalismo catalán.” (Joan Tardà, diputado en el Congreso por ERC, febrero de 2014, criticando un manifiesto de directivos de empresas extranjeras en Cataluña contra el proceso independentista. Llevando esta argumentación hasta el extremo, los israelíes de ahora serían cómplices de la crucifixión de Jesús de Nazaret)

“La revolta de 1934 [proclamación del Estado catalán] acabó con la autonomía suspendida y con Companys en la cárcel.” (Txiki Benegas, diputado del PSOE, en diciembre de 2013, casi cuatro décadas después de haberse manifestado enarbolando una pancarta que reivindicaba el derecho de autodeterminación de los pueblos de España)

“Aprobado el Plan Hidrológico de la parte española del Ebro, uno de los más complejos. Son 14 los planes aprobados en dos años.” (Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, febrero de 2014, en un insólito tuit en el que adopta la terminología de los nacionalistas catalanes con respecto al tramo aragonés del PHN)

“Cuando el señor Rajoy se despierte el 10 de noviembre, después de la consulta [soberanista], se encontrará con la República Catalana.” (Alfred Bosch, portavoz de ERC en el Congreso de Diputados, durante el debate del estado de la nación. Algunos han visto en la frase una evocación del despertar de la película Matrix, aunque, por el contrario, también podía recordar el célebre cuento de Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” Podría adaptarse así: “Cuando Bosch despertó, allí seguía el dinosaurio Rajoy.”