Las gaviotas

Sergi Garcia
Galanthus

_CSC1189ppDesde Juan Salvador Gaviota, best-seller de principios de los años 70 del s XX, ha sido fácil identificar a esos pájaros marinos con la libertad y con el espíritu de superación representado en sus altos vuelos. Era pues cuestión de tiempo que algún partido las adoptara como imagen de su logotipo. En los últimos decenios, las gaviotas han confirmado, sorprendentemente, que son lo que simbolizaban en esa obra, se han superado a sí mismas y han colonizado nuevos territorios y ambientes insólitos para unas aves principalmente marinas y litorales; su vuelo las ha llevado lejos. Además, han sabido variar su dieta: de pescado han pasado a degustar basura de los vertederos, de calamares a palomas urbanas. Es por eso por lo que ahora encontramos concentraciones enormes de gaviotas de diferentes especies en los vertederos de Madrid, o las vemos perseguir, cual ave de presa, a palomas, a las que, en el caso de Barcelona, les caen palos de todas partes, pues también los halcones, depredadores titulares, les tienen mucho aprecio.

_DSC1063En la Ciudad Condal, a pesar de ser ciudad litoral, con un puerto antiguo, la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) no empezó a criar hasta los años 70, con una primera pareja confirmada en el Zoo. A principios de los 80 se detectó otra pareja con pollos en un edificio del Eixample (según me comentan, en los tejados del Seminario Conciliar de Barcelona, lo cual sería sumamente apropiado para un ave tan dada al símbolo). Ya para 1985 se contabilizaron 25 parejas distribuidas en diferentes puntos de la ciudad. Actualmente se cuentan por centenares. Este incremento poblacional, generalizado, tiene diferentes causas y varios efectos, que sería prolijo ahora relatar. Entre las causas, ya lo hemos mencionado, cabe subrayar la capacidad para la explotación de nuevos recursos. En la ciudad tiene donde criar y tiene comida en abundancia, como dicen los Tientos de Camarón de la Isla

Cuántas veces yo he pensao
que el mundo es una mentira
cuántos quisieran pa comer
lo que otros tiran

_DSC1115Nido y pollos de gaviota patiamarilla (MontjuÏc -Barcelona-)pollos de gaviota patiamarillaPues eso, pero además de rebuscar en las basuras, esgraciadamente como algunos hijos de vecino, cazan palomas al vuelo. Las persiguen, a veces, si no en equipo, que eso sería decir mucho, sí en parejas o grupos reducidos. Las palomas, hechas evolutivamente a escapar de las garras de los halcones, vuelan como si no se tomaran del todo en serio el lance. Sin zigzagueo, sin grandes picados, sin darlo todo, vamos. Las gaviotas, hechas evolutivamente a nadar y pescar, son perseverantes y van aprendiendo. De momento, las palomas enfermas, las más débiles o los pichones son las víctimas de este proceso de aprendizaje. Una vez capturadas, si pueden, las remojan, como vínculo con el agua de donde vienen, como memoria histórica de su especie, antes de zampárselas.

Pero hay más. Estas aves crían en el medio natural en espacios abiertos. Lo más parecido en la ciudad son las azoteas. Las gaviotas son muy protectoras de los pequeños pollitos, instinto que compartimos la mayoría de nosotros con ellas. Por eso, cualquier intruso que merodee por las inmediaciones, que las gaviotas entienden como un potencial depredador, como por ejemplo un vecino o vecina que sube a tender, es recibido de malos modos. Aunque la sensación es que podría llegar a ocurrir lo de Los pájaros de Hitchcock (que ha podido hacer su daño a las gaviotas como la película Tiburón a los tiburones) lo cierto es que estas aves no atacan en el sentido literal y estricto, sino que se limitan a hacer vuelos intimidatorios, rasantes, vertiginosamente cercanos a nuestras cabezas, por lo cual, debido a su envergadura alar de 1’5 m, no es extraño que acongojen y que finalmente el vecino o vecina tienda a no subir. Si se sube armado con un paraguas, blandido en el aire ante el animal, las amenazas quedan en nada, como un no a la griega.

Con todo estos mimbres es fácil de comprender que la carga positiva que representaba la gaviota haya sido ensombrecida por esta nueva aureola, de reciente adquisición. Un bicho que come basura y molesta a los vecinos de bien, buena gente, no es aconsejable que sea símbolo de un partido mayoritario, por eso ahora dicen que lo que inspiró el logotipo no era una gaviota, sino un charrán, un ave de vuelo ágil, marina también, pero huérfana de toda carga simbólica. Donde dije digo, digo Diego y dos huevos duros.

Un pensament a “Las gaviotas”

  1. Al cambio de ave le ha faltado un poco de piel. La primera acepción del DRAE es muy persuasiva:

    “charrán
    1. adj. Pillo, tunante. Se dijo en un principio de los esportilleros malagueños vendedores de pescado. U. t. c. s.”

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