Las decisiones del avestruz

Por Ánder Gurrutxaga

Es probable que el día después del 26 de junio se parezca al del 20 de diciembre. Los cuatro partidos más votados, sin mayoría suficiente, deben aclarar con quién, cómo y sobre qué gobernar.

 

aa1Disputarse el primero, segundo, tercero o cuarto puesto puede ser una demostración simbólica y efectista más que efectiva, si no desarrollan oportunidades para asociarse. España es un país donde los partidos pactan poco, lo hacen por necesidad –cuando no queda otro remedio- o a regañadientes. La incultura del pacto es el rasgo estructural, si se puede no pactar mejor que hacerlo. Si se puede imponer mejor que convencer. La vorágine de las campañas -y ésta dura mucho- proclaman el culto al ruido, el exceso, la promesa con o sin fundamento, la frivolidad y la banalización.

El peligro es no saber diferenciar la campaña del buen gobierno. La estrategia del avestruz -esconder la cabeza debajo del ala- dura un suspiro, luego hay que gobernar y tomar decisiones. El dilema es cómo, con quién, para qué y sobre qué. Las posibilidades no son infinitas. Los “cuatro reinos” tienen límites, las fronteras están definidas. A muchos ciudadanos les interesa saber, antes de ir a votar, qué se  quiere  hacer con su voto o qué decisiones se toman con él. Digo esto, porque no es lo mismo la “gran coalición” -PP, PSOE y C´s-, que la alianza de izquierdas-PSOE+ Unidos Podemos-, o centro derecha -PP+C´s-, el gobierno en mayoría que en minoría, la concentración que la repetición de elecciones.

Entiendo que son cuestiones difíciles de responder, pero qué quiere que les diga, los votantes quieren saber. La estrategia del avestruz o la del que mira el cielo esperando el “santo advenimiento” no son opciones deseadas.

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