Las bolsas de plástico

baixaM. Eugenia Ibáñez

Hace aproximadamente dos años, las bolsas de plástico dejaron de ser gratuitas en tiendas y supermercados con el fin de reducir el uso cotidiano de ese material. Y nos dieron las razones de aquella decisión: fabricar una bolsa dura cinco minutos y su vida útil no pasa de los diez, pero según el Programa de las Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA) entre el 70% y el 80% de los residuos acuáticos son plásticos, así que no es descartable que el pescado que comemos contenga restos no orgánicos.

No he vuelto a usar una bolsa de plástico porque las razones que me dieron eran más que convincentes. Así que si no llevo bolsa de tela o papel al super prefiero coger los melocotones en la mano o colocarlos en el bolso mezclados con las llaves de la casa. Tampoco quiero pagar cuatro céntimos por la bolsita en cuestión porque supone poner en circulación un objeto que no sé donde acabará.

Ahora bien, cuando descargo el carro de la compra me encuentro con el siguiente panorama: tomates en una base de porexpán y envueltos en plástico; botellas de leche y agua sujetas con plástico; judías verdes con envase de plástico; fruta en bandejas y protegidas con plástico; bollería en bolsas de plástico; lechugas en recipiente y film de plástico…¿sigo? Sigo.

Si hago la compra en el super del Corte Inglés hay que pagar la bolsa de plástico, de acuerdo, pero si esa compra es en el Rincón del Gourmet del mismo establecimiento la latita de berberechos me la entregan en una hermosa bolsa de plástico. Al parecer el plus de elitismo de este rincón no perjudica a la merluza que me voy a comer.

¿No es todo ello un ejercicio de hipocresía? ¿Por qué medidas para defender el medio ambiente solo afectan al último eslabón de la línea del consumo, al más débil, al consumidor, y no a distribuidores, productores, y vendedores? ¿Por qué no se toman medidas para reducir ese uso masivo de plásticos que llegan a los hogares sin que el comprador pueda evitarlo? No se atreven.

El medio ambiente no es tan importante como para forzar otras formas de empaquetado y venta. De momento, los supermercados y tiendas han logrado no cargar con que el costo de las bolsitas de marras.