Las aceras no son para las motos

Las motos de Via Augusta aparcan ahora en las calles del entorno. ¿La solución es incrementar los aparcamientos de motos? Solo sin son de pago, como los de los coches.

Lluis Brau
Arquitecto-urbanista

El pasado 5 de julio, La Lamentable publicó una nota editorial titulada Motos en Vía Augusta. Colau cumple. Coincido plenamente con su contenido, a excepción del último párrafo, que reproduzco: ¿Dónde han ido a aparcar ahora las motos? A todas las calles –muchas de ellas semipeatonales– del entorno. Expulsarlas de un sitio sin ofrecerles alternativas (más aparcamientos para motos) no parece que vaya a resolver el problema, sino únicamente a desplazarlo”.

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Las aceras de la plaza Narcís Oller, colindante con Via Augusta, estan más saturadas de motos que nunca. Los vehículos ocupan las aceras y los aparcamientos señalados en la calle

Efectivamente, el efecto negativo a corto plazo de prohibir el aparcamiento de motos en espacios peatonales ocupados impunemente durante años por estos vehículos puede ser el que indica el texto anterior. Pero la solución no está en crear más aparcamientos para motos. Más bien al contrario. El marco general sobre el que se sustenta la política urbanística del espacio público, núcleo y esencia de la ciudad, se basa sobre tres ejes complementarios:

1. Queremos ciudades más vivibles y amables. Saludables, con el aire limpio, tranquilas, con amplias y cómodas aceras y espacios libres para caminar, pasear o descansar. Seguras, donde los niños puedan corretear sin necesidad de estar siempre protegidos, agarrados de la mano. Este deseable objetivo pasa por potenciar los modos sostenibles de movilidad, a pie, en bici y en transporte público, paralelamente a la contención del vehículo privado (coche y moto), principal responsable de la letal contaminación del aire y acústica y de la cruenta lacra de los accidentes de tráfico.

2. Desde hace años, las ciudades europeas de forma generalizada se han orientado decididamente hacia este modelo, con brillantes resultados. También Barcelona, aunque a veces tímidamente. Desde el establecimiento del sistema democrático en los años 70, todos los consistorios municipales han ido trabajado, con más o menos empeño, en esta línea. En concreto, el actual gobierno municipal está claramente implicado en la mejora de la movilidad y pacificación de las calles de Barcelona.

3. Barcelona, ciudad muy compacta, es deficitaria de espacio público.
Por otra parte un alto porcentaje (el 60% de de nuestras calles y plazas) se lo come el vehículo privado (coches+motos) ya sea circulando o aparcados. Es una situación francamente injusta que hay que revertir porque el vehículo privado (coches y motos) representan únicamente el 14,4% de los desplazamientos intraurbanos.

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La calle Neptú, paralela al paseo central de Via Augusta, acoge ahora una hilera de motos en las estrechas aceras

La contención-pacificación del vehículo privado, (coches y motos) y la recuperación para la ciudadanía del espacio público, calles y plazas ocupadas por el vehículo privado, son los dos objetivos que para nada casan con la propuesta editorial de crear más aparcamiento para las motos, que implicaría exactamente lo contrario: Más facilidades para la moto, incentivando su uso, menos espacio libre en la calle para los ciudadanos.

Las motos en Barcelona constituyen un caso aparte. Aún cuando se trata de un modo de transporte minoritario –únicamente el 6% de los viajes urbanos– su capacidad degradante es de primer orden por lo que se refiere a la contaminación acústica y atmosférica y sobre todo por los accidentes de tránsito que genera. No obstante, incomprensiblemente las motos gozan en Barcelona de un generalizado status de privilegio. Pueden viajar de puerta a puerta y aparcan gratuitamente en la vía pública donde quieren, en la calzada y lo que es más grave en las aceras, prácticamente sin limitación alguna.

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La ocupación es total en la plaza Narcís Oller

Es imprescindible normalizar la actual situación de excepcionalidad, de injusta prerrogativa, de las motos:

1. Liberando las aceras, el escaso espacio del peatón, de las motos aparcadas, por lo general ilegalmente. La estimable intervención municipal en el paseo central de la Via Augusta recuperándolo para la ciudadanía marca la pauta.

2. Una decidida política de aparcamientos. No puede continuar la privilegiada situación de aparcamiento gratuito para las motos. La ocupación del espacio público por vehículos privados tiene que ser de pago. Las motos, lo mismo que los coches, si aparcan en la vía pública han de pagar, o buscarse un aparcamiento privado, también de pago.

3. La tendencia a medio, largo plazo, paralelamente a la contención y pacificación del uso del vehículo privado en la ciudad, no debería consistir en incrementar la oferta de aparcamiento en la vía pública, sino, al contrario, en su paulatina reducción.

 

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> Motos en Via Augusta. Colau cumple.

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Un pensament a “Las aceras no son para las motos”

  1. Doncs, sí, clarament d’acord amb tu, Lluís Brau.
    I en el cas de quasi tota la ciutat, on la provisió de transport públic és molt notable, s’ha d’actuar radicalment i de pressa.
    Espero que el govern municipal cerqui consensos més amplis per encarar aquesta normalització de les voreres a tota pastilla.
    Els partits i entitats que hi siguin contraris hauran d’explicar-se molt bé davant l’opinió pública.
    No podem continuar així.

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