La sanidad privada maltrata a sus médicos

medico--644x362
Un especialista de la sanidad privada suele cobrar alrededor de 20 euros brutos por visita. Foto: Inés Baucells

Néstor Bogajo
Periodista

Tres de cada cuatro médicos que trabajan en el sector sanitario privado en Catalunya consideran que será imposible mantener el nivel de los servicios que prestan si los honorarios que reciben de las entidades para las que trabajan siguen siendo tan bajos. Un especialista suele cobrar alrededor de 20 euros brutos por visita en el mejor de los casos. Y hay mutuas y compañías en las que el médico de cabecera recibe poco más de ocho euros por la primera visita y 6,66 euros (¡!) a partir de la segunda. La dura realidad de los profesionales de la medicina que trabajan en la privada los muestra la Enquesta d’Assegurança Lliure 2013, elaborada por el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB).

El COMB alerta del problema desde hace tiempo. También de los riesgos que comporta la reducción de los cuadros médicos. O de las trabas que algunas entidades ponen a la hora de facilitar el acceso de los profesionales a determinadas pruebas diagnósticas o tratamientos. O –una más– de la falta de claridad en las pólizas, que, con demasiada frecuencia, cubren menos actuaciones de las que promete el agente o da a entender la publicidad. Todas ellas son prácticas que han proliferado en un contexto de guerra comercial, en la que es habitual que los seguros tengan el mismo precio que hace 15 o 20 años, aunque el coste de la vida no haya parado de crecer.

Estas amenazas se perciben en la opinión que los médicos tienen acerca de las entidades para las que trabajan. Muy pocas salen bien paradas: sólo un par de la docena que recoge el informe llegan al notable (Assistència Sanitària Col·legial, Mútua General de Catalunya); cinco suspenden y otras tantas aprueban sin brillantez. Ningún excelente. La encuesta, que se llevó a cabo a finales de 2013 entre los médicos de Barcelona que trabajaban o figuraban en los cuadros médicos de las entidades de seguro libre –hay unos 6.000 en Catalunya–, es especialmente dura con Asisa, que, con una nota de 2,55 sobre 10, ocupa el último puesto del ranking.

Taula

No deja de ser ilustrativo que, cuando se les pregunta sobre las razones más importantes por las que seguir trabajando con esas entidades, la principal respuesta de los profesionales sea la fidelidad a sus pacientes (44%). Sólo el 26% cree que la razón más importante la constituyen los ingresos económicos. Con esos honorarios, se entiende. Aunque el dato refleja también el componente de fidelidad y confianza que suele caracterizar este tipo de relaciones médico-paciente.

Las mutuas beben de una tradición antigua, precursora de la Seguridad Social, concebida cuando gremios y hermandades eran el clavo ardiendo al que agarrarse en caso de enfermedad. Ahora, la liberalización del sector –el COMB recuerda que ya no puede dictar unos honorarios mínimos; ni siquiera recomendarlos–, unida a la crisis económica de los últimos años, está llevándolo a una situación insostenible.

Un pensament a “La sanidad privada maltrata a sus médicos”

  1. Desde hace años la sanidad es un importante “nicho” de negocio. La industria tecnológica y farmacéutica, las aseguradoras, los profesionales , de práctica privada y también pñubica, los mismos gobiernos que de manera populista y clientelar , sobre todo en nuestro país, han tolerado o inducido un gasto ineficiente cuando no nocivo para la salud. Los mismos médios de comunicación, suplementos sanitarios o publicidad disfrazada de información, para rentabilizar la menguante publicidad. Grupos de capital riesgo invirtiendo en grupos hospitalarios. Otra burbuja que va estallar ante la imposibilidad de una parte importante de la clase media para seguir pagandose una cobertura paralela y la imposibilidad de los sistemas públicos de salud de cubrir toda novedad o última tecnología ante la quiebra del estado de bienestar occidental. El antiguo paciente , ahora cliente- usuario , desorientado y confuso. Muchos de los profesionales que iniciamos nuestra profesión en los años de la transición , a las puertas de la jubilación , con un futuro de pacientes , con una sensación , otra más de fracaso generacional.

Els comentaris estan tancats.