La sangre congelada

6Eladio Gutiérrez
Periodista

Conociendo el paño que se teje en La Lamentable, conviene advertir que el término sangre congelada no responde esta vez a ninguna pirueta literaria que sirva para explicar cómo se nos queda el cuerpo ante hechos consuetudinarios que acontecen en la rúa (desde los gürteles y las fotos donde puede verse a gentes muy principales tomando el sol con capos di mafia hasta las barcenadas monárquicas de todo tipo, clase y condición que contemplamos a nuestro alrededor). Responde, más bien, a la conveniencia de hablar de la sangre congelada, un tejido en permanente proceso de investigación que por reunir características especiales merece ser conservado, mediante técnicas de congelación, para que pueda ser utilizado cuando las circunstancias médicas lo exijan.
La cosa viene al pelo porque en cualquier momento se hará pública la sentencia contra Eufemiano Fuentes, el galeno que tenía el congelador repleto de frasquitos con sangre de deportista que le iban a servir de bicoca para incrementar sus cuentas corrientes. Pero esta vez, no importa recordar sus fechorías, aunque las saquemos a colación como excusa circunstancial. Tampoco desvelar si ha caído algún deportista de élite más en la tupida red de intereses non sanctos que manejaba este individuo de tan escasos escrúpulos. No es este un escrito deportivo ni paradeportivo. Y los dopajes, en este caso, resultan indiferentes.
En este asunto de la sangre congelada, apuntes facilitados por un investigador de primera línea, el doctor Lluís Puig Rovira, jefe del Departamento de Hemodonación del Banc de Sang i Teixits de Catalunya, permiten trasladar como punto de partida un detalle significativo que, por múltiples razones, no conviene olvidar: el desarrollo de la sangre, o mejor, de los hematíes congelados se debe al indudable interés científico que representan, pero también, o sobre todo, al interés militar. Aquí, el doctor Puig cita a su colega estadounidense Robert Valeri, capitán de la armada USA y director del Laboratorio de Investigación Naval, como uno de los médicos que más han trabajado en esta área. O sea que, sin que sirva de precedente, conviene no olvidar que las guerras, además de desarrollar la industria armamentística, han permitido muchos avances en el campo de la medicina.
Luego, el doctor Puig recuerda que “la congelación permite conservar los hematíes durante más de 10 años” y hace ver que “a pesar de esta ventaja, su empleo no se ha generalizado porque al requerir una tecnología compleja y cara su uso se reserva para casos excepcionales.”
En esos apuntes del doctor Puig Rovira puede leerse que “solo en contados hospitales o bancos de sangre se utiliza la sangre congelada para mantener cierto volumen de reservas de concentrados de hematíes O negativos (los que menos abundan y, sin embargo, los de mayor aplicación científica) de seguridad para poder afrontar cualquier situación de conflicto.” “Algunos ejércitos, prosigue Puig (pero no pensemos sólo en ejércitos, añado yo, que esos están siempre al borde del abismo, pensemos en catástrofes naturales), consideran esta posibilidad como estratégica ante cualquier conflicto bélico”. Aquí viene al pelo lamentar que conflictos de ese tipo no escasean en el presente y amenazan en el futuro (véase el ejemplo de las Coreas, donde se fragua una escalada agresiva de alta tecnología).
El máximo interés de la sangre congelada radica en la posibilidad de conservar durante largos períodos de tiempo unidades con una composición antigénica rara o muy infrecuente. En ese sentido, el doctor Puig Rovira hace una última observación para evitar tentaciones localistas: “Estas unidades de sangre sirven para tratamientos de cualquier enfermedad, desde las muy complicadas, como podrían ser las leucemias, hasta otras de carácter aparentemente sencillo, como los partos que pueden presentar ciertas complicaciones, pero que aparezcan en enfermos en los que sea muy difícil encontrar sangre compatible. En estos casos es necesario buscar estas unidades de sangre raras o inhabituales en registros nacionales o internacionales que permitan trasladar ese tipo de sangre a cualquier país o a cualquier zona que pueda necesitarlo”.
Como cierre una perogrullada: para congelar sangre lo primero que se necesita es sangre. El doctor Lluís Puig acostumbra a recordar que a partir de una donación pueden salvarse tres vidas.

Share

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà Els camps necessaris estan marcats amb *

Podeu fer servir aquestes etiquetes i atributs HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>