La revolución sexual

El progreso es real, si bien discontinuo  (Gordon Childe)

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Georg Gänswen es el secretario particular del Papa
Georg Gänswen es el secretario particular del Papa

Marta Solé
Periodista

El cine y la tele ya lo sabían: la belleza no es pecado. Ahí tienen al Pájaro Espino –para la generación de mi madre- y al Padre Amaro –para la mía-. El Vaticano ha dado el salto al papel couché y se ha sacado de encima, a golpe de portada de Vanity Fair, 100 años de apolillamiento y naftalina.  A estas horas pocos de ustedes sabrán pronunciar correctamente Georg Gänswen –yo tampoco, no sufran- pero si les hablo del secretario particular de Benedicto XVI seguro que le ponen cara. Essere bello non è peccato, titula la edición italiana de la revista, en la que podemos ver a Su Ilustrísima luciendo deslumbrante sonrisa, la misma con la que diría que no, que hoy tampoco puede atenderle Su Santidad.

No es por criticar –que es fácil y gratis- pero al lado de esto, hoy el Alfa y Omega que viene con ABC me ha sabido a poco. Mucho texto y poca foto. Monográfico sobre la guerra de la “Ideología de género” contra la familia y es que, según el reportaje central, “no es difícil comprobar que una de las causas del suicidio demográfico que padece Occidente tiene que ver con los postulados de género”. Una declaración de chichinabo comparada con este extracto que les rescato del despiece, titulado El hombre, feminizado: “El hombre con sus actitudes clásicas –competitivo, valiente, racional, con autoestima, conquistador…- ha sido defenestrado. A este tipo de hombre se le presume como un problema, como un sospechoso.” Amigos, ahora entiendo el verdadero sentido de la revolución sexual. Y ese aire de sospecha que se cierne sobre el hombre-hombre me arroja un poco de luz sobre aquella misteriosa frase que soltó hace unos meses el obispo de Alcalá de Henares sobre “los hombres nocturnos”, que me dejó completamente trastornada –pues no me habré cruzado yo con ‘hombres nocturnos’ a lo largo de mi miserable vida y ninguno como Georg Gänswen, palabrita-. Que digo yo que Su Ilustrísima puede decir lo que quiera desde su púlpito, faltaría más, pero es que concurre que lo de los “hombres nocturnos” lo dijo en retransmisión para la tele pública y ahí nos enteramos todos, hasta los que sólo vemos a la curia en foto.

Reig Pla, que así se llama el obispo de Alcalá de Henares, me ha vuelto a hacer levantarme de la silla esta semana –y créame, cada vez me cuesta más-. Ha hecho saber que dará cursos de sexualidad como Dios manda. Curiosos e inexpertos consulten la web de cursos de la Pastoral Universitaria de Alcalá. Al grito de ¡Agárrense muchachones! –picarón, picarón- el obispo invita a asistir al salón de actos del Palacio Arzobispal a la charla de 45 minutos, tras la que tendrá lugar un rezo de 45 minutos más. Si viviera en Madrid, iría: a coger tablas para dar cursos de aeronáutica en la NASA o de física nuclear en el CERN. Ya, no tengo experiencia en ninguna de dichas disciplinas. ¿Y qué?

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