La herencia de Judith

Estos días la prensa habla de los atentados en Francia, Túnez y Kuwait. Tres atentados, tres formas diferentes de matar y de morir. Ríos de tinta. Ríos de tinta que cesan a la hora de hablar del hambre, de los países más empobrecidos y oprimidos, simiente de todos los fanatismos, de cada uno de los conflictos bélicos, de los campos de refugiados, de las cárceles, de la droga y de la miseria en las grandes ciudades. La historia es el negocio criminal de los poderosos. Hoy nos hace temblar y vomitar el terror islamista. Pero de niños ya conocíamos la historia de Judith.

No tenemos el vídeo de la decapitación de Holofernes por Judith pero sí una pintura de Valentin de Boulogne. Miramos los vídeos de las decapitaciones islamistas y la pintura. Vemos lo mismo. Nada ha cambiado.

Nada hemos aprendido. Sólo más formas de matar.