La Gürtel ‘mordió’ en Castellón

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Alberto Fabra festejando el ascenso del Castellón a Segunda B en 2005. Detrás de él, ‘El Bigotes’

e-Mail del País Valencià
Javier Andrés Beltrán
Periodista

Tarde ó temprano tenía que pasar: Castellón ya está en el bochornoso mapa de la trama Gürtel. En el otro mapa, el de la charlotada nacional, hace tiempo que ocupamos lugar destacado por méritos propios: desde que nos dio por inaugurar un aeropuerto para las personas, que sigue cerrado y sin aviones, en el que se estrellan millones de euros de esos que hacen falta para otros menesteres. Los últimos los 66 que la Generalitat Valenciana pagará a ‘Conaer’, la empresa constructora que debía explotarlo durante 47 años, y que forman parte de la deuda de 120 millones de euros reconocidas por sentencia judicial. Para eso el Consell reconoció que no faltará dinero y que los abonará en el segundo plan de pago a proveedores, mucho antes por supuesto que la dependencia o las ayudas a la vivienda. Quienes hicieron posible el sueño de Carlos Fabra cobrarán.

Un aeropuerto donde casi todo se hizo mal, pero sobre el que no planea la sombra de la trama Gürtel. Bueno, de hecho por allí no planea ni vuela nada. De la Gürtel y de Castellón se habla estos días por otros motivos y la relación parece que viene de largo. El documento gráfico más antiguo del que se tiene constancia es la foto de 2005 en la Plaça Major donde se ve a Álvaro Pérez ‘El Bigotes’ agazapado detrás de un Alberto Fabra eufórico que, bufanda albinegra al cuello, celebraba el ascenso del CD Castellón a Segunda división.

Hoy el equipo de la ciudad está hundido en la tercera división y el entonces alcalde vive sus peores días como President de la Generalitat Valenciana. No sólo por no saber qué hacer con el Valencia CF del que se ha convertido en máximo accionista, que también, sino por la que le está cayendo encima desde que cerró RTVV tan mal como supo, ó como pudo. Este Fabra está atacado de los nervios. Le afloran unos modos desconocidos en alguien al que siempre se tuvo como un bon xic yque le llevan a retar en público a los trabajadores a los que condena al paro para que ‘si quieren’ le acompañen en sus visitas. Y claro, los trabajadores le acompañan, pero no están solos: también va la policía, cada vez más policía. En la calle y en las aulas, porque luego la envían a un colegio de Xàtiva para ver qué niños se atrevieron a gritarle eso tan peligroso de que querían ver dibujos animados en valenciano. Patético. Para acabar luciendo esa pose chulesca y ese rictus tan acongojado no hacía falta ni tanto curso con el personal coach ni tanta secretaria autonómica.

Pero dejemos a Fabra y volvemos a la Gürtel. Es su antecesor en el cargo, Francisco Camps, quien aparece otra vez como posible beneficiario de la trama y esta vez en Castelló donde no le hicieron ningún traje a medida, pero le montaron un congreso del que salió investido presidente regional del PP. Era noviembre de 2004. Ahora se ha sabido que el 63 por cien del coste total de aquel cónclave, unos 82.000 euros de los 129.146 facturados, se pagaron en negro. Dinero negro para un congreso a todo color: Así se entiende mejor tanto boato, pero sobre todo éste se paga mucho mejor.

Y antes, siempre hay un antes. El País publicó que “El primer rastro del PP de Castellón en las cuentas que incluye el sumario se remonta a 1999, cuando Correa aún no había creado Orange Market, la empresa a través de la que se fraguó la relación entre el PP valenciano y la trama corrupta. Según la documentación judicial, las entonces 450.000 pesetas bajo el epígrafe de “PP Castellón” fueron a parar a una cuenta del propio Francisco Correa”. En 2010 el portavoz municipal socialista en Castellón, Juan María Calles denunció que el PP local contrató en 2005 con Orange Market “el diseño, desarrollo, montaje y ejecución del Congreso local del Partido Popular…” por un importe de 12.000 euros.

Así hasta nuestros días cuando tenemos otro alcalde fotografiado. Este no está delante del Bigotes ni con una bufanda del CD Castellón al cuello. A Alfonso Bataller se le inmortalizó en la puerta del TSJ entrando a declarar en calidad de imputado cuando el juez José Ceres le citó en relación a la causa que investiga contrataciones realizadas con Orange Market cuando el alcalde ocupó el cargo de subsecretario en la Consellería de Sanidad. Y así sigue… imputado y de alcalde.

Lo cierto es que cuanto más se conoce de la trama Gürtel uno más tiene la sospecha de que también ‘mordió’ aquí, en la Plana. Alguien lo sabrá todo y lo podría contar todo. Seguro. Y no es difícil imaginar quién, ¿a qué no?.