¿La fuerza nos une o unirnos nos da la fuerza?

_susanadiazproclamadasg23nov2013_ce3c1345
Susana Díaz. Foto: EFE

e-Mail de Andalucía
Jesús Páez
Ldo. en Ciencias del Trabajo

Les supongo enterados, más o menos, de la celebración del Congreso Extraordinario del PSOE de Andalucía en Granada. Por lo cual no voy a hacer una crónica del mismo, entre otras cosas, porque yo no asistí  pues ni soy del PSOE, ni periodista. Escribiré como lo que soy, un andaluz interesado en el devenir de Andalucía, o mejor, de los que vivimos o sobrevivimos en esta tierra. Por mi edad he vivido desde que el PSOE gobierna en Andalucía que es lo mismo que decir desde que llegó lo que una gran mayoría de andaluces, y españoles, pensábamos que iba a ser la democracia y que ha ido pareciéndose más y más  a su caricatura.

Una caricatura compuesta de corrupción, caciquismo político y del otro, propuestas puramente electoralistas que se quedaban en nada y una continuada acción política que no ha cambiado la cultura ni la mentalidad de la mayoría de andaluces, sino más bien lo contrario. Partido que, además, no ha conseguido reducir el diferencial que, en demasiados aspectos, nos sigue separando del resto del Estado español.  La propia Presidenta y, ahora también, nueva Secretaria General del PSOE andaluz, afirmó en el Congreso que después de 31 años de gobiernos socialistas “no se ha hecho lo suficiente” para reducir el diferencial de paro con la media española y que su partido “no puede asumir” que esa realidad persista por más tiempo.

Escribe la periodista Lourdes Lucio que este Congreso “es el congreso del 100%”. Y tiene razón. Desde el número de asistentes, el 98,6 % de votos positivos que recibió la nueva Secretaria General, el tiempo récord en que montó la nueva Ejecutiva –nada de andar de “pasillos” hasta la madrugada, poco después de las 22 horas ya estaba dicha y aprobada. Y luego a cenar con todo  atado y bien atado. Y ha sido, también, el congreso de la felicidad. Todo el mundo estaba exultante a la vez que maravillado. Parecía que, en la comida o en los refrescos, les habían echado alguna sustancia “especial”. El lema del Congreso “LA FUERZA QUE NOS UNE” debió ser el elixir que los catapultó al éxtasis. Susana Díaz ha triunfado en toda regla y el partido  rinde pleitesía a la nueva líder o “lideresa”. Ella dirigirá el Gobierno de Andalucía y gobernará el partido directamente,  sin intermediarios. Tanto si consigue su objetivo:  “ganar las próximas elecciones por mayoría absoluta, sin hipotecas” como si se da un batacazo, todo el éxito y toda la responsabilidad serán suyas. Todos y todas los congresistas y los invitados que subieron al atril de las oratorias,  convienen en que ha nacido una estrella, digo, una líder. Una líder con “poderío” como ya le había dicho Rubalcaba. Que, dicho sea de paso, debe estar el hombre más nervioso que un flan chino el Mandarín.

Porque según algunos de sus correligionarios, antes de ser Presidenta y Secretaria General, la pintaban como una “depredadora” astuta e implacable que, cada mañana, desde la Consejería de Presidencia e Igualdad y/o la Secretaría de Organización del PSOE de Andalucía, se desayunaba a un par o tres de “despistados” compañeros o compañeras o adversarios o enemigos de su propio partido. Ahora todo el mundo dentro del partido, nada y guarda la ropa. Ante tal poderío personal e institucional nadie quiere cometer el error de salirse de la fila. Los críticos, que algunos quedan, salvo excepciones muy, muy, contadas,   se han puesto de perfil para no señalarse. Una de las excepciones escribía estos días en un diario local: “Que un partido político a estas alturas, sobre todo si se dice de izquierda y quiere encarnar lo más valioso de la tradición del socialismo democrático, se deje llevar por la querencia hacia un liderazgo que se presenta con tintes carismáticos, resulta inapropiado. Es cuando menos chocante por suponer dicha construcción de liderazgo algo ajeno a lo que hoy espera la ciudadanía de una organización renovada, lo cual no es precisamente el precipitado aclamar a la persona que ha sido o va a ser designada para desempeñar, por ejemplo, la Secretaría General de esa fuerza política”.

La Sra. Susana Díaz, nueva presidenta y nueva secretaria general del PSOE andaluz es un típico producto “made in aparatich”. Solo ha vivido y trabajado dentro del aparato desde que, de estudiante, entró en las Juventudes Socialistas. Al parecer reúne todos los requisitos que se piden a los “tiburones”  de un partido. En especial la ambición de poder y la frialdad siberiana para deshacerse de aquellos o aquellas que entienden le puedan estorbar en su camino hacia la cumbre, hacia el liderato total permanente. Hasta ahora, además de su labor de limpieza previa a alcanzar los dos cargos máximos a que puede aspirar un militante de un partido en su Comunidad, no ha hecho otra cosa que proclamas contra la corrupción (contrarrestar y distanciarse de las consecuencias políticas de los ERE fraudulentos)  arengas  pro unidad del partido para ganar las elecciones por mayoría absoluta y tratar de contrarrestar los posibles beneficios que IU está obteniendo desde el punto de vista electoral. Es de suponer que terminada la transición de Griñán a Susana, esta empiece a diseñar y llevar a cabo medidas concretas para rebajar las cifras de paro, para  parar los desahucios y tomar medidas que atemperen la situación de los parados de larga duración, etc. Que nadie espere el comienzo de la revolución  desde el sur. Susana Díaz, ojalá me equivocase, será muchas cosas, pero no una revolucionaria que venga a enfrentarse a la banca depredadora, a romper con el bipartidismo, a luchar codo con codo con los partidos a su izquierda, a trabajar por una participación real de los ciudadanos en las cosas que le que conciernen directamente, ni siquiera a romper con la trayectoria  de un PSOE sumiso a las órdenes de la troika.

Se ha de tener en  cuenta que el lema escogido para el Congreso de Granada ha sido “La fuerza que nos une” no “la unión hace la fuerza”. Lema que muy probablemente ha escogido por ella y que es de clave interna del partido: la fuerza soy yo y todos tenéis que trabajar sobre lo que yo dicte y como yo diga y al unísono, sin discordancias. Porque hemos de  ganar las elecciones andaluzas por mayoría absoluta para no tener hipotecas. Le faltó decir: y, cuando se ganen, quiero que quede bien claro que las he ganado yo. Desde que accedió a la presidencia Susana Díaz, ha empezado el “enfriamiento” entre los dos socios de gobierno, todavía es algo soterrado pero evidente. La nueva líder no quiere que sea IU la que se apunte los tantos de las políticas sociales del Gobierno andaluz a dos años vista de las elecciones andaluzas, o antes, pues no es descartable un adelanto de las mismas. Y mucho me temo que de las 28 leyes y las 250 medidas que se acordaron en el Convenio o pacto de legislatura una gran mayoría de las mismas se quede en el papel del pacto y no se pongan en marcha. No ya por tiempo, sino porque  el cambio en la presidencia de la Junta y en la secretaría general del Psoe andaluz se las va a llevar por delante. Es muy posible que, casi desde ya,  no  pueda hablarse de coalición de gobierno sino de dos gobiernos paralelos. Situación grotesca que creo que no aguantará mucho. Solo hay que esperar unos meses para ver cómo van a ir las cosas en la realidad del día a día. De todos modos nunca hay que descartar un milagro. Estaremos vigilantes por si acaso.

Banderilla de fuego: “Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla que es donde se esconden las ratas”

Frase de: David Piqué, comisario de los Mossos, en su discurso del Día de les Esquadres en el que prescindió de cualquier eufemismo para referirse a los manifestantes: “Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla que es donde se esconden las ratas”. Los asistentes al acto le aplaudieron con un entusiasmo digno de las épocas más sombrías del franquismo. (Recogido de ESPAÑA DA MIEDO de Rafael Narbona).