La cigüeña negra hace escala en Barcelona

Lucy Brzoska
Naturalista amateur.

Una pareja de cigüeña negra ha hecho escala en la montaña de Montjuïc, probablemente procedente de Alemania y camino de África. La noticia puede parecer trivial, sin relevancia, si no fuera porque es la primera vez que las bases de datos de las rutas de emigración registran que estas aves ciconiformes se han detenido en Barcelona. Estos animales suelen nidificar en el centro y este de Europa, también en Asia. En España hay una pequeña zona de reproducción en Extremadura y en la frontera con Portugal.

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Entre tanta noticia de broncas políticas, de crisis económicas, de catástrofes naturales y no tan naturales, resulta apacible saber que dos aves de una especie nada frecuente por estos lares hayan decidido recuperar fuerzas en Montjuïc antes de seguir su largo viaje. La imagen de uno de estos ejemplares superponiéndose a un fondo ocupado por miles vehículos a la espera de comprador puede convertirse en la metáfora de esa lucha de la naturaleza contra el cemento urbano. Por una vez, ganó la cigüeña negra.

Los ejemplares de cigüeña negra son más escasos que los de la blanca y menos gregarios. No suelen vivir en colonias, prefieren el bosque y no gustan de compartir espacio. ¿Qué hacía una pareja de esas solitarias y hermosas aves en Montjuïc? Probablemente llegaron atraídas por la vegetación de la montaña, un pequeño oasis verde en la mancha gris que forma Barcelona y su industria. Siguiendo la costa mediterránea, una autovía para la emigración camino de África, se detuvieron para descansar en una zona que les pareció segura y tranquila.

Pero ¿es tranquila la montaña de Montjuïc? Parece que ahí cabe todo. Se puede practicar el tiro con arco, jugar con aviones de radiocontrol, visitar museos y elegir entre dos jardines botánicos, entre otras actividades. Pero la montaña también tiene su zona salvaje, agreste, que se ha salvado de la urbanización porque es demasiado empinada para construir. En estos acantilados nidifican con tranquilidad el halcón peregrino, el roquero solitario y el cernícalo. Los papamoscas y los zorzales suelen estar de paso. Los mochuelos son habituales en la zona del cementerio. La montaña es pues un espacio convertido en oasis para aves que no encuentran su hábitat en la ciudad. Es este lado el que ofrece el mayor contraste entre lo silvestre y lo urbano, con vistas impresionantes sobre el enorme puerto, con sus ruidos y olores, y la ronda del Litoral con intenso tráfico.

En uno de mis paseos, temprano por la mañana, me aproximé a los muros que marcan el límite del cementerio y en un rincón aislado me fije en dos grandes aves. Al principio, no las identifiqué y pensé que se trataba de una especie exótica escapada del zoo. ¿Qué ave podía ser con patas largas, rojas y pico largo también rojo? Tenían que ser cigüeñas, no las blancas corrientes, sino las negras, las que casi nunca se ven.

Y ahí estaban, un ejemplar adulto y otro joven con patas y pico aún oscuros, tranquilamente disfrutando del primer sol del día, arreglándose las plumas. Quizá un movimiento mío alteró su tranquilidad y de inmediato, en silencio, levantaron el vuelo y empezaron a hacer círculos, subiendo por las térmicas, sobre la Ronda Litoral y la Zona Franca. Después se dirigieron hacia el delta de Llobregat para desayunar y fue aquí, en Cal Tet, que forma parte del Espai Natural del Delta, donde comprobaron que el número del anillo que llevaba la cigüeña adulta fue colocado en Alemania en junio del 2014. Feliz viaje.

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Fotos de la autora.

 

 

3 pensaments a “La cigüeña negra hace escala en Barcelona”

  1. Hace más de medio siglo, la mujer de López Ibor, de regreso de un safari por África (entonces eso era sólo para ricos superpijos) escribió un maravilloso reportaje en Gaceta Ilustrada (¿quién la recuerda?) en el que escribía que el rinoceronte blanco, como su nombre indica, era bueno, noble, etc… y el negro, en consecuencia lógica, era todo lo contrario. Incluso en una época tan bestia como entonces hubieron voces (pocas) que se levantaron tratando a la señora de racista solapada.

  2. Qué bonitas Lucy. La cigüeña negra debería ser blanca, por lo exquisita y delicada que es, y las blancas al revés, de hecho se vuelven negras cuando comen desperdicios en los vertederos. La cigüeña negra es una verdadera rara avis en cualquier ciudad, pero en Barcelona, si en algún sitio se la puede ver, de paso, es en el remanso de paz que es el lado salvaje de Montjuïc, que no nos lo domestiquen nunca!!!!!
    Gracias Lucy

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