La afrenta fascista que no cesa

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Franco visitó el ‘poblado de colonos’ Guadiana del Caudillo cuando se inauguró, el 8 de junio de 1951. Integrado después en Badajoz, ahora logra su independencia de la capital y recupera aquel nombre. / HOY

Carlos Jiménez Villarejo
Ex fiscal Anticorrupción

Van a permitirme estas dos citas para contextualizar lo que es el objeto de esta reflexión. Se refieren a las circunstancias en que se produjo la ocupación militar de la ciudad de Badajoz el 14 de agosto de 1936 por las tropas, dirigidas por el General Franco y el Teniente Coronel Yagüe, sublevadas contra la II República  el 18 de julio. En una de ellas se dice: “Cientos de prisioneros fueron llevados a la plaza de toros donde, en palabras del dirigente socialista Julián Zugazagoitia, ‘atraillados como perros de caza, eran empujados al ruedo (de la plaza de toros) para blanco de ametralladoras, que, bien emplazadas, los destruían con ráfagas implacables’”(1).

Otra cita, esta vez de una de las mejores obras que analizan la represión franquista en la Andalucía occidental y Extremadura tras los primeros meses de la insurrección militar: “En las horas posteriores a la ocupación, que causó varios cientos de muertos, las fuerzas invasoras protagonizaron una brutal operación en la que se llevaron por delante todo lo que se movía. Guiadas por militares y fascistas locales recorrieron toda la ciudad, unas veces disparando y otras conduciendo a los detenidos a locales habilitados como prisiones, entre ellos la plaza de toros”(2).

Es sabido por estas y otras muchas investigaciones históricas que Badajoz fue una de las ciudades donde la represión desencadenada por la sublevación fascista fue más cruel y más sangrienta. Ello no ha impedido que la Junta de Extremadura, por Decreto 29/2012  de 17 de febrero, aprobase la segregación de una parte del municipio de Badajoz para constituir otro nuevo, denominado Guadiana del Caudillo. Una expresión más de la política aplicada por el Partido Popular con menosprecio constante y expreso de cuanto significó la Dictadura franquista y la Guerra Civil que le precedió. Lo más grave es que este gobierno está apoyado por Izquierda Unida que no consta se haya opuesto a esta iniciativa. A raíz de la creación de dicho municipio el Ministro Gallardón, el pasado 17 de junio, publicó una Orden en el BOE por la que “se dispone la entrada en funcionamiento del Juzgado de Paz de Guadiana del Caudillo”. Y añade “oído el Consejo General del Poder Judicial”.

Que el Ministro Gallardón, cada vez mas identificado con posiciones autoritarias, disponga la creación del Juzgado de Paz de dicha localidad no es de extrañar. Pero resulta ciertamente sorprendente –si es que ya cabe asombrarse de algo- que el Ponente del órgano de gobierno de los jueces, que manifestó su plena conformidad con la propuesta ministerial fuese el Consejero y Magistrado Miguel Carmona Ruano, miembro de Jueces para la Democracia, y propuesto por el PSOE para ocupar dicho puesto. Naturalmente, el Pleno del CGPJ aprobó dicha propuesta sin que nos conste ningún voto particular en contra: Es decir, la representación judicial de España ha dado su apoyo a la creación de un municipio que lleva el nombre del Dictador Francisco Franco.

Todo ello expresa un estado de cosas muy grave porque la sola mención del “Caudillo” para denominar a dicho municipio fue y sigue siendo una decisión ilegal en cuanto vulnera expresamente la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, llamada de la Memoria Histórica. En el Preámbulo de esta ley se afirma que se evitarán símbolos y monumentos que representen “toda exaltación de la sublevación militar, de la guerra civil y de la represión de la Dictadura, en el convencimiento de que los ciudadanos tiene derecho a que así sea,  a que los símbolos públicos sean ocasión de encuentro y no de enfrentamiento, ofensa o agravio”. Planteamiento que se desarrolla en el artículo 15. 1 de la ley en la que se dispone “tomar las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación , personal o colectiva de la sublevación militar, de la guerra civil y de la represión de la dictadura”. Es evidente que la sola mención del “Caudillo” para denominar dicho municipio representa una forma de enaltecer y encumbrar  la figura de Francisco Franco, militar faccioso y traidor a la II República, criminal de guerra y responsable penal, en definitiva, de los gravísimos Crímenes contra la Humanidad cometidos bajo su mandato. Por tanto, es absolutamente repudiable que los dos partidos mayoritarios y el CGPJ, más el silencio de Izquierda Unida, hayan hecho posible que en 2013 volvamos a tiempos que, desgraciadamente, están más próximos de lo que parece. Basta con examinar las políticas del gobierno del Partido Popular en relación a la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica que no solo incumple de forma total y absoluta sino que ha suprimido cualquier forma de subvención y apoyo económico de los previstos en dicha ley.

Si ya lo expuesto es grave, lo es más cuando dichas decisiones coinciden con el último informe de Amnistía Internacional (3), “El tiempo pasa, la impunidad permanece”,  que  denuncia de forma exhaustiva la absoluta pasividad de los poderes públicos españoles, incluido el judicial, para la investigación de los crímenes del franquismo. Particularmente, constata lo que es una evidencia, “los jueces españoles desestiman reiteradamente las demandas de investigación de estos hechos”. Y la Fiscalía General del Estado, en la segunda respuesta, de 27 de Marzo de 2012, al exhorto librado por la Juez argentina que investiga dichos crímenes, además de omitir la Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de febrero de 2012 que, al tiempo de absolver al Juez Garzón, “se pronuncia en contra de que los jueces españoles investiguen tales crímenes” , da una respuesta  sesgada y falsa del estado de los procesos penales abiertos en España en relación a los mismos.

Mientras aquí continúa dándose la espalda a nuestro pasado totalitario, desde posiciones  manifiestamente erróneas y cobardes, se produce un evidente contraste con iniciativas oficiales europeas que recientemente han sido conocidas. Ha pasado casi desapercibido que durante el mes de Febrero, autoridades judiciales alemanas, bajo la dirección del Fiscal de Dortmund Andreas Brendel, visitaron las ruinas del pueblo francés Oradour-sur-Glane- próximo a Limoges -que en 1944 fue atacado y destruido totalmente por las SS, después de asesinar fríamente a sus 642 vecinos-. El objetivo era recabar pruebas, 68 años después de la matanza, para la investigación judicial que está en curso en aquel país. El organismo que desde 1958 está actuando para conocer las circunstancias de ese y tantos otros crímenes es la Oficina Central de la Administración de Justicia para el Esclarecimiento de los Crímenes Nacionalsocialistas, con sede en Ludwigsburg. Constituye una deslegitimación de nuestro sistema aparentemente democrático que mientras aquí se adoptan iniciativas como la expuesta, la Justicia alemana esté investigando los crímenes cometidos por sus antepasados nazis.


(1) España partida en dos. Breve historia de la Guerra Civil Española. Julián Casanova. Editorial Crítica, 2013, pág.111

(2) La Justicia de Queipo. Francisco Espinosa. Editorial Crítica 2005, pág.135

(3) Junio 2013.

7 pensaments a “La afrenta fascista que no cesa”

  1. Señor Jiménez Villarejo:
    He leido con excesivo retraso su magnífico artículo, en el que hace una mención demoledora de Ruiz Gallardón, este pijo madrileño que nos habían vendido la moto que era el digno representante de una derecha europea, civilizada, dialogante y… mira por donde nos ha salido el “niño”. Comento esto porque ayer 17 de septienbre en una tertulia de amigos que nos reunimos para tomar un café y hablar de “nuestras cosas”, uno de los contertulios explicó una anécdota sobre el ex-alcalde de Madrid, ex-presidente de la Comunidad y no sé cuantos cargos más y sempiterno futurible a la presidencia del Gobierno. Resulta que una periodista entrevistó a su padre, poco antes de su fallecimiento y se atrevió a preguntarle: “Usted, señor Gallardón, se considera de “derechas”? A lo que el entrevistado respondió: “¿Yo, de derechas?. no hija no, nunca lo he sido. El que es de “derechas”, recalco de “derechas” es mi hijo”. Creo que la anécdota lo explica todo. Hay… Albertito! que todo se sabe y deja ya de ir de “progre” por tu Madrid castizo que se te ve el plumero.

  2. A tots els qui van estar implicats directament o indirectament amb els fets mencionats, els sap greu que se’ls hi diga. Segurament tenen mala consciència i per això protesten.
    Una cosa està clara, cal investigar-ho

  3. No tan sols hauria de deixar de llegir aquest blog el senyor García Merino, em penso que també ho haurien de fer tots els qui com ell perpetren una Espanya unida, patriota i compromesa amb el (seu) futur. Anem donats.

  4. Le aconsejo al señor Garcia Merino que no siga leyendo este blog. No es para él. Es una perdida de tiempo y ademas le puede salir un sarpullido a causa de la irritacion cutanea tras la lectura de la mayoría de artículos . Creo que ha de leer La Razon.

  5. Carlos Jiménez Villarejo, una guerra civil es una guerra civil, dos bandos enfrentados cometiendo atrocidades. La mayoría de la historia contemporánea de España está escrita bajo los intereses afectivos de personas que como usted disfrazan a unos de buenos y a otros de malos, pero lo único que teníamos en esa España era un enfrentamiento entre bandos políticos afines a las corrientes ideológicas imperantes opuestas y radicales, que se tocaban como todos los extremos. Olvídese del pueblo Guadiana del Caudillo. Olvide la guerra, porque personas como usted la perpetúan y a mi generación no nos importa lo más mínimo, queremos una España unida, patriota y comprometida con su futuro, no dividida por el pasado. La objetividad y el criterio propio les haría más felices a usted y a la mayoría de redactores de este periódico que se define por su propio nombre.

  6. Tot el comentari està bé però hi ha una pega que ningú sembla adonar-se: Franco és un guanyador. Així ho va voler la història, com altres guanyadors com Stalin. Aquesta és la paradoxa: a Alemanya o Itàlia mai trobarem monuments o noms als carrers perquè Hitler i Mussolini no només van perdre la guerra sinó que portaren als seus respectius països al desastre. També els exemples de Xile o d´Argentina, mostren l´ambivalència amb què aquests països tractaren als seus dictadors. Per tant, res d´estrany el bon tracte que a Franco, Stalin, Mao i Pinochet no només pels seus beneficiaris (els néts de Franco o de la nomenclatura de l´antiga URSS), sinó per certs sectors de la població. El que es trist és que després de la seva mort l´esperit de revenja i el sectarisme que varen donar lloc a les seves dictadures encara estigui vigent a l´hora de governar.

  7. Excelente artículo es muy grave lo que esta pasando, volvemos a un pasado oscuro y nefasto, gracias a personas como Carlos que nos hacen despertar la conciencia..

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