Juan Goytisolo

Juan Goytisolo era consciente de que circulaban muchos clichés sobre su persona y que sin duda no eran muy elogiosos. Algunos le llamaban “el moro” y para muchos era una persona antipática. Él decía que la antipatía no era otra cosa que la defensa de su intimidad, una cuestión de economía personal. A lo largo de los años mantuve muchas entrevistas con el premio Cervantes autor de la autobiográfica Coto Vedado. Ha muerto a los 86 años.

En una de esas entrevistas el magnetófono no arrancaba.

–No me extraña –dijo.

–A mi sí. Es nuevo –dije yo.

–No es culpa del magnetófono. Es culpa mía.

–¿Cómo dice?

–Los artilugios mecánicos tienen una relación histórica conmigo. Por ejemplo, los fax se tragan el papel.

–¿Escribe a maquina?

–Escribo a mano.

Hombre agnóstico, siempre se sintió fascinado por los místicos. Adoraba a San Juan de la Cruz. No se cansaba de releerlo. “Es pura belleza”. A través de los místicos, el Goytisolo ideológicamente siempre situado en la izquierda, aseguraba que había llegado a sentir un gran respeto por la espiritualidad ajena a todo dogma, de ahí que pese a algún coqueteo inicial nunca conectase con el comunismo, cosa que sí hizo su hermano José Agustín.

La vida, el autoexlio en París y en Marrakech, le había enseñado que la única patria es el lenguaje –”creo en la ética del lenguaje”– y que cuando uno pertenece a una cultura fuerte o una nación fuerte hablar de nacionalismo cultural le parecía espantoso aunque –eso me dijo en 1985– “si me dirijo a un grupo de escritores catalanes probablemente no hablaría de la misma manera”.

Dos personas influyeron en su vida:

Una fue el escritor Jean Genet:

–De Genet aprendí muchas cosas en el plano ético y sobre la concepción de la literatura. Era un hombre muy riguroso y de vida muy austera que sentía un desprecio total hacia el llamado mundo literario. Era todo lo contrario del escritor vanidoso que corre detrás del éxito. Poco a poco fui adaptando mi ética a la suya. Su influencia sobre mí ha sido más ética que literaria.

Otra fue su pareja sentimental, Monique Lange, que le aceptó y le amó pese a la bisexualidad de Goytisolo:

–Monique ejerció sobre mí una gran vigilancia moral. Fue la que me planteó el primer tests sobre mi vanidad. Cuando murió, París dejó de ser París para mí y ya me refugié definitivamente en Marrakech.

El escritor se desnudó en sus obras autobiográficas. Pasó la frontera del pudor partiendo de la idea de que si no decía lo que más le costaba decir, si no contaba los episodios más duros, más humillantes, tenía que dedicarse a otra cosa.

Su madre murió, cuando él tenia pocos años, en un bombardeo de la aviación franquista sobre Barcelona. En la Gran Vía, frente al cine Coliseum, un monumento recuerda a las víctimas de aquel bombardeo. La madre de Juan era una de ellas. Murió bajo las bombas cuando iba en busca de juguetes para sus hijos en la víspera de la Navidad.

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Quien esté interesante puede leer aquí el discurso de Juan Goytisolo al recibir el Premio Cervantes

2 pensaments a “Juan Goytisolo”

  1. Nada extraño, querido Martí: en Coto vedado Juan Goytisolo da a entender repetidamente que conoce “las trampas de la memoria”, trampas que nos aguardan a todos, a él, como confiesa, a mí, a ti, a cualquiera, para echarnos el guante al menos descuido. De todas formas, tampoco te has apartado tanto: si se repasa Coto vedado puede leerse que “la mujer en adelante desconocida (su madre, para entendernos)…//…había ido de compras al centro de la ciudad…//…en el bolso guardaba los regalos de sus hijos”.

  2. El querido colega Francesc Arroyo me hace llegar noticia de un error: la madre de los Goytisolo no murió cuando estaba comprando regalos de Navidad para sus hijos. Murió en el bombardeo franquista de Barcelona el 18 de marzo de 1938. De donde saqué yo lo de la Navidad no lo se, teniendo como tenía ante mis ojos las páginas 61 y 62 de Coto vedado, autobiografía de Juan Goytisolo en la que explica el hecho y da la fecha.

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