Jordi Cinca, ¿ministro de finanzas?

“Los paraísos fiscales pueden constituir un obstáculo insuperable para el desarrollo económico de los países pobres, usurpando la soberanía de otros países y creando incentivos para la delincuencia económica” (Parlamento Europeo, abril 2010)

Carlos Jiménez Villarejo
Jurista. Ex fiscal Anticorrupcióm

Estamos ante una obra breve pero muy expresiva de los aspectos más oscuros de la sociedad e instituciones públicas en que vivimos. Obra que tiene su causa inmediata en el estallido de los “papeles de Panamá”. Habla de economía, de capitalismo depredador cuyo único objetivo es la obtención del máximo beneficio, de política, de puertas giratorias. El centro de la misma es un personaje de Andorra, Jordi Cinca Mateos, que ha conjugado la actividad política con la actividad empresarial, ésta en ese pozo inmenso de pobreza que es África.

Desde 1990 a 1996 ocupó cargos en la Administración andorrana, desde 1996 hasta 2011 dedicó su tiempo a la actividad económica privada y desde ese año es Ministro de Finanzas de Andorra.

Un Estado, un país, que desde el RD 1081/1991 es para el Estado español un  paraíso fiscal. Es decir, uno de los 48 Estados donde pueden ocultarse impunemente los fondos de origen ilícito o delictivo. Ciertamente, el Gobierno español ha firmado con el Principado sendos Convenios, en 2010, que entró en vigor el 26/2/2011, y en 2015, que lo hizo  el 26/2/2016. Pero no han garantizado el intercambio automático de información económica y tributaria relevante. Ambas partes lo sabían. La obra que tengo el honor de presentar coincide con el momento, el 15 de septiembre de 2016, en que el Comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, Pierre Moscovici, publica la lista de los treinta países catalogados como “no cooperantes” en la economía internacional, por no facilitar información en materia fiscal, que incluye a Andorra. Jordi Cinca es, pues, uno de los afectados por esta enésima llamada de atención sobre una de las plagas que azotan la economía internacional. Veremos si, finalmente, en 2017 se adoptan medidas definitivas contra espacios de impunidad que luego analizaremos.

Lo cierto es que Andorra hace tiempo que está de actualidad en nuestro país por su relación con importantes procesos judiciales. En el Caso Pretoria, la acusación del Fiscal hace referencia, entre otras, a la solicitud de cinco Comisiones Rogatorias al Principado para fundamentar la acusación de Macià Alavedra y LLuís Prenafeta por el delito de blanqueo de capitales. Tras la confesión autoinculpatoria de Jordi Pujol en Julio de 2014, el Juzgado de Instrucción 31 de Barcelona requirió, sin resultados, a Andorra para que informase de “la existencia de cuentas bancarias o instrumentos financieros de cualquier tipo” vinculados o relacionados con cualquiera de los miembros de la familia Pujol. ¿Participó de esa decisión Jordi Cinca? Pero hay más. Tanto la Recomendación 12 del GAFI de 1990 (organismo de la OCDE de prevención del blanqueo de capitales), como la Directiva 2005/60/CE y la Ley 10/2010 de prevención de dicho delito, exigen de forma muy expresa y rotunda que las Autoridades tributarias de todos los países actúen con especial “vigilancia” respecto cualquier clase de transacción financiera de “personas expuestas políticamente”, de “personas del medio político” o de “personas con responsabilidad pública”. ¿Porque no lo hicieron las Autoridades de Andorra respecto de Jordi Pujol que desde 1980 ya mantenía una fortuna oculta en aquel país, producto, entre otros posibles orígenes, del fraude fiscal? ¿Cómo puede dudarse de evidentes complicidades, que aún perduran?

Jordi Cinca, tras su breve periodo en la política, vuelca su actividad, como financial manager, en la sociedad Orfund SA que, más tarde, constituiría el Grupo Orfund Holding SA, con las filiales NACI, DiAndorra y Blue Stone Inc. Con un objeto social: “la fundición de oro y comercio de diamantes”. Actividad que les llevo a mantener una intensa relación comercial con Autoridades de Estados africanos sumidos en guerras y la más extrema pobreza. Pero Jordi Cinca y sus socios, como corresponde a su religión de capitalismo depravado, se enriquecían. Particularmente con Liberia, a fin de cuentas, tan paraíso fiscal como Andorra, incluida en la lista “negra” de la UE. Pero ello, al negociante J. Cinca, obviamente, le era indiferente. Si resulta difícil conocer el alcance de su actividad económica en Sierra Leona y Liberia, consta en la obra un dato estremecedor y alarmante. Jordi Cinca ejerce su actividad empresarial en Liberia coincidiendo con el mandato como Presidente de Charles Taylor (1996-2003). Y, desde luego, no podía ignorar en modo alguno que su socio político y colaborador comercial fue uno de los dictadores más sanguinarios de África. Fue responsable de guerras civiles, de miles de asesinatos, de violaciones masivas de mujeres, del reclutamiento y muerte de miles de menores de 15 años, etc. Tan grave fue su actuación que la Corte Penal Internacional lo juzgó y condenó a 50 años de prisión por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. Nunca había ocurrido algo así desde los juicios de Nuremberg. Este era el amigo de Jordi Cinca. Y lo refleja, con toda su crudeza, un documento que consta en el libro. En él, el dictador, el 9/12/1999, autoriza, con su firma, una importación, libre de impuestos, de diverso material para la filial de Orfund, Blue Stone. Es suficientemente expresivo para describir la relación entre ambos.

Después de esta provechosa e improductiva actividad, obtenida del durísimo trabajo de los más pobres, aun le quedaron energías para impulsar y participar en una sociedad en un lejano paraíso fiscal, en Panamá, la Mariette Holding Inc. En la que aun consta su firma el 4/2/2002.

Con estos antecedentes, fue nombrado Ministro de Finanzas en 2011. ¡Qué vergüenza!

 

jordi-cinca-libros_10_670x355-1Fragmento del prólogo firmado por Villarejo en la obra de Carlos  Quílez, ‘Diamantes sucios. La verdadera historia de Jordi Cinca, el responsable de las finanzas andorranas’. Editado por Crónica Global. Noviembre 2016.

 

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