Irene Montero y la chusma machista

Se han demostrado dos realidades: la gran valía de Irene Montero y la torpeza machista de Rafael Hernando, que parece empeñado en demostrar que es el portavoz idóneo para un partido como el suyo.

Antología de sandeces políticas (62)
Ángel Sánchez de la Fuente
Periodista

Solamente por escuchar, en el solemne marco del Congreso de los Diputados, la catarata de denuncias de corrupción que desgranó la portavoz de Podemos, el martes y 13 de este mes de junio, ya mereció la pena la moción de censura que de antemano muchos consideraban absolutamente superflua.

En los dos días que duró la sesión parlamentaria, quedaron demostradas dos realidades: la gran valía de Irene Montero, que hubo de aguantar impertérrita los murmullos desestabilizadores que provenían de los escaños del PP, y la torpeza machista de Rafael Hernando, que parece empeñado en demostrar que es el portavoz idóneo para un partido como el suyo. Pero cada cosa, a su momento. Primero hemos de hablar de Montero, que era la primera mujer en la historia parlamentaria española que representaba un papel destacado en una moción de censura. Después le tocará el turno a la caverna irredenta de los machitos españolísimos.

Una brillante universitaria hija de trabajadores

¿Quién es, pues, esta mujer que durante dos horas seguidas fue capaz de poner patas arriba el entramado corrupto del PP sin perder los nervios en ningún momento, a pesar de su juventud y de su condición femenina, blanco preferido de tanto misógino camuflado en el hemiciclo? Irene María Montero Gil (Madrid, 13 de febrero de 1988) –hija única de un empleado de una empresa de mudanzas que tuvo que dejar la carrera de Medicina para ponerse a trabajar y de una modesta educadora– es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) con una nota media de sobresaliente, al igual que en el Bachillerato que cursó en el progresista colegio Siglo XXI del barrio madrileño de Moratalaz. A los 16 años, ya militaba en la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) y a los 23, cofundó con Rafael Mayoral la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Madrid. “Comprendí –explicó entonces—que la responsabilidad de la militancia en las Juventudes Comunistas era muy inferior a la que suponía participar en un colectivo como la PAH, de cuyas acciones dependía el bienestar de una familia.”

Irene Montero
Irene Montero y Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados

En 2014, Montero conoció a Pablo Iglesias cuando intervino en debates de la televisión amateur La Tuerka. Y en el verano de aquel año, junto a Sergio Pascual, fue de pueblo en pueblo con una furgoneta predicando la buena nueva de Podemos. Combativa, autocrítica, autoexigente y con gran capacidad de trabajo y de organización, no tardó en convertirse en la mano derecha del máximo líder del partido, independientemente de que la relación entre ambos derivara por derroteros sentimentales, que hoy muchos utilizan para restarle méritos a su irresistible ascensión en la formación morada. Quienes así actúan no saben quién es Irene Montero o no les interesa saberlo. “No voy a ser –ha manifestado sin esconderse—ni la primera ni la última mujer cuestionada por cosas así.” Y no ha tenido el menor reparo en aludir al “menosprecio de un mundo hecho para hombres y con códigos muy masculinos.” Ella es consciente de lo difícil que lo tiene siendo una mujer muy joven en un universo sexista: “Se ve en todo: en las miradas, en cómo te tratan, en las preguntas que te hacen o en comentarios tipo ‘pero mira esta chavalita qué bien habla’.”

Quienes la conocen de cerca destacan su firmeza y radicalismo a la hora de defender aquello en lo que cree. Por ejemplo, el 22 de febrero pasado, seis portavoces parlamentarios de los principales partidos asistieron a la entrega de una condecoración del Congreso a Mauricio Macri, presidente de Argentina. Montero fue la única persona que no aplaudió y, además, se presentó vistiendo una camiseta en la que se pedía la libertad de Milagro Sala, una activista indígena encarcelada. El otro día, solo alguien tan segura de sí misma podía afrontar un ambiente tan hostil como el forjado por unos cuantos diputados jabalíes del PP. Basta recordar que un político tan avezado como Josep Borrell perdió el debate del Estado de la Nación de 1998, en gran parte porque los parlamentarios aznaristas lo desquiciaron con sus cuchicheos dirigidos a crear un clima enrarecido y ruidoso.

La pretendida chanza de Rafael Hernando

Cuando en la moción de censura le tocó el turno de intervenir al portavoz popular Rafael Hernando, este debió de pensar que ya estaba bien de tanta denuncia de corrupción y cosas así, y pretendió suscitar las risas de sus correligionarios a base de un brochazo machista, que eso, en determinados grupos de individuos, no falla. Fue entonces cuando, en un tono jacarandoso, se descolgó de esta guisa, dirigiéndose a Pablo Iglesias: “Hay quien dijo que estuvo mejor la señora Montero que usted. No diré yo esto, porque si no, no sé qué voy a provocar en esa relación…”. La presidenta de la Cámara, Ana Pastor, neutralizó como pudo el jolgorio pepero mientras las restantes señorías no daban crédito ante el espectáculo montado por el émulo de Belén Esteban, que había confundido el Congreso de los Diputados con el televisivo Sálvame. “Yo hablaba de una relación… política,” afirmó más tarde Hernando en plan jeta, antes de verse obligado a excusarse.

Irene Montero
Rafael Hernando durante su intervención en la moción de censura

¿A alguien puede extrañarle el comportamiento de este “pendenciero profesional” (así lo calificó hace años El País)?  Hernando fue capaz de afirmar en 2014 que Baltasar Garzón “ha pasado de juez prevaricador a payaso ilustre.” Un año antes, cuando a raíz del Día Internacional de la Mujer Trabajadora la socialista Elena Valenciano acusó al PP de “no mover un dedo por las mujeres,” el citado pendenciero le contestó: “A Elena Valenciano lo que le molan son los dedos de los condenados por acoso sexual, si le sirven para conseguir el poder como en Ponferrada.” Se refería al alcalde del caso Nevenka, Ismael Álvarez, del PP, que hubo de dimitir condenado por acosador. ¿Cabe un selecto diputado más rastrero que Rafael Hernando?

“Hemiciclo esperando a los novios” (Ana Belén Vázquez)

Nada menos que cuatro tuits en clave sexista tuvo la osadía de difundir la diputada gallega del PP Ana Belén Vázquez para preparar el ambiente de la moción de censura de Iglesias contra Rajoy. El tono de los textos parecen más bien surgidos de la mente de una adolescente que de una mujer de 42 años, exalcaldesa de su pueblo, Bande (Ourense). He aquí el primero: “Hemiciclo esperando a los novios. Dicen en mi pueblo que en martes y 13 ni te cases ni te embarques y por supuesto no presentes una moción.” Y ahora vamos con el segundo: “Hoy es un día importante para los novios de Podemos. Novia Irene Montero con zapatos de tacón y novio Pablo Iglesias con chaqueta.” Sublime.

Irene Montero
La diputada gallega del PP Ana Belén Vázquez

Pero, por lo visto, la diputada estaba inspirada y no quiso que hubiera dos tuits sin tres. “Hoy es el Día Mundial del Teatro y lo vienen a celebrar en el Congreso. La novia contará bondades del novio y novio estilo Fidel hará discurso.” Aquí suponemos que se refiere a Fidel Castro, que en paz descanse. ¿No hubiera sido más lógico mencionar un estilo Maduro? Bueno, dejamos para el final otro alarde de ingenio: “Esto es España. Novia Irene Montero defiende a novio Pablo Iglesias. Mal está Podemos para que tenga que ser tu novia.” Si un profesor de Gramática tuviera que calificar la sintaxis de estos textos (limitación de caracteres aparte), pediría la jubilación anticipada.

De los Monchito y Daisy a la Yoko Ono

Al inefable Federico Jiménez Losantos (no podía estar ausente) le faltó tiempo para comentar en directo la intervención de Irene Montero. Lo hizo con su habitual desparpajo de ultrarradiofonista. Así: “Me he ido al baño y al volver pensaba que estaba hablando Pablo Iglesias, pero resulta que es ella […] Pablo Iglesias ha conseguido su Monchito [el muñeco del ventrílocuo José Luis Moreno]. Su Daisy [la muñeca de la ventrílocua Mari Carmen]. Estas frases son típicas de Pablo Iglesias. Lo que está leyendo la señora de es lo que ha escrito el marido de.”

Irene MonteroSi lo que diga la caverna machista no puede sorprender a nadie, lo que sí ha sorprendido ha sido la aportación de una revista seria como Tiempo, la misma que en su portada titulaba: “Irene Montero, la reina de Podemos.” Seguía animando al personal: “Cómo conquistó a Pablo Iglesias.” Y concluía con esta zafiedad: “De las Juventudes Comunistas a la Yoko Ono del partido morado.” Que conste que han leído bien: son titulares del semanario Tiempo, no de El Jueves, la revista que sale los miércoles.

“La ‘chati’ del alfeñique bolchevique” (Eduardo García-Serrano)

Irene Montero
Eduardo García-Serrano

La traca final se la hemos reservado para el más odioso de la chusma machista, que no es otro que el colaborador de Intereconomía Eduardo García-Serrano, hijo del escritor falangista y columnista del ultraderechista El Alcázar Rafael García Serrano, quien se declaraba ferviente admirador de Otto Skorzeny (aquel nazi coronel de las Waffen-SS). Pues bien, Eduardo García-Serrano se ha hecho famoso a base de lanzar al aire asquerosidades como la de decir que la exconsellera catalana Marina Geli era “una zorra repugnante” y la de llamar “maricona vieja” a Antonio Gala, entre otras muchas. Días antes de la moción de censura, este fue el comentario que le dedicó a Irene Montero: “Sabemos que actualmente es la zarina roja de Pablo Iglesias, su chati. Vamos, que gracias a su relación con el alfeñique bolchevique es la portavoz parlamentaria de Podemos y que por enamorado mimetismo se ha convertido en un clon dialéctico de su amado. Habla igual que él y hasta gesticula como Pablo Iglesias. Dado el torpe e idéntico aliño indumentario que ambos gastan, si los ves de espaldas, con coletitas y vaqueros, no sabes quién es quién.”  

Ah, se nos olvidaba recoger el “¡oh, qué bonito!” con el que obsequiaron los diputados del PP a Montero e Iglesias cuando ambos se abrazaron después de sus intervenciones parlamentarias. Pero para bonita de verdad, la trama de corrupción que numerosos miembros del PP han ido diseñando mientras se llenaban la boca con la palabra España.

        

4 pensaments a “Irene Montero y la chusma machista”

  1. Completament d’acord, Laia i Josep M. Armengou. La moció de censura amagava un conill sota el barret. Afortunadament.

  2. Tots els moviments gestuals d’Hernando, sobretot els facials, són encara més delators que les seves paraules.

  3. Molt bona sorpresa la intervenció d’aquesta brillant i jove diputada en aquella insòlita moció de censura.
    Fa riure que tants mitjans s’entestin encara a remarcar la “inutilitat” de l’acció atès que avui Iglesias no és president del govern espanyol. Fa riure perquè és obvi per tothom -la gent del carrer som prou intel.ligents- per saber que aquest no podia ser l’objectiu.
    Però la gran utilitat d’aquella moció ha estat perquè Montero va omplir durant dues hores el Congreso dels fems destil.lats pel PP i les seves xarxes delictives, amb una pudor insuportable que avui ja se sent fins per tot l’Estat.
    Bon discurs i bona actitud, amb modulació de la fermesa i del to adequat, molt millors que els habituals de crispació i cridòria típics a Espanya.
    La repugnància del masclisme espanyol és infinita.
    I val a dir que aquí no ens en podem adonar gaire perquè respirem aires molt més plurals.
    La situació de monopoli informatiu cavernari en què viuen la immensa majoria d’espanyols a través de tots els mitjans ens fa difícil poder imaginar quin pensament únic fabrica.

  4. Molt bon i necessari recull. És molt significatiu que la intervenció d’una dona al Congrés en un debat d’aquesta importància desperti aquestes reaccions. És imprescindible denunciar-ho perquè no es normalitzi. A babda d’això, com ja vas dir en un article anterior, el Rafael Hernando és viperí en tots els sentits negatius de la paraula.

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