¿Independencia?: entre el embaucamiento y la insolidaridad (I)

Carlos Jiménez Villarejo
ex-Fiscal Anticorrupción

El gobierno de CiU, con el apoyo de Esquerra Republicana, han formulado una “Declaración de soberanía del pueblo catalán” que pretende ser el inicio del proceso conducente a consultar al pueblo de Catalunya, como nación que es,  sobre el modo de su futura integración en España o la secesión de ella y en las instituciones del Estado español. Sorprende que un Gobierno, representante de una evidente minoría social, que impulsa un proceso con ese objetivo, lejos de mantener una exigible neutralidad política, plantee ya los términos de la consulta y la respuesta por la que opta, con una notoria falta de equidad y de respeto a la ciudadanía que, en su caso, sería llamada a esa consulta. Así, atribuye al Parlament de Catalunya, en caso de que la Declaración fuese aprobada, “declarar la soberanía democrática del pueblo de Catalunya como sujeto político y jurídico” y “hacer efectiva la voluntad de constituir Catalunya en un nuevo Estado…”. Resulta imposible aceptar, porque son posiciones incompatibles, que desde este punto de partida pueda afirmarse a continuación que dicho proceso “será escrupulosamente democrático”. Es falso, y es una de las más graves perversiones de esta Declaración. Como es, igualmente irritante e injusto, que si bien el apartado 5 de la Declaración  se refiere a “Europa” -luego a la Unión Europea- se omita toda referencia a España -a la que Catalunya ha estado vinculada hace centenares de años- y, en su lugar, se haga referencia al “Estado español” como sujeto de negociaciones, al mismo nivel que las instituciones europeas o la comunidad internacional, cuando la continuidad o no de los lazos de Catalunya con España es, en definitiva, el núcleo del debate y el objetivo fundamental  de la supuesta consulta. Al menos, así lo entendemos los denominados en el Estatut “ciutadans espanyols” y, sobre todo, los ciudadanos de esa España que, indignamente, se oculta.

El documento es, como ya analizaremos, una suma de serias contradicciones con el marco constitucional democrático vigente. Lo que es de suma gravedad y lo descalifica por si solo. Pero, hoy, queremos resaltar un gravísimo error histórico. La Declaración pretende fundar el “derecho a decidir” del pueblo catalán en el “derecho de autodeterminación de los pueblos”. Pero nada mas lejos de la realidad y la verdad histórica. En efecto, en la comunidad internacional se ha reconocido el “derecho a la libre determinación de los pueblos”, que no a la “autodeterminación”. Pero tiene lugar en un contexto internacional, en un momento histórico y respecto de unos pueblos, completamente distinto del actual. El reconocimiento de tal derecho tiene lugar, en plena dinámica anticolonialista, entre 1960 y  1966. Es decir, ante la necesidad de resolver la situación de los pueblos sometidos a la dominación colonial por las potencias occidentales, casi todas ellas vencedoras en la II Guerra Mundial. Es a estos pueblos a quienes se reconoce el derecho a constituir un Estado independiente de las respectivas metrópolis para superar definidamente la sumisión en la que vivían. Reconocimiento que va asociado al reconocimiento de los derechos humanos a los hasta entonces súbditos de esos pueblos y, paralelamente, al derecho al desarrollo y la recuperación de sus recursos naturales. Todo ello da lugar a la Resolución 1514 de la Asamblea General de NNUU, de 14 de Diciembre de 1960, llamada Carta Magna de la Descolonización. Por esta razón, la Resolución parte del reconocimiento “del apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos  en el logro de su independencia”. Y el texto de la Resolución es claro y contundente al respecto.Por razón de “la sujeción de pueblos a una una subyugación, dominación y explotación extrajera…”, se les reconoce “el derecho de libre determinación” a fin de que “los pueblos dependientes puedan ejercer  pacífica y libremente su derecho a la independencia…” Ya posteriormente, en los Pactos de Nueva York de 1966, en pleno desarrollo de la descolonización, vuelve a reconocerse en el Art. Primero de ambos  que “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”. Pero, eso sí, partiendo del “ideal del ser humano libre, en el disfrute de las libertades civiles y políticas y liberado del temor y de la miseria…”. El alcance jurídico de este principio ha sido analizado por el Tribunal Internacional de Justicia respecto al Sahara Occidental (1975) y Timor Oriental (1995).

Es evidente que solo desde la manipulación o la ignorancia, o ambas cosas a la vez, pueden invocarse aquellos precedentes -son los fundamentos del derecho a decidir- para reivindicar la pretendida independencia de Catalunya en el siglo XXI, en un país desarrollado y moderno en el que sus miembros disfrutan de todos los derechos y libertades, civiles y económicos, reconocidos en la Constitución española y el Estatut d’Autonomia vigente. Bueno, salvo los que han sido gravemente limitados por las políticas conservadoras de los Gobiernos, complementarios en lo sustancial, del PP y de CiU.

 

 

4 pensaments a “¿Independencia?: entre el embaucamiento y la insolidaridad (I)”

  1. Sr. Jiménez Villarejo,

    Algunas puntualizaciones a sus escritos que no comparto en absoluto.

    Una primera subjetividad ya la apunta usted en el comentario “Sorprende que un Gobierno, representante de una evidente minoría social…”. En todo caso no debe ser tan minoría cuando usted y yo estamos debatiendo en este espacio un tema que desde hace meses esta en la primera línea informativa de todos los medios de comunicación catalanes y españoles, y cuando en el Parlament de Catalunya, los representantes del ‘dret a decidir’ són clara mayoría. Si tan evidente minoría social fuesemos la que nos preocupa la situación de Catalunya en España este debate no se estaría produciendo.

    En cuanto a la neutralidad del proceso, podría llegar a darle la razón a pesar que no está de mas recordar que vivimos en un terreno político plagado de minas, en el que el ‘fair play’ brilla por su ausencia. No puede usted pretender juego limpio a un lado, mientras del otro todas las fachorías imaginables y inimaginables son posibles. En todo caso pida neutralidad a ambos lados de la contienda.

    Por último, el hecho de que no haya un precedente jurídico que se ajuste exactamente al caso catalán, no significa que no se pueda crear. Usted tendrá sus razones bien fundamentadas para oponerse al proceso, pero algunos como yo las tenemos para defenderlo de manera absolutamente razonable y legítima.

    Un saludo

  2. Está todo muy confuso, porque quienes tendrían que informar, aclarar, lo que hacen es confundir a los de a pie, que estan viendo a su alrededor una situación que esa si que les llega de cerca, cómo es: paro, desahucios, recortes,sanidad, enseñanza etc.

  3. Falta mas información para que los ciudadanos de a pie entre los que me incluyo, podamos valorar si este cuento maravilloso que se nos cuenta desde nuestra prensa nacionalista, va a tener un final feliz, o de lo contrario, lo único que están intentando hacer con nosotros es distraernos echando la culpa de nuestros males al resto de los malos, malísimos españoles que se quedan con nuestro dinero, mientras son nuestros gobernantes los que toman medidas que les benefician a ellos y a sus servilismos.

  4. Más claro, imposible. Estoy totalmente de acuerdo con este artículo. Están engañando a la ciudadanía que en estos momentos ve como se les recortan los derechos ¿decidir qué y para qué? Hay que ser muy valiente para saber poner las cosas en su sitio.

Els comentaris estan tancats.