ITF, un impuesto europeo urgente sobre la especulación financiera

Xavier Caño Tamayo
Miembro de ATTAC

En la Unión Europea se habla desde hace unos años de establecer un impuesto a las transacciones financieras (ITF). Una pequeña tasa sobre la compra y venta de acciones y bonos, y otra, aún más reducida, minúscula, sobre productos financieros derivados. Ese ITF sería un muy, muy mínimo porcentaje de la enorme magnitud de dinero con la que  el sector financiero especula sin cesar. Un sector que apenas paga impuestos, todo sea sea dicho, y cuya irresponsable codicia fue causa determinante del estallido de la crisis económica.

Hoy, el volumen de transacciones financieras supera con mucho lo invertido en la economía real y la especulación financiera maneja alarmantes masas de dinero. Hace unos pocos años, por cada dólar invertido en la economía productiva, 60 se dedicaban a especular con productos financieros. Y hoy, según la lógica y práctica bien conocida de la especulación financiera, será mucho más. Una auténtica locura.

Ante esa innegable exposición y el riesgo económico subsiguiente, un impuesto sobre las transacciones financieras no solo significaría más recaudación, también sería factor de disuasión, siquiera parcial, de la creciente fiebre especuladora. Quizás eso explicara porque a finales de 2013 once países de la Unión Europea (UE) acordaron establecer un impuesto sobre las transacciones financieras. Hoy son diez, porque Estonia se descolgó del acuerdo: Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Eslovenia, Eslovaquia, Grecia, Italia, Portugal y España.

El ITF se retrasa

Pero la alegría no dura en casa del pobre porque, tras el acuerdo, aún sin concretar, no se hizo nada al respecto. Francia e Italia sí implantaron esa tasa, muy pequeña y nada ambiciosa por cierto, pero en España ni siquiera se mencionó en los Presupuestos Generales del Estado y en los otros países del acuerdo nada se hizo. En abril de 2014, los ministros de economía de la UE (Ecofin) dijeron que el ITF se aplicaría en 2015. Pero llegó 2015 y no pasó nada. El ITF quedó en el limbo.

El ITF propuesto entonces por la Comisión Europea es insuficiente y timorato, pero tiene un valor: ignorar el dogma neoliberal de no poner impuestos al capital. Un hecho importante porque el capital apenas los paga y debe empezar a hacerlo.

En España el 40% de lo recaudado por la Agencia Tributaria proviene del impuesto sobre le renta (IRPF) y, según cálculos de Gestha (sindicato de técnicos de Hacienda), el 84% de esa recaudación son impuestos por rentas del trabajo, pero solo un 6% por las del capital. Un impuesto sobre las transacciones financieras sería una vía para ir hacia alguna justicia fiscal y que paguen todos los que deben pagar. En España, un cálculo muy prudente y modesto muestra que la recaudación por ese impuesto aportaría 5.000 millones de euros anuales.

ITF6

La situación actual es que enormes cantidades de dinero, controladas por pocas personas, se mueven libremente y especulan por todo el mundo, convertido en casino financiero, con productos financieros diversos. Sin pagar impuesto alguno o apenas con la complicidad de los paraísos fiscales y la actitud de mirar hacia otro lado de los gobiernos. Esa especulación que no cesa altera gravemente la economía real y la expone constantemente a estallido de crisis, a recesión.

Según el Banco Internacional de Pagos, en 2013 el mercado de divisas movía diariamente cuatro billones de euros. Y en Europa, en 2012, las transacciones financieras movieron algo más de 690 billones de euros. Billones según el concepto europeo: millones de millones. ¿Cuánto no hubiera recaudado un ITF sobre una parte de esas transacciones, incluso muy modesta?

Solo se precisa voluntad política

Tal vez la dureza de la crisis y la reducción de recursos del Estado hizo ver a algunos mandatarios de la UE el provecho recaudatorio de un ITF. Un impuesto técnicamente posible, económica y socialmente útil, cuya implantación solo depende de la voluntad política de los gobiernos. Nada más.

El ITF que propuso la Comisión Europea queda lejos del impuesto reivindicado por algunos movimientos sociales y ciudadanos, porque solo grava operaciones con acciones y algunos derivados, pero no las especulaciones con divisas ni otros productos financieros. Además, el gravamen es muy pequeño. El ITF propuesto era un reducido 0,1% sobre las acciones y un más restringido 0,01% para productos derivados. Calderilla. Pero así y todo sería un útil precedente.

El ITF, además, sería provechoso  para reducir el déficit público que, en los países de la Eurozona, fue de algo más de 350.000 millones de euros en 2012. Una reducida tasa de solo un 0,05% sobre una parte de las billonarias transacciones financieras reduciría notablemente ese déficit. Y un ITF ambicioso, más justo, lo enjuagaría.

Hay que insistir que el ITF es un impuesto necesario, no solo por su aportación a las arcas del Estado sino por su capacidad disuasoria. Sería un primer paso para regular el desbordado y descontrolado sector financiero. Hoy, entre quienes han impuesto la desregulación financiera y siempre se han opuesto a que el capital pague impuestos, algunos parecen aceptar ese Impuesto sobre las Transacciones Financieras, por más que a regañadientes.

El ITF propuesto no es el mejor, pero que se haya acordado establecerlo indica que una fiscalidad sobre el capital y sus movimientos no es inalcanzable. Aunque hoy lo que toca es insistir en que los diez países de la eurozona que acordaron implantar un ITF cumplan su compromiso. Hace pocos años un ITF parecía imposible, pero hoy incluso algunos gobiernos conservadores parecen aceptarlo. Aunque, oídas algunas declaraciones de mandatarios europeos, el ITF parece estar seriamente amenazado de desaparecer antes de ver la luz. Por eso, si los movimientos sociales y cívicos no presionan, implantar el ITF será una misión imposible.

El 8 de diciembre de 2015 tuvo lugar el último Ecofin de ese año en el que se decidió retrasar de nuevo el acuerdo definitivo sobre el ITF. En junio se reúne de nuevo el Ecofin y este mayo cientos de organizaciones ciudadanas europeas han iniciado una campaña hasta el próximo Ecofin para presionar a los gobiernos europeos y reivindicar que se implante el ITF de una vez.

Que el capital y la especulación financiera empiecen a pagar impuestos es un primer paso para una fiscalidad europea algo más decente.

Un pensament a “ITF, un impuesto europeo urgente sobre la especulación financiera”

  1. Es un placer reencontrarte en este blog, inolvidable Xavier. Y lo haces escribiendo un artículo al ATTAque, como debe ser. Un fuerte abrazo.

Els comentaris estan tancats.