Humor americano

Celia Ramos
A la memoria de Nikola Tesla


Nikola Tesla (Smiljan, 10 de julio de 1856 – Nueva York, 7 de enero de 1943) fue un ingeniero e inventor destacado en el campo de la energía eléctrica. De origen serbio, de niño ya armaba aparatos mecánicos con cualquier material. Estudió en las universidades de Graz y Praga, su dedicación al estudio le causó problemas de salud. De memoria prodigiosa, ávido lector, hablaba varios idiomas. Después de pasar por Francia y Aemania llegó a E.UU. en 1884 donde empezó a trabajar con Edison.

A pesar de que a Edison no le cayó bien, aceptó emplearlo pues venía recomendado por un amigo. Pronto se vieron los avances de Tesla y le prometieron una cantidad de 50000$ si conseguía rediseñar los generadores de corriente continua de Edison. Cuando lo consiguió y reclamó el dinero la respuesta fue ésta: “Tesla, usted no entiende el humor americano”.

Durante un tiempo estuvo cavando zanjas, trabajando como obrero, hasta que reunió el dinero que le permitió seguir investigando. Entre 1891 y 1893 fue requerido por los científicos de todo el mundo, invitado a París y Londres para hacer demostraciones, y reconocido en Europa por sus importantes logros.

Pacifista, amigo de periodistas y escritores, tradujo poemas para el Century Magazine del poeta serbio Jovan Jovanović Zmaj. Siguió con sus experimentos hasta el final de su vida. Fue maltratado por Edison y Marconi, injustamente más reconocidos que él, y considerado un peligro para la sociedad americana por sus ideas pacifistas. Todavía hoy
a duras penas empieza a ser conocido y reconocido el genio y el hombre que fue.

Tuvo un enemigo feroz, Edison. Éste, para desacreditar la corriente alterna de Tesla en beneficio de su corriente continua, hizo electrocutar a animales, entre ellos a un elefante, y colaboró en el desarrollo de la silla eléctrica. Tesla vivió sus últimos años empobrecido y solo. Dicen que su única compañía era un grupo de palomas a las que cuidaba y alimentaba. Murió a la edad de 86 años en la habitación de un hotel.

Nikola Tesla y la luz

La madre de Tesla no sabía leer
pero recitaba largos poemas épicos
que su marido le enseñaba
Tesla decía que había heredado de
ella las cualidades intelectuales
poseía una gran memoria y
una especial habilidad para
inventar utensilios domésticos
es fácil imaginar al pequeño Tesla
en los alrededores de la casa
buscando material para armar
sus primeros aparatos mecánicos
y es fácil imaginar al pequeño Tesla
escuchando aquellos poemas
recitados de memoria por su madre
dicen que presintió su muerte
pero nada muere, ahora, mientras
escribo, puedo escuchar recitar
a la madre y ver a Tesla, ya anciano
cuidar de sus amigas las palomas

nada muere, la luz va a la luz
las tinieblas a las tinieblas
y cada uno encuentra su sitio