Hablemos también de las motos

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Barcelona quiere dar más espacio al peatón, aligerar las calzadas de coches y reducir la contaminación que provocan los vehículos de motor. Ese es un objetivo que, invariablemente, los últimos alcaldes de la ciudad han presentado a modo de tarjeta de visita pocos meses después de tomar posesión del cargo. El tema de las políticas medioambientales, de la mejora del transporte público y de la reducción del tráfico, ha sido durante muchos años la música celestial de políticos locales cuyo mandato comenzó con ese mantra y acabó sin resolver los problemas de tráfico y con una contaminación impropia de una ciudad europea.

Ahora le toca el turno al equipo de gobierno de Ada Colau que ha retomado el tema con una prueba piloto en una manzana de Poblenou donde se ha reducido drásticamente el tráfico y la velocidad de los vehículos. Ese intento deberá superar, primero, los problemas derivados de un cambio de cultura viaria de esa envergadura  y, muy especial, la resistencia de aquellos sectores reacios a que los vehículos de motor pierdan un centímetro cuadrado en la calzada.

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Acera calle Tuset

Espacio para caminar. La primera medida digna de ser considerada como tal del programa de movilidad del equipo de Colau promete un recorrido lento, algo difícil de entender porque si se ha peatonalizado la neoyorquina Times Square no debe ser tan complicado reducir el paso de coches en unas cuantas manzanas del Eixample barcelonés. No obstante, se me ocurre que, a la espera de consolidar pruebas pilotos y extender la experiencia  de las supermanzanas, quizá el área de Movilidad debería aplicar medidas más fáciles, sin alteraciones de tráfico y que se ajustan perfectamente al objetivo fijado por la concejala de Movilidad, Mercedes Vidal, de devolver al ciudadano el espacio que precisa para caminar en la vía pública. Esa medida es tan sencilla como exigir el cumplimiento de determinados artículos de las ordenanzas de circulación olvidadas en perjuicio de los peatones y de las zonas a ellos destinadas. Me estoy refiriendo al espacio que ocupan las motos en aceras y paseos.

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Acera en la calle Tuset

Competencia al transporte público. ¿Son las motos y los ciclomotores vehículos de motor? Cierto, incuestionable. En consecuencia, ¿contaminan? Por descontado, y según informes técnicos lo hacen con mayor intensidad que los coches debido, entre otras cosas, a las mayores revoluciones de su motor, sin olvidar la contaminación acústica de esas motos que confunden las calles con el circuito de Montmeló. ¿Por qué entonces se les permite ocupar aceras, paseos, ramblas, circular por el carril-bus y espacios peatonales que utilizan a modo de atajo? Esa permisividad encierra una trampa que ha tratado de mitigar las muchas limitaciones de transporte público en Barcelona su área metropolitana. A partir de finales de los 80, cuando el tráfico y el aparcamiento empezaron a ser un problema, la moto se presentó como una alternativa al metro y al autobús. En realidad eran la competencia al transporte colectivo, pero al ayuntamiento le interesó aceptar la versión más amable de esos vehículos y mostrarse condescendiente con los hábitos de sus conductores.

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Rambla central de Via Augusta, entre Diagonal y Gal·la Placidia

La “justicia urbana” de la concejala. Y por esa tolerancia nunca bien justificada, muchas aceras del Eixample se han convertido en aparcamientos de vehículos de dos ruedas que entran y salen olvidando que deberían hacerlo con el motor parado y su conductor sin ocupar el asiento; tenemos ramblas donde el peatón corre peligro si decide sentarse en un banco bloqueado por manillares y ruedas; los conductores de autobuses sufren a motoristas que convierten el carril-bus en vías rápidas; las aceras de anchura inferior a los tres metros están bloqueadas por vehículos de dos ruedas; pequeños talleres convierten la vía pública en espacio complementario para sus reparaciones pendientes y viales de reciente urbanización son ejemplo del incumplimiento sistemático de prohibiciones de aparcamiento….todos son espacios peatonales y la “justicia urbana” citada por la concejala Mercedes Vidal exige su devolución.

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Foto de portada: Nuevas aceras de la Diagonal

3 pensaments a “Hablemos también de las motos”

  1. Seamos un poco positivos

    La moto ha sido y es junto con la bicicleta una de las alternativas buenas desde mi punto de vista al denso tráfico de nuestra ciudad. Si las motos contaminan –que las hay- y algunas además emiten un fuerte ruido. Sin piedad. Retirada de puntos y multa por infracción grave. Cualquier tipo de contaminación ha de estar penalizada. En cuanto al aparcamiento en muchos barrios y en el centro se han marcado un lugar para aparcarlas. Es cuestión de ampliarlos y si la acera es suficientemente ancha cuando no hay lugar también se podría marcar el lugar para que aparcasen ordenadamente. Si se establece un mayor orden de aparcamiento y una exigencia no contaminante ya tendremos unas mejoras. Hubo una época donde las vespinos conducidas mayoritariamente por personas muy jóvenes invadían la ciudad cometiendo todo tipo de imprudencias. Se circulaba muchas veces sin seguro. Las multas por no tener el obligatorio y los frecuentes –por desgracia– accidentes entre los jóvenes, provocaron que aquella invasión de motos vespinos desapareciera de las calles de la ciudad.

    Hay muchas motos y habrá cada día más bicicletas. Yo de pequeña soñaba ir en patines por la ciudad. Esta modalidad actualmente tiene muchas maneras de utilización. Barcelona es una ciudad que permite por su dimensión y su clima la posibilidad de desplazarse caminando, en bicicleta, en patinetes diversos y con motos no contaminantes y un buen transporte público también no contaminante.

    Los ciudadanos deberíamos utilizar el coche privado solo en casos de importante necesidad. Con menos tráfico también se iría más deprisa y no se necesitaría tanta frecuencia de autobuses. Eso si, puntuales a la hora señalada. Tener una ciudad mejor depende de nosotros y de obedecer unas normativas que parezcan adecudas a la mayoría.

  2. Las motos invaden el espacio del peatón tan pronto como aparcan en cualquier espacio libre que encuentran y que no es un espacio reservado para ello. Y lo hacen habitualmente como si fuera lo “normal”. Comparto el diagnóstico de M. Eugènia Ibañez, se primaron las motos en un momento dado, ahora se priman las bicicletas, cuando siempre se deberia primar, en primer lugar, al ciudadano que se desplaza andando y en transporte público. Es imprescindible en Barcelona la inversión en la red de metro, acabar la línea 9 y mejorar la red de Cercanias. Sólo con un buen servicio de transporte público se pueden promover políticas disuasorias de uso del transporte privado con garantias de éxito.

  3. Como ciudadano, peatón, motorista y conductor de auto reconozco que estamos delante de uno de los problemas mas acuciantes de la ciudad de Barcelona y de solución compleja.
    Tan sólo propuestas creativas que no penalicen al ciudadano, impedirán la caída en desgracia del concejal de turno.
    Propongo un concurso público de propuestas y soluciones, participativo y premiado, dirigido a ámbitos diversos como escuelas e incluso casals d’avis. Las mejores ideas siempre salen de las mentes más jóvenes o de las más senior.

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