Guatemala o Guatepeor

A veinticuatro horas del nuevo asalto de las nuevas tropas del nuevo rey Felipe, vale la pena considerar sus últimos movimientos:

Cazas de combate realizaron vuelos rasantes sobre Cataluña.

La policía nacional (nacional española) ha detenido a los que ondean señeras esteladas y redacta denuncias falsas como en sus mejores tiempos.

La guardia civil (civil militar) ha robado señeras esteladas izadas por autoridades municipales en lugares públicos, usando un coche oficial.

Una sección del ejército de tierra (o sea, unos treinta guripas) en un arriesgado ejercicio durante unas maniobras, ha rasgado una señera estelada.

Es de suponer que para que ningún cacho de las invictas fuerzas armadas nacionales (nacionales españolas) quede al margen de tanta heroicidad, el asalto a los mesas y urnas del día nueve de noviembre corresponderá a la marina, lo que se advierte para que la ciudadanía no se extrañe si ve a la infantería de marina desembarcando en Esterri d’Aneu, un submarino subiendo por el Llobregat hasta Berga o una fragata patrullando el lago de Puigcerdà. Por el Ebro no hay peligro, porque aún recuerdan que hace años intentaron meter un barco de guerra por el delta y se les encalló.

¿Hay alguna otra opción?

Sí: Gemma Robles, la espía de El Periódico en la corte del Caudillo Rajoy, ha informado que hay secretas negociaciones entre las tres partes implicadas. ¿Tres? Sí. Rajoy, Mas… y el PSOE. ¿Qué pinta aquí el PSOE?

Es fácil de entender: Por Rajoy va su alma negra, Arriola, el intrigante mayor del reino. Por Mas va Rigol, doctor en Teología. Arriola dijo que había que meter al PSOE, para poder echarle las culpas de todo lo que pasara y decir que, además, se había puesto de parte de los catalanes. Rigol dijo ‘amén’. Así que incorporaron a José Enrique Serrano, que ustedes no saben quién es, pero se trata del eterno Jefe de Gabinete de todos los presidentes y candidatos socialistas, lo que servirá para que se le pueda echar la culpa por aquello de la herencia recibida.

¿Están seguros que, cuando Arriola les robe la cartera, no será aún peor?