Fagor i el futur del cooperativisme

Arrasate, a la vall de l’Alt Deba, centre neuràlgic de la Corporación Mondragón
Arrasate, a la vall de l’Alt Deba, centre neuràlgic de la Corporación Mondragón

Redacció

La decisió de Fagor Electrodomésticos d’acollir-se al preconcurs de creditors ha sacsejat les bases d’un emblema del cooperativisme, la Corporación Mondragón.  La decisió de Fagor acosta aquest dilluns a l’atur a 2.000 persones. Germen del projecte d’economia social de la Corporación Mondragón, Fagor Electrodomésticos és una de les 110 cooperatives de la companyia i la seva activitat representa un 8,1% de les vendes del conjunt, ocupa el 7% dels treballadors del total, uns 5.600. Creada el 1956 per cinc joves de l’Escola Professional d’Arrasate, va establir les bases de tot el moviment cooperatiu. Malgrat que la corporació assegura que “farà tot el possible” per recol·locar a gairebé 1.000 dels ara aturats, l’escepticisme és evident.

Les noticies sobre Fagor i Mondragon han generat molta preocupació arreu. El cooperativisme té una llarga tradició popular a casa nostra i ha estat molt important en el passat, on les cooperatives de consum eren òrgans on un públic popular no solament comprava el que necessitava, sinó que es reunia al cafè, feien ball i teatre, conferències i cursos. Les cooperatives de producció són una altra cosa, que cal examinar millor, però el problema és que hi ha hagut gent que pensen que el cooperativisme de producció és el futur, la forma d’acabar amb el capitalisme i el  model que presentaven era justament Mondragón.

A una conferència pronunciada recentment a la fundació Alfons Carlos Comín, el professor Josep Fontana es referia a aquest assumpte en aquests termes:

“Als Estats Units hi ha un grup d’economistes de prou prestigi, com Richard Wolff, professor emèrit de la Universitat de Massachusets a Amherst, que estan convençuts que el remei resideix en el cooperativisme, o sigui en les “empreses obreres autodirigides”, com diu ell. En un dels seus darrers escrits, que duu el títol d’”Un socialisme per al segle XXI”, presenta així el panorama: “Els treballadors transformaran les seves fàbriques, oficines i magatzems en “empreses obreres autodirigides”. Les defensaran tant d’un retrocés cap al capitalisme com de la subordinació a cap aparat de partit o de l’estat. Els treballadors operaran les seves empreses com el nucli central de la transició del capitalisme al socialisme. Constituint el seu propi cos de directors, s’apropiaran i distribuiran l’excedent que produeixen. Hauran reemplaçat així els capitalistes. L’autogovern democràtic dels treballadors en el lloc de treball liquidarà així l’organització antidemocràtica del lloc de treball pel capitalisme”[1].

“Això em recorda –deia el professor Fontana-, per una banda, els problemes que es van plantejar a l’economia soviètica en els seus primers moments amb el perill de la sindicalització, que convertia els treballadors en propietaris en profit propi. Però els problemes majors d’aquesta fórmula els veiem quan ens adonem que Wolff, i altres col·legues seus com Gar Alperovitz, posen com a model del que volen Mondragón, la gran cooperativa guipuscoana. I un s’adona que no és sols que Mondragón no hagi canviat en més de mig segle d’existència l’entorn social del país, sinó que el que pugui fer en el futur està completament condicionat per les decisions de política econòmica que es puguin prendre des de Madrid. O sigui que la solució no està a la fàbrica, sinó al govern.”

 

[1] Richard D. Wolff, “A socialism for the 21st Century”, a Truthout, 7 de juny de 2013.


 

2 pensaments a “Fagor i el futur del cooperativisme”

  1. Efectivamenete Jesús, son los dolorosos síntomas de una Sociedad dirigida por una oligarquía político-financiera.El poder económico y político.Las Leyes se hacen en los despachos de los bancos y de grandes empresas.¿Por qué?No hay división ní separación de poderes.Tampoco hay representación política ,la monopolizan los jefes de partido.Sí a las legislativas se presentasen solamente los jefes de partido,todo sería igual que ahora,una oligarquía.No hablemos mas de democracia ,digamos la verdad es Oligarquía político- finanaciera.Son mercenarios ,a los que la sociedad civil les importa un bledo.Siempre será así mientras votemos a partidos financiados por todos nosotros,es una monstruosidad a la que nos hemos acostumbrados.Libertad colectiva y política,abstencionismo activo para revolucionar el poder,nohay otra sí queremos dejar un país democrático.

  2. Si a los gobiernos les preocupasen, solo una cuarta parte, lo que les preocupan las empresas capitalistas. O dicho de otra manera, si los Gobiernos creyesen en el cooperativismo una cuarta parte de lo que creen en el capitalismo. O, al menos, entendiesen que el cooperativismo es una fórmula que puede ser tan eficiente en lo económico y mucho más en lo social que los las empresas de capital. Y comprendiesen que las cooperativas coinciden con lo que debe interesar a los Gobiernos que es: el interés general de la ciudadanía y que el capitalismo tenga un contrapeso que frene su voracidad, su ansia depredadora, la deslocalización por sistema y la apropiación y maximización de la plusvalía. Los Gobiernos verían la necesidad de que las cooperativas tuviesen una fuerte presencia en la economía de la nación. Si entendiesen, además, que las cooperativas son una instrumento de formación y educación en lo personal, lo profesional y lo social como no existe ningún otro, miel sobre hojuelas. Pero los Gobiernos habidos en España centrales y autonómicos no se creen esto. Muy al revés, si hubiesen llegado a existir 5 Corporaciones Mondragón, hubiesen trabajado para que no existiera la sexta. A los gobiernos solo les interesa el Cooperatismo para utilizarlo de manera bastarda, en especial, en las épocas y zonas de mucho paro. Solo había que leer el editorial de El País del viernes día 18: Titulo: Un modelo cuestionado. Subtítulo: El preconcurso de Fagor muestra la incapacidad de reacción del cooperativismo ante la crisis.
    No escribieron algo así cuando cayó Leman Broders. Ni tampoco cuando Iberia se está, ni no se ha ido ya, yendo al garete; tampoco cuado tantas constructoras como Martínsa y otras; o Bankia y Bancaja y etc; o Pescanova; o las decenas de grandes empresas de capital que han caído y están cayendo o cuando el grupo de Díaz Ferrán se fue al carajo; etc. etc. Entonces no se cuestiona “el modelo”. El capitalismo es perfecto. Es cuando a UGT se les fue de las manos la cooperativa de viviendas o ahora con Fagor entonces no se habla de un caso se habla de “el modelo”. El cooperativimismo es autogestión y se parece al colectivismo, y se gestiona la economía democráticamente, y los medios de producción son de los trabajadores… ¡uy! que miedo, este modelo no interesa que tenga buen nombre, vaya que se extienda y además lo hagan bien. El capitalismo sí es bueno, ayudado por los Gobiernos tiene a más de media humanidad hundidos en la miseria, a millones pasando hambre, mata a 10.000 niños por causas perfectamente curables, se apropia de la tierra, las máquinas, las semillas, el agua, ahora del sol y muy pronto el aire que respiramos que por lo pronto lo envenena. Pero es “un modelo” buenísimo. Ya cuando Dios echó a los Adánes y Evas del Paraíso, a la mayoría les dijo “ganaréis el pan con el sudor de vuestra frente” y a unos poquitos les dijo “ganaréis el pan, los dulces, la leche, los cereales con chocolate, los coches, los yates, los aviones privados, y el alma de esos que se han marchado antes con el sudor de los de enfrente”. Y en esas estamos. Y EL PAÍS sigue enseñando el plumero.

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