Fabra y los temblores

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Carlos Fabra en su última declaración judicial. En segundo plano, Vicente Vilar. Foto: Domènech Castelló – Pool EFE

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Javier Andrés Beltrán
Periodista

En otras circunstancias los responsables del proyecto ‘Castor’ podrían estar tranquilos. Nadie iba a dudar que los terremotos que se suceden en la costa norte de Castellón tenían su epicentro en la Audiencia Provincial donde se juzga a Carlos Fabra y no en la inyección de gas en el subsuelo marino. Pero no. Diez años después resulta evidente que la tierra no tiembla porque el otrora todopoderoso presidente de la diputación y del PP provincial se siente en el banquillo de los acusados. Primera consecuencia de la extrema dilación del proceso: el Fabra que hoy comparece ante la justicia no es el mismo al que su socio y amigo Vicente Vilar denunció hace una década.

La misma persona, sí, pero no el mismo personaje. Así lo refleja la soledad que le acompaña en su entrada a la audiencia. Nada que ver con la imagen de prietas las filas y adhesiones inquebrantables de sus comparecencias en los juzgados de Nules. De aquel gentío sólo repiten los muchos periodistas, sus fieles guardaespaldas, y unos pocos de los más íntimos. Lo que si ha aumentado son los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional que le protegen -de qué, ó de quien, no se sabe- con un ardor guerrero que ya hubiera querido para sí la folklórica Isabel Pantoja, ella sí que lo paso mal en las puertas de los juzgados de Marbella.

La salida de Fabra podría ser igual de caótica y multitudinaria si finalmente es absuelto. Volverán los palmeros para llevarlo en volandas y serán legión, al tiempo. El abrazo en público, y el deseo de buena suerte, del presidente Alberto Fabra en la víspera del juicio es una clara señal al respecto: saldrá a hombros si es capaz de cortar las dos orejas y el rabo de la exculpación.

Una posibilidad que gana enteros tras el sorprendente giro en la declaración de Vilar. El empresario que le denunció exculpa ahora a Fabra: no le pagó para que mediara por sus fitosanitarios y fueron ellas, las ex mujeres, las que se pasaban las maletas cargadas con millones. Una “ensalada familiar” -dijo- en alusión, tal vez, a que Mª Amparo y Montserrat se conocieron en un puesto de verduras del Mercat Central de Castelló, donde compran las amas de casa bien de ‘toda la vida’… en la que ha sido otra de las grandes revelaciones que dejó la primera semana de juicio.

Vilar dice que no quiere “meterle en un lío”, ahora que lo ha metido en la sala de vistas, y que le acusó por cabreo, porque no se le puso al teléfono los días en que su ex mujer lo acusó por violación en aquella denuncia que se tramitó en el chalet de los Fabra. Vamos, que diez años, nueve jueces, cuatro fiscales, miles de folios… sólo por un ‘cógeme tú el móvil’. ¿Qué ha cambiado para que cambie su relato? ¿Miente ahora ó mintió antes, y por qué? Se ha apuntado una razón de peso: Vilar ha cumplido casi seis de los diez años de cárcel de la condena por la agresión sexual a su ex esposa y da marcha atrás porque si se prueba el cohecho él también sería condenado. Eso le asegura un largo periodo más entre rejas, justo ahora que está más cerca del tercer grado y de volver a pisar la calle. En esas circunstancias puede llegar a confesar ser el toro que mató a Manolete. Acostumbrado a ganar en la lotería, la buena suerte que acompaña a Fabra no le abandona y muchos creen que también le ha tocado el ‘gordo’ de la lotería judicial tras el repentino ataque de sinceridad que le ha dado a Vilar.

Javier Boix, abogado hoy de Fabra y ayer de Francisco Camps, dejó claro que su prioridad es desmontar la acusación por los delitos fiscales y solicitó la nulidad de los informes de Hacienda por la dependencia jerárquica de los peritos. Una estrategia que tiene más razón de ser en la medida en que los otros delitos a los que se enfrenta Fabra, cohecho y tráfico de influencias, pierden fuerza tras el giro en la versión del principal testigo de cargo.

El tribunal tomó nota y señaló que resolverá esa cuestión en la sentencia. No es una cuestión baladí, puede ser clave para que la balanza de la justicia se decante hacia uno u otro lado. Sobre la audiencia de Castellón planea la sombra de la sospecha desde que intentó sacar de la causa el presunto delito de cohecho lo que llevó al juez instructor, Jacobo Pin, a solicitar amparo al CGPJ. El Tribunal Supremo desautorizó a la audiencia tras el recurso que presentó la Fiscalía. Señalado el juicio, el propio presidente de la audiencia Carlos Domínguez, tuvo que pedir ser apartado del tribunal tras alegar que tenía un “trato cordial y afable” con Fabra. En ese terreno de juego se disputa el juicio contra el político que más poder ha tenido en la provincia de Castellón en los últimos años.

Juicio a Fabra y juicio a la justicia, así lo perciben muchos ciudadanos. La sentencia no dejará a nadie indiferente. Será un terremoto, aunque distinto a los que estos días se suceden ante la costa de Vinarós y de los que este PP, cómo hacía aquel de Fabra, culpa también a… Rodríguez Zapatero.

Hay cosas que no cambian. Así que pasen diez años.