Exámenes de junio

Cuando éramos estudiantes disponíamos de un truco para salir del paso en los exámenes orales que, aplicado a profesores menos que mediocres, resultaba ser muy eficiente: ‘Usted pregunte lo que quiera, que yo le contestaré lo que me de la gana’. Había que tener un poco de labia y habilidad, ciertamente, pero con una pizca de suerte podías desviarte de la floculación de los coloides a la sulfonación del dodecilbenceno y acabar con la importancia comercial de los tensoactivos. Pillerías de estudiantes.

Pero, claro, estos trucos cuando se va de cardenal arzobispo, más que feos quedan indecentes:

El Papa Francisco ha sacado una sorprendente encíclica en la que defiende el ecologismo tal y como se entiende por los científicos y la gente. Clara como el agua clara.

El eminentísimo valenciano Cañizares, ha tenido la desvergüenza de decir, refiriéndose a los ganadores de las elecciones municipales y autonómicas en la Comunitat Valenciana, que “si esos partidos defendieran la ecología, no estarían a favor de cuestiones como el aborto o la ideología de género”.

Eso, lo he dicho ya, es una indecencia. Pero no es una indecencia corriente, sino especialmente gorda, y con viejas raíces en lo peor de la jerarquía eclesiástica más cafre. El señor cardenal arzobispo de Valencia cree que la nueva encíclica del Papa “supera los movimientos ecologistas”. Es el mismo género de sandez que los obispos defendieron durante un siglo y medio sobre los derechos humanos: ‘Eso es charlatanería, filfa… Para derechos humanos de verdad los que proclama la Iglesia’, y soltaban la retahíla de esclavitudes que, en su aberrante visión de la Humanidad, defendían como voluntad divina. Tuvo que llegar el papa bueno para declararlos dignos, justos, equitativos y saludables per se.

Estamos en las mismas: El cardenal arzobispo de Valencia cree que la nueva encíclica del Papa “supera los movimientos ecologistas”. Ladrón. Aún no los ha reconocido como buenos y ya les está robando su contenido. Su argumento es que los supera “por su grandeza” y “por situar el problema en el lugar que le corresponde”. Mire, eminencia: Lo de la ‘grandeza’ es una gilipollez, y ya sería hora de que se enterara de que no es el tamaño lo que importa. Y lo del ‘lugar en que corresponde’, ya se ha tomado el papa el trabajo de poner las cosas en su sitio, y no donde las tenían ustedes, para que ahora venga su eminencia a traducirle. Traductor traidor. Cállese. Que al papa se le entiende muy bien, y a usted también. Y ponga ese ‘cállese’ en la cuenta de la reconvención fraterna.

Es triste: El papa dirá cosas maravillosas en Roma, pero aquí la iglesia nacionalcatólica, aPPostolica e hispana sigue donde siempre. Suspendiendo en junio y en el resto del año. Y de ahí al infierno.