Europa, doblegada ante Turquía, sacrifica a los refugiados

Carlos  Jiménez Villarejo
Ex  fiscal Anticorrupción

Las más de 300 personas que murieron cerca de Lampedusa en  octubre de 2013 fueron la primera expresión masiva de la tragedia humanitaria que afronta Europa desde hace muchos años. La Unión Europea (UE) ya se expresó en términos directamente represivos ante la afluencia masiva de refugiados y migrantes en los Acuerdos del Consejo Europeo de Febrero de 2015. Eso sí, se requería a la OTAN, no para salvar vidas, sino para “el reconocimiento, seguimiento y vigilancia del cruce ilegal de fronteras en el mar Egeo”. Infringiendo abiertamente el artículo 43 del Tratado de la Unión que obliga al “empleo de medios civiles y militares” para “misiones humanitarias y de rescate”.

Un ejemplo de radical insolidaridad. En parte, debido a este abierto incumplimiento, desde 2000 hasta 2014 han muerto en el Mediterráneo 22.394 personas que, huyendo de la violencia y el hambre, pretendían llegar a Europa. A una media de 1.500 por año. (1)

Como lo ha calificado el profesor Javier de Lucas, la UE está en guerra contra los inmigrantes y ahora, también, contra los refugiados, una guerra que en no pocos aspectos tiene las características de guerra sucia y clandestina. Régimen que aplican a quienes tienen la fortuna de sobrevivir. Ante esta realidad, había llegado la hora de exigir responsabilidades a las autoridades europeas, que en buena parte alcanzan a las nacionales de los Estados miembros. No solo, como dijo el vicealcalde de Lampedusa, han abandonado la “cultura de la vida”, sino otros muchos principios y normas que están presentes en los ordenamientos democráticos. Ya desde la invasión de Irak, contraria al Derecho Internacional y a los derechos humanos, se inició la llegada masiva de refugiados a las costas de los Estados de la UE, afluencia intensificada desde el inicio de la guerra civil en Libia en 2011.

“Cuatro millones-de refugiados- de Siria, otros tantos en Irak, dos millones en Libia, más de un millón de eritreos, por no hablar de los afganos o sudaneses”. (2)

epa05218776 Turkish Prime Minister Ahmet Davutoglu (L) European Council President Donald Tusk (C) and European Commission President, Jean-Claude Juncker during a news conference at the end of a European Union leaders summit in Brussels, Belgium, 18 March 2016. EU leaders discussed a deal with Turkey that is aimed to tackle the migration crisis and curb migration into the bloc. EPA/OLIVIER HOSLET

Esta realidad se agravó considerablemente cuando el Consejo Europeo y el Gobierno de Turquía pactan, en lo que es un auténtico tratado internacional, el Acuerdo de 18 de marzo del presente año. Con un objetivo fundamental: “Todos los nuevos migrantes irregulares que pasen de Turquía a las islas griegas a partir del 20 de marzo de 2016 serán retornados a Turquía”. Con una contraprestación al Gobierno turco de 6.000 millones de euros.

Ante dicho Acuerdo, su modo de formularse y las consecuencias gravísimas que generaba para las condiciones de vida y la vida misma de millones de personas, tres organizaciones cívicas de Catalunya (La Associació Catalana de Juristes Demócrates, la Fundació Congres Catalá de Salut Mental y LAFEDE.cat) adoptaron el compromiso de coordinarse para formular directamente un recurso contra dicho Acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE con sede en Luxemburgo

El fundamento era evidente. Con arreglo al Derecho Comunitario, el Acuerdo impugnado representaba una “violación de los Tratados o de cualquier norma jurídica relativa a su ejecución o desviación de poder”. Y, desde luego, eran miles las “personas físicas” legitimadas para impugnarlo, todas las “afectadas directa e individualmente” por la aplicación del Acuerdo.

El proceso ha sido complejo, hasta hallar un refugiado dispuesto a recurrir el Acuerdo y el letrado que asumiera su representación y defensa. Así ha sido, el refugiado es un ciudadano paquistaní pendiente de devolución actualmente residente  en Grecia. Y ayer, 29 de noviembre, el letrado griego que asumió su defensa interponía ante el Tribunal el recurso, por vía electrónica,  cumpliendo así el compromiso contraído. Entendemos que constituye un modo eficaz y riguroso de denunciar las políticas de la UE contra los refugiados y procesos migratorios y abrir un camino para la defensa y protección de los refugiados.

El recurso tiene como objeto la declaración de nulidad del Acuerdo de la UE con Turquía de 18 de marzo de 2016 y la anulación de todos sus efectos, especialmente la devolución forzosa de los refugiados y migrantes que desde dicha fecha accedieron a las fronteras europeas, compelidos por las guerras, la violencia o la miseria.

Se citan, a efectos ilustrativos de los daños irreparables que dicho Acuerdo ha causado y sigue causando, la  pasividad  de la UE ante una tragedia humanitaria sin precedentes que el Acuerdo ha provocado, siempre en grave perjuicio de  poblaciones civiles fronterizas de la UE, lo que ha provocado su absoluto abandono y carencia de los derechos más fundamentales.

La aplicación del Acuerdo ha determinado la sistemática inaplicación del régimen de asilo y la plena vulneración de la Convención de Ginebra de 1951 que regula este derecho.

Asimismo, el recurso expone, para fundamentar su exposición y sus razones, los autorizados y fundados Informes de Amnistía Internacional (A.I) que demuestran la vulneración de la normativa comunitaria y la catástrofe humanitaria que el Acuerdo ha desencadenado.

Un cartel alusivo a la UE en un campamento de refugiados en Grecia
Un cartel alusivo a la UE en un campamento de refugiados en Grecia

El recurso examina igualmente lo que es una evidencia internacional, que Turquía no es “un país seguro” como queda sobradamente acreditado por expertos constitucionalistas y la propia jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en relación a la práctica de la tortura. El Estado turco ha sido condenado cuarenta y siete veces en relación a dicha conducta criminal. Más otras circunstancias como, entre otras, la represión de los kurdos, que debían haber impedido el Acuerdo, porque no estaba garantizado el respeto a los derechos de los refugiados devueltos desde Grecia, como acreditaron los Eurodiputados que visitaron los campos de refugiados que habían sido devueltos a Turquía. Ahora, se ha constituido un Gobierno claramente autoritario y represor que continua siendo, además de aliado, un evidente apoyo de la UE.

Y, desde luego, se constata, con numerosos ejemplos, que la aplicación del Acuerdo conduce a la UE a una “violación grave y persistente” de sus valores democráticos y  viola el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, incluidos los reconocidos en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, desde la dignidad humana hasta las expresamente prohibidas “devoluciones colectivas”.

Y, en particular, la consciente inaplicación de Directivas sobre la respuesta exigible a la UE ante la “afluencia masiva” de personas a las fronteras, especialmente si son vulnerables y de aquellas que regulan el procedimiento para garantizar la protección internacional y el derecho de asilo.

El recurso denuncia, en fin, que la UE haya impuesto un régimen de discriminación en el trato jurídico y humano de las personas que han traspasado las fronteras en el ejercicio del derecho fundamental a la libre circulación.

La consecuencia ha sido y es que tal Acuerdo, ha generado, tanto en Grecia como en Turquía, una inmensa concentración de personas que subsisten en condiciones míseras y carentes de toda clase de derechos, cuando no son víctimas de malos tratos por las fuerzas de seguridad.

Conclusión. Según A.I.,en el informe de 14/9/2016, la UE se comprometió  a reubicar en sus estados 66.400 refugiados en dos años. En el primero de ellos, solo lo fueron 3.734 personas, es decir, el 5,6%. ¿Qué UE es ésta?

En definitiva, el recurso constata una realidad humana y social catastrófica ante la que la UE ha incumplido abiertamente sus obligaciones legales, comunitarias e internacionales. Y, por todo ello, se exige la plena anulación del Acuerdo de 18 de marzo del presente año.

(1) OIM (Organización Internacional de Migraciones).

(2) Mediterráneo: el naufragio de Europa. Javier de Lucas. Catedrático de Filosoíia Política del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia.Editorial Tirant Humanidades. Valencia 2015.Pg. 1

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