Estrella supernumeraria

Por cortesía del autor y de tintaLibre, la revista mensual impresa de infoLibre, propietarios ambos de todos los derechos, publicamos este reportaje que preside la portada de la publicación y que ya puede comprarse en los kioscos.

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Isidro Fainé, la estrella de la Caixa

Marc Andreu
Periodista

El hombre con más poder en Catalunya es de los que más manda en España. La influencia de Isidro Fainé Casas (Manresa, 1942) sobrepasa lo económico o político y llega al extremo de haber impuesto usos tan cotidianos como el de las tarjetas de crédito. Su influencia va más allá de la estrella de Joan Miró que brilla en 10.000 cajeros automáticos y en las más de 6.000 oficinas de CaixaBank y el Grupo la Caixa, que preside desde el año 2007 y donde trabaja de alto directivo desde 1982. Y es que, como prueba su tesis doctoral de 1987, Fainé es el cerebro del negocio bancario en España, donde se codea con Emilio Botín (Santander) y Francisco González (BBVA) y al que asegura miles de millones de beneficio en plena crisis. A su vez, sortea estafas y escándalos como los de las preferentes y las hipotecas, adquiere cajas rescatadas con dinero público y tutela a los gobiernos de España y Catalunya. Manden José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy, la izquierda tripartita o Artur Mas, a la estrella de Fainé sólo le hace sombra Dios en el firmamento… o la Obra que dejó en la Tierra Josemaría Escrivá de Balaguer.

Portada de tintaLibre de este mes
Portada de tintaLibre de este mes

Hijo de agricultores de la Catalunya central, Fainé es un magnate hecho a sí mismo, con intuición para los negocios y gran capacidad de estudio y trabajo, un poco a lo John D. Rockefeller. Su sentido de lo moral y lo social mucho tienen que ver con su perfil de supernumerario del Opus Dei, ultracatolicismo con el que le irrita que le recuerden un vínculo que va más allá de lo personal. Y de la escuela Viaró –centro de élite de Sant Cugat que segrega a los alumnos por sexo y que la Generalitat subvenciona– donde estudiaron los ocho hijos que tiene con su esposa, Montserrat Garriga. De esa escuela es exalumno el segundo de Fainé en la Caixa, Juan María Nin, un tiburón ultraliberal falto de los escrúpulos morales y el paternalismo empresarial que Fainé conserva. Hasta el extremo de no despedir a una empleada que fotocopió información confidencial, pues tenía hijos, o de bastarle la palabra para cerrar acuerdos. Incluso con los sindicatos, de quienes valora que le garanticen la paz social.

Isidro emigró con sus padres a Barcelona, a quienes enseñó a leer, escribir, sumar y restar pero de quien heredó, en especial de su madre, un talante negociador y un alma de comerciante que ha aprovechado. Tanto como para empezar a trabajar con 13 años, en un taller de bicicletas, por 52 pesetas a la semana y cobrar hoy, como presidente de la Caixa, un sueldo anual congelado en 2,67 millones de euros tras haber cobrado su plan de pensiones de director general por 24,5 millones. Esta pensión, más dietas de consejos como el de Telefónica, le valió un modesto perfil en Forbes y una investigación de la Oficina Antifraude catalana. Acabó en nada pero reveló una vendetta contra Fainé de Luis del Rivero (Sacyr) tras fracasar su asalto a la presidencia de Repsol. Un puesto en la petrolera que, desde el 2004, ostenta Antonio Brufau, forjado en la Caixa y Gas Natural y no precisamente alma gemela pero sí paralela y complementaria a Fainé.

El expresidente de la Caixa José Vilarasau describe a Fainé como “más intuitivo” y “relativista con los números” que Brufau, más propenso a “un análisis profundo y cuantitativo”. El caso es que este último se encargó de la cartera empresarial de la Caixa, clave en Repsol, Abertis, Agbar, Gas Natural, Telefónica y Port Aventura (hoy en desinversión hacia la Eurovegas sucedánea de Barcelona World). Pero Fainé ganó el pulso sucesor con Brufau para relevar a Vilarasau y a Ricardo Fornesa al frente de todo el grupo, aunque centra sus dominios en CaixaBank y la Obra Social. De ésta es un firme valedor (con 500 millones de presupuesto), así como del modelo de caja de ahorros… ¡que él contribuyó a enterrar al orientarlo hacia la bancarización!

Todo, y en especial la intuición, se lo reconocen a Fainé compañeros y economistas propios y ajenos a la Caixa. Pero ya se ve en su tesis doctoral de 1987 para la Universidad de Barcelona, menos publicitada pero más definitoria de su trayectoria que la formación en Harvard y el IESE. Y, sin duda, más importante que su trabajo juvenil en una fábrica de bobinas de motores, previo a entrar en el Banco Atlántico, adonde buscó empleo porque su horario le facilitaba estudiar bachillerato de tardes y en la universidad, hasta licenciarse en Económicas en 1964.

Dos largas décadas después, Fainé presentó su tesis Redes estratégicas colectivas. Era 1987 y Manuel Castells aún no había divulgado la idea de sociedad red. Aunque bajo la etiqueta de la copia conservada en la Facultad de Economía de la UB se ve que primero tituló la tesis Fundamento de la planificación estratégica en el panorama bancario español. Se la dirigió el catedrático Jaume Gil Aluja y Fainé no desvela ahí inquietud humanista con citas literarias o dedicatorias; sólo frialdad de números y teorías económicas. El esfuerzo de Fainé por corregir el título de su tesis no conllevó catalanizar su nombre a Isidre, puesto que en 1987 seguía firmando Isidro. Forma castellana que mantiene pese a usar el catalán cuando se presta.

Sin notas, la inédita tesis de Fainé consta de 380 páginas mecanografiadas pero numeradas a mano, resabio de aquel chico del barrio de las Escodines de Manresa que empezó en el Banco Atlántico sin saber escribir a máquina. En su introducción, Fainé define planificación estratégica: “Es la capacidad interna desarrollada por las empresas para adaptarse a los cambios del entorno”. Y defiende que lo mejor para este aggiornamento lampedusiano no es partir “del supuesto de que la competencia constituye la regla del juego” sino que, “paralelamente a una aceptación entusiasta de las leyes de la competencia”, es básica “una relación cooperativa cuidadosamente alineada entre empresas”. Fainé apuesta por una “planificación estratégica colectiva que se basa en la teoría de la red”, hostil a la “burocratización” y, soslayando socialismo y keynesianismo, con la planificación económica de EEUU tras la segunda guerra mundial como único referente.

Antes de entrar en vigor el mercado de capitales único europeo, Fainé planteó su tesis para analizar la liberalización del sistema financiero español, identificar economías de escala en las redes de agencias y oportunidades de negocio a partir de la informática. En resumen, Fainé no sólo vio -a tiempo de pescar en río revuelto- tendencias como la bancarización de las cajas, la desregulación de los mercados financieros y la informatización, siempre aferrado a “la Teoría de los Conjuntos Borrosos, que contribuyen a la toma de decisiones en un entorno ambiguo” como el bancario. Fainé también llevó a España los “supermercados financieros”: una “red de oficinas multiservicios” que venden “toda clase de productos” y se sirven de tarjetas y cajeros automáticos. Y abogó por implantar lo que un economista crítico define como “modelo de negocio depredador y de relaciones laborales bajo presión”. Fainé, sin eufemismos, en 1987 ya lo describía como “una eficaz estructura para estimular el espíritu comercial latente de los empleados” en “puntos de venta/colocación”.

imagesA la vista del escándalo de las preferentes –y del anterior de las primas únicas, por el cual un cliente con 1.000 millones de pesetas en la Caixa se presentó con una pistola ante Fainé para exigirle que le salvara de Hacienda-, es relevante que, en 1987, Fainé subrayara que “la banca de relaciones basada en la confianza sucumbe a la oferta competitiva”. También profetizó que “los banqueros deberán buscar nuevas formas de ingreso vía comisiones” -en 2004 un cliente medio pagaba 567 euros al año por comisiones, y esa cifra ha crecido un 265%- y sentenció: “En España hemos confiado demasiado en el Estado como ente que nos debe proporcionar las pensiones”.

Pero desconfiar del Estado no implica para Fainé renegar de España. En 1987 era partidario de suprimir la “limitación geográfica” que constreñía a las cajas. Para él, fronteras, pocas. Si su tesis apunta que la banca debe atender “el pronóstico de problemas políticos y culturales”, últimamente no oculta su nerviosismo, compartido con su amigo y vicepresidente de la Caixa Javier Godó, por el pulso soberanista abierto en Catalunya. Conservador y fiel monárquico, a Fainé le preocupa que los socialistas sean débiles. Porque no pueden ejercer de contrapeso que mantenga el status quo y evitar que suba otra izquierda sin favores que deber a la Caixa, que en 2004 condonó 6,57 millones en créditos al PSC y 2,7 a ERC. Así empezó el tripartito, del que el economista Antoni Serra Ramoneda dice que nada hacía “sin antes hablar con Fainé”, quien “desayunaba todos los lunes” con el consejero de Economía. Desde que CiU gobierna la Generalitat, ni eso necesita.

Gente que conoce a Fainé apunta que su intuición le falla cuando de política se trata. Pero si se opone a la independencia de Catalunya no es tanto por convicción ideológica como por cálculo: la mayoría de las 6.132 oficinas y los 13,8 millones de clientes de CaixaBank no estarían dentro de las fronteras de un Estado catalán, sino en lo que quedaría de España. Patria solo hay una. Y para Fainé es el dinero. Lógico en quien tiene casa en Barcelona y Madrid y residencias en Llavaneres y la Cerdanya pero cuyo mundo es el trabajo. Hasta lo obsesivo. Sin otras aficiones que el golf y el Barça. O parar súbitamente el coche para caminar, inquietando a chófer y guardaespaldas.

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Salvador Alemany

Recién presidente de ACESA, en 1998 Fainé destituyó como ejecutivo a un exconsejero de Jordi Pujol contra el criterio de su mentor Vilarasau. Demostró un carácter que alguien que le trata define como “muy poco amigo de presiones o imposiciones políticas”, aunque provengan de afines. “No quiere que nadie le marque la agenda o el terreno”. Fainé puso al mando de las autopistas de la Caixa a Salvador Alemany, fogueado en los párkings SABA. De motores iba la cosa. Y Alemany los revolucionó con la idea de Fainé de levantar la multinacional que hoy es Abertis. Empresa que Alemany compagina, con permiso de Fainé, con ser consejero áulico neoliberal de Mas.

“Un día usted llegará a ser director general”, dijeron a Fainé en su primer empleo en el Atlántico. Y así fue, por la gracia del Opus Dei, porque sus orígenes no le predisponían. Sus tres antecesores en la presidencia de la Caixa -fundada en 1904 con la bendición de Alfonso XIII- son burgueses que velaron armas en puestos más o menos relevantes del franquismo. Es conocida la carrera de Juan Antonio Samaranch como concejal, procurador y presidente de la Diputación de Barcelona y su caja, amén de especulador inmobiliario. José Vilarasau fue director general del Tesoro y de Política Financiera entre 1969 y 1974, pasando por cargos análogos en Telefónica y Campsa hasta entrar en la Caixa, en 1976. Y Ricardo Fornesa ejerció desde los 25 años como abogado del Estado hasta que, en 1975, fue delegado de Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona con su amigo Joaquín Viola, alcalde del búnker luego asesinado y a quien Fornesa fue fiel yéndose a la Caixa, en 1977, para no servir a la transición municipal.

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Alfredo Stroessner

Más joven, Fainé tiene en su debut bancario desde abajo las claves de su menor contacto con el franquismo. Pero compensó el déficit entre las altas finanzas de otra dictadura, la de Alfredo Stroessner en Paraguay: como gerente y presidente del Banco de Asunción. Entre 1969 y 1973, Fainé fue enviado por Guillermo Bañares, consejero del Banco Atlántico, para salvar al banco paraguayo, del que la entidad española vinculada al Opus Dei poseía el 5% de unas acciones que se multiplicaron hasta el 100%. Poco se conoce de esta etapa más allá de que Fainé hizo las Américas con su mujer y su primer hijo y de que regresó con laureles que le propiciaron dirigir la Banca Riva y García y la Banca Jover. El hermetismo con que responden sobre Fainé en el Ministerio de Migraciones de Paraguay y en el Casal Català de Asunción, donde no consta como socio, reduce las pistas a la de un historiador: los intríngulis del Banco de Asunción bajo Fainé hay que pedírselos al controvertido empresario y político Conrado Pappalardo, mano derecha de Stroessner en los 70 y conectado, entonces y ahora, con el imperio Rockefeller.

Isidro Fainé y Carlos Slim
Isidro Fainé y Carlos Slim

Sin noticias de Pappalardo, es irrefutable que el Paraguay desarrollista dio a Fainé lecciones más útiles, si cabe, que el franquismo tecnocrático. Los 1.814 kilómetros de carreteras de Stroessner, la gran hidroeléctrica de Itaipú y las inversiones extranjeras no pasaron por alto al futuro amo de Abertis, accionista de Repsol y Agbar y postor en la OPA de Gas Natural sobre Endesa. Esa operación en la que el poder del oso y el madroño prefirió entregar la firma española a italianos o alemanes antes que dejarla en manos de un Isidro catalán. Algo similar a lo que pasó cuando el Gobierno rechazó que la solución de Bankia fuera fusionarla con la Caixa, que ahora teje alianzas con Telefónica y el mexicano Carlos Slim.

En 1978, Fainé fue director de Bankunión, a la sombra de José Ferrer Bonsoms, promotor de autopistas y clave en las finanzas del Opus Dei junto con Casimiro Molins (Banco Atlántico) y Luis Valls Taberner. En Bankunión trabajó hasta que a principios de 1982 –antes, pues, de que el escándalo Rumasa arrastrara a la banca del Opus- entró en la Caixa como subdirector general y directamente con silla en el consejo de administración, con oposición sindical. Así lo relata quien lo fichó, Vilarasau, que desvela que Fainé se resistió porque el sueldo en la Caixa era menor. Aceptó al saber que había pluses del 5% por hijo. Él ya tenía siete.

Los Duques de Palma: él considera a Fainé poco más que su padre; ella es empleada de la Caixa
Los Duques de Palma: él considera a Fainé poco más que su padre; ella es empleada de la Caixa

Hoy abuelo septuagenario -y considerado “un segundo padre” por Iñaki Urdangarin, según correos poco difundidos del sumario del caso Noos-, tiene a la prole colocada con nombres de pila en castellano o apellidos ennoblecidos con la fórmula pija Fainé de Garriga. Ignacio es director de Reputación y RSC de Agbar; Juan es gerente financiero internacional tras pasar por PWC y Banco Sabadell; Jordi se ha forjado como consejero de José Manuel Lara; y Xavier ejerce de economista en EEUU. Entre sus hijas Mireia, Magalí, Mónica y Anna hay abogadas y administradoras inmobiliarias. Y Magalí protagonizó el pasado 1 de junio el último enlace matrimonial del clan. Hola calificó de “boda del año en Barcelona” una ceremonia en los Caputxins de Sarrià y banquete en el Hotel Vela con Mas, Godó, Alemany, Luis del Olmo… Falló Florentino Pérez y se echó en falta –porque se especuló con su asistencia- a Rajoy y a Cristina de Borbón. (A la Infanta, la Fundación la Caixa la acaba de exiliar en Suiza con “un traje a medida”, expresión que Fainé usa mucho). Aunque, para boda del año, la del 2009, cuando Fainé casó a su hijo Xavier en la catedral de Oviedo ante 600 invitados: los duques de Palma, Florentino Pérez, Juan Antonio Samaranch, Rodrigo Rato, Juan Luis Cebrián, José Manuel Lara, Miquel Roca…

Ignasi Fainé predica ética de los negocios en Agbar

Cabe suponer que Fainé, más hábil en la distancia corta que como orador de junta de accionistas, goza de estos eventos. Ni que sea para montar mesas de invitados, pues gusta de controlar la disposición de asistentes a sus reuniones: él mismo pone los nombres. Cuida a su amigo Godó, editor de La Vanguardia y único apellido que podría hacer sombra a Fainé en Catalunya, con permiso de los Lara, Andic, Godia y Rodés.

Concentración en torno a las 'torres negras' el pasado 11 de setiembre
Concentración en torno a las ‘torres negras’ el pasado 11 de setiembre

Quien preside el Club de Roma en España -ha cedido al loby el palacio Macaya, antaño Obra Social- ostenta tal poder que los antisistema (más de Tolkien que de Marx) llaman “Torres Mórdor” a la negra sede de la Caixa en la Diagonal. Capaz de negociar con el archienemigo de la banca Adicae una salida particular a la estafa de las preferentes, lo que Fainé no tolera son ocupaciones de la PAH, caceroladas del 15-M ni cadenas humanas como la que el 11 de septiembre rodeó, con 8.000 personas, la Caixa por idea de la monja Teresa Forcades y el economista y presidente de Justícia i Pau Arcadi Oliveres, con apoyo de movimientos sociales, ICV-EUiA y la CUP. Si no puede evitar protestas, Fainé las silencia. Apenas hubo eco de las protestas del 15-M en la Diagonal y de la cadena anticapitalista del 11-S. Lo que fue censura total en La Vanguardia apenas se relajó en otros medios. Eficaz apagón informativo aplicado también sobre el nombre de la “entidad bancaria nacional” que facilitó la opaca transferencia de 1,2 millones de euros del Rey a su hija Cristina para la hipoteca de la casa de Pedralbes. No en vano la Caixa controla mucha publicidad, el crédito de El Periódico (Grupo Zeta) y patrocina, además del Barça en Catalunya Ràdio, titulares en la SER (Prisa) y RAC-1 (Godó) como hacía en la COPE episcopal de Federico Jiménez Losantos.

“Es perseverante y, aunque tenga que esperar, no le gusta perder”. Lo dice alguien que trata a Fainé regularmente. Está por ver si su estrella supernumeraria le servirá ante retos que no pueden esperar: la nueva ley bancaria que le impedirá presidir juntos el Grupo la Caixa, CaixaBank y su fundación; o el incierto futuro de una Europa en crisis, una España en fallo multiorgánico y una Catalunya en efervescencia independentista.

 

6 pensaments a “Estrella supernumeraria”

  1. A este personaje le deseo que a sus hijos les llegue tanto sufrimiento como el ha dado a los mios.
    Y con ello, lo que le queda de vida, si es que tiene corazón, sufra tanto como yo al ver la ruina de sus hijos acosados por un banco como el que el preside.

  2. A este personaje le deseo con toda mi alma, que a todos sus hijos les llegue el sufrimiento que el ha dado a los mios.
    Solo con eso espero que su conciencia se remueva y sufra tato como yo estoy sufriendo por los míos, y reconozca que el buen Dios le ha dado lo que se merece

  3. A este personaje le deseo, que a todos sus hijos les llegue el sufrimiento que el ha dado a los mios, solo con eso tiene suficiente para acabar, como yo, sus dias con un sufrimiento intenso. Y espero que ser del Opus no le ayude en nada a dejar de sufrir hasta su muerte.

  4. felicidades por el articulo . Falta profundizar en la cantidad de dinero que gestiona Faine procedente de servihabitat y building center ,con practicas mafiosas de embargos .lavando su imagen con becas a alumnos a los que previamente a desahuciado .para ello cuenta con el gran Antonio Cayuela presidente de building center quien ordena esas practicas mafiosas y que se escuda en servihabitat ,para que las denuncias recaigan sobre esta y no sobre su entidad .

  5. Bona tarda Marc: Felicitats per l’article! Quina sort poder comptar amb periodistes joves com tu que posen el dit -perdó, el dit és el de Mourinho -, volia dir la pluma a la nafra. Et confesso que no coneixia la revista “Tinta Libre”. Aquest matí la he encarregat al meu quiosquer habitual i suposo que demà ja la tindré. Aquests escrits són per conservar-los i emmarcar-los per la seva valentia. Cada vegada que paso pel davant de les “torres negres” se’m passa pel cap que darrera de aquestes vidreres d’una opacitat sinistra s’oculten els grans voltors, els autèntics que ens governen amb tot el seu poder econòmic i d’influéncies inconfensables. Marc: em consta que ets molt jove i jo ja frego els 72 i disortadament, només et puc dir una cosa: és el que hi ha. La nostra generació, a la seva manera i sota l’ombra omnipresent del franquisme, també va lluitar per posar al descobert totes aquestes trapellades. A la llum del dia ho trobem: S’ho van passar per l’arc de Sant Martí. No et decepcionis, t’ho prego. Lo meu ja és cosa de l’edat.
    Una abraçada
    Gonçal Évole.

  6. Quin article més bo! Vaig participar en l’encerclament a la Caixa i era espectacular, per exemple, la quantitat de segurates que hi havia protegint, no sé ben bé de què (que ens emportéssim les torres?), les instal·lacions, quan és obvi que l’objectiu era el poder econòmic (i la Caixa n’era només el símbol) i la seva radical oposició a un procés constituent a Catalunya que podria incloure desenvolupaments ‘perniciosos’ per al tal poder, cosa que contribueix encara més, si calia, a justificar les preses de posició de grups com el del Procés. I no ens enganyem, ‘procés constituent’ és la clau del que està passant.
    Això a part, i a part també el “respecte” personal que, per la seva trajectòria i algunes de les seves característiques, se li pugui atorgar (en comparació a d’altres poders constituïts catalans i, sobretot, espanyols), Fainé és la representació ‘objectiva’ dels altres personatges econòmicament poderosos que detenten el poder de facto i de dret en aquest shit country que és Espanya.
    Salut.

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