Estapé, personaje de leyenda

Estapé, en los años 70. Foto de Pilar Aymerich
Tal y como preveia, la Generalitat le ha 'esquelatizado' hoy

LA VALL DEL RIU VERMELL
E. M. PALMA

02-02-2012 – 9:00
Fabián Estapé Rodríguez nació en Portbou en 1923 y murió ayer en Navatejera, León, localidad en la que reside su hija. Sus restos serán trasladados mañana a Canyamars (Maresme) donde serán enterrados junto a los de su esposa. La biografía oficial de Estapé la publican hoy todos los diarios. Haremos un resumen. Fue catedrático de Política Económica en la Universitat de Barcelona, de la que fue rector, participó en la elaboración del Plan de Estabilización de 1959 y en 1971 fue nombrado comisario adjunto del Plan de Desarrollo. Fue maestro de economistas –Pasqual Maragall, Narcís Serra, Jacinto Ros Hombravella, Ernest Lluch, entre muchos otros-, amigo del poeta Jaime Gil de Biedma y del filósofo marxista Manuel Sacristán, de políticos –Adolfo Suárez, Enrique Fuentes Quintana, Manuel Fraga, Jordi Pujol…-, y maestro de periodistas especializados en economía. Él mismo fue el primer periodista económico de La Vanguardia, donde inició su colaboración en 1955 y de donde fue apartado cincuenta años después por orden de un subalterno.

Como afirmaba Ernest Lluch, uno de sus más destacados discípulos y amigos, en febrero de 2000 –Lluch fue asesinado en noviembre del mismo año-, “la personalidad de Fabián Estapé desborda lo habitual hasta convertir su vida en una leyenda”.

Desbordante y desconcertante -verdadera “fuerza de la naturaleza” en sus mejores años-, Estapé se afilió a Comisiones Obreras, bebía como un cosaco, fumaba Montecristos, le gustaba el rock -y lo escuchaba a todo volumen, para desgracia de sus vecinos más dados a la música clásica-, dió conferencias con la presencia de policías y a alguno de ellos -explicaba orgulloso Estapé- “le gustó tanto lo que dije que dejó el cuerpo y se hizo economista”-, y le hubiera gustado ser el 10 del Barça para repartir juego.

En 1999 Estapé publicó De tots colors, su autobiografía, escrita en un estilo directo y vigoroso, como era él, en la que evoca desde su infancia hasta la madurez.  “Quien lea estas memorias –dijo entonces- encontrará veinte veces más a mi mujer que al resto de las personas a las que traté, porque ella ha sido lo más importante de mi vida”. La desaparición de su esposa, junto a la cual será enterrado hoy mismo, le infirió una gran pena. Un día le confesó: “La gran tragedia de mi vida ha sido la muerte de mi esposa en 1982. No lo he superado nunca. Ni de noche ni de día. Ella me hizo en un 80%. Siento el vacio y la soledad. Tengo a mis hijos y amigos pero la vida…. chaval… la soledad la lleva uno encima”.

En los recortes de prensa hay frases que retratan su personalidad caleidoscópica y desbordante. Un día le habló sobre su experiencia con Franco. “Era un tipo complicado el General. Su libro Diario de una bandera se ha de releer. Dice: ‘en la batalla de ayer hubo 32 muertos, fue una batalla muy bonita’. Cojones!” También explicó una anécdota reveladora del amor del dictador por los animales. “Un día Franco estaba en el Pazo de Meirás y vió que habían unos patos y dijo: ‘no me gustan los patos porque se van’. Le explicaron que esos no se irían porque les habían cortado las alas. ‘Se van igual’, dijo Franco. Le explicaron que se las cortarían más. Y Franco estalló: ‘Que se van, que se cagan, coño!’”.

Estapé contó qué entendía por posteridad. “La posteridad es un engaño. Y en el hoy hay mucho de engaño. ¿Qué queda pues? Queda la afirmación de aquel señor al que un dia le preguntaron ¿y usted qué es? Y él, muy digno, extrajo una tarjeta de su cartera y dijo al tiempo de enseñarla: ‘Suscriptor de La Vanguardia’. Claro que eso pasó a principios del siglo pasado”.

Tenía muy claro lo que ocurriría hoy, día posterior a su muerte, y cómo sería su esquela (la reproducimos aquí). Se lo explicó así a José Martí Gómez: “Estoy muy contento de tener la Creu de Sant Jordi porque el día que muera la Generalitat me esquelatizará por todo el país sin que mi familia pague un duro. Son esquelas en las que no se escatiman palabras, así que no me pasará lo que aquel señor que cuando fue a poner una esquela y le dijeron que el precio variaba según el número de palabras escribió: ‘Marta, muerta’. Y cuando le explicaron que hasta cinco palabras la esquela costaba lo mismo, añadió “Vendo Opel Corsa”.

 

2 pensaments a “Estapé, personaje de leyenda”

  1. lamento, que nadie se acuerde de su pasado “franquista”, claro que como está de moda cambiar de “camisa” todo parece que vale.probblemente.mateo

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