España necesita dos leyes urgentemente

Son fundamentales una ley para combatir el cambio climático y otra para la transición energética.

Pep Puig i Boix
Doctor ingeniero industrial

El pasado viernes la ministra de Medio Ambiente clausuró las jornadas de debate sobre la futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética que ha organizado el Gobierno presidido por Mariano Rajoy.

Lo más surrealista de las jornadas fue escuchar la declaración de la flamante ministra de un negociado que trata de la mitad del ambiente (sino ¿qué significa la palabra ‘medio’ que precede a la palabra ambiente?). La señora Isabel García Tejerina manifestó: “Queremos que este país esté preparado para liderar la transición a un nuevo modelo bajo en carbono”.  En su afán de habladuría, la ministra seguramente desconoce que todos los seres vivos que compartimos la biosfera del planeta Tierra, formamos parte del ciclo del carbono y que un modelo ‘bajo en carbono’ es simplemente imposible, a no ser que suprimamos la vida de los seres que somos básicamente carbono. La ignorancia del actual Gobierno del reino de España se pone de manifiesto en declaraciones como la que comentamos.

Si ese Gobierno tuviera un mínimo conocimiento de la vida en nuestro planeta, nunca habría manifestado lo que dijo. Si lo que quería la ministra era referirse al carbono fósil que las sociedades, adictas a tal producto, extraen del subsuelo para quemarlo y obtener energía, solo tenía que haber añadido la palabra ‘fósil’ después de la palabra ‘carbono’.

Central térmica situada en el municipio de Andorra, en la provincia de Teruel

Pocas horas antes, el ministro de un negociado que se puede calificar como la santísima trinidad (Energía, Turismo y Agenda Digital), Álvaro Nadal, se había comprometido a evitar el cierre de la central térmica de Andorra, en Teruel (que quema carbón), con afirmaciones tan esperpénticas como que era “para garantizar el suministro eléctrico en el país y evitar además que se dispare el recibo de la luz a los ciudadanos”.  La incompetencia de este señor, que demuestra día a día una capacidad  que lo ha convertido en el gran inquisidor de la energía y en el subastero mayor del reino, llega al punto de mentir reiteradamente, pretendiendo que sus corifeos las repitan hasta transformarlas en ‘verdades’.

Si las emisiones de CO2 aumentan en el reino de España, una buena parte de responsabilidad la tienen las políticas incendiarias de sus gobiernos: aquellas que favorecen la obtención de energía a base de quemar, de forma muy ineficiente, combustibles fósiles sucios (especialmente el carbón) y aquellas que destrozan las incipientes políticas que se gestaron en el pasado para que el país pudiera disponer de energía sin necesidad de quemar nada y, de paso, evitar las emisiones causantes de la desestabilización del clima.

Seguramente, el actual Gobierno del reino de España pasará meses para escribir una sesuda Ley de Ley de cambio climático y transición energética, cuando lo que debería hacer es escribir urgentemente dos sencillas leyes: una ley para combatir el cambio climático y otra ley para la transición energética. El objetivo de la primera debiera ser la reducción urgente de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, desfosilizando y desnuclearizando todas las actividades de la sociedad, con hitos concretos para cada sector de la economía. El objetivo de la segunda debería ser alcanzar un suministro de energía 100% renovable antes del año 2050, lanzando una competición para ver qué sector de la economía, y cada unidad productiva individual, lo alcanza antes.

Estas dos leyes, que no deberían tener más de siete artículos, podrían abrir la puerta a la reconversión ecológica de la economía española, aún hoy adicta y anclada en la combustión de materiales fósiles, situación que se va agravando por las irresponsables actuaciones del presente Gobierno, que actúa como si fuera un verdadero incendiario del clima.

Foto de portada: Un pastor con sus cabras en una cola seca del pantano de La Viñuela, en Málaga. Julián Rojas/ El País 

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