Errores informáticos contra el patrimonio de un barrio

Desde hace casi dos años una incidencia técnica en el buscador municipal de información cartográfica sobre el patrimonio arquitectónico de Barcelona anula el acceso a las fichas de elementos catalogados. 

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Una incidencia técnica afecta a alguna de las funciones del buscador, como la consulta de las fichas en PDF o la búsqueda por mapa”. Esta escueta frase aparece en el ordenador cuando se intenta acceder a la  información cartográfica sobre el patrimonio arquitectónico de Barcelona y podría resumir el interés oficial por los datos vinculados con la conservación de edificios y sus niveles de protección. El texto es una constante desde hace casi dos años en el buscador municipal y la incidencia técnica citada anula el acceso a las fichas de elementos catalogados. Y si no hay información, no hay protección. Y si no hay protección, el derribo puede ser el rápido final de un edificio protegido.

Lo anterior podría explicar por qué un mal día las excavadoras derribaron una casita de planta baja de la calle Flor de Neu, 21, en el barrio de Prosperitat. Se trataba de un edificio sencillo, sin valor arquitectónico aparente pero con el interés de figurar entre las primeras viviendas que se levantaron en tierras de cultivo alejadas de Barcelona y que fueron desapareciendo poco a poco para dar paso a un  barrio que hoy alcanza los 26.000 vecinos. La casa desaparecida figura, o figuraba, en el catálogo del Patrimoni Artístic Cultural de Barcelona con el grado “D” un nivel que, ante la posibilidad de un derribo, exige que se realice con anterioridad el estudio documental y fotográfico.

Cuatro entidades vecinales -Arxiu Historic de Roquetes, Associació de Veins  y Comisió del Centenari de Prosperitat, y Grup d’Història de Nou Barris- solicitaron a la concejala del distrito de Nou Barris, Janet Sanz, información sobre las condiciones en que se había realizado el derribo. La respuesta llegó a través de la arquitecta responsable de Patrimonio Histórico y Artístico, quien acepta en su escrito que, efectivamente, la casita desaparecida tenía el grado “D” y reconoce las exigencias vinculadas a ese nivel de protección. Lo sorprendente de esa carta es la explicación del por qué no se cumplió lo anterior. La arquitecta afirma que problemas informáticos impidieron a los técnicos conocer el nivel de protección de Flor de Neu y que la tramitación del expediente se llevó a cabo sin el estudio histórico correspondiente. Y punto final. La carta no lo dice pero es evidente que  quedó descartada la fácil consulta del catálogo en formato papel, posibilidad siempre válida cuando aparecen los temibles “problemas técnicos”. Quizá lo que ocurrió es que a nadie pensó que aquella sencilla casa situada en un rincón de Prosperitat pudiera tener protección alguna, y tampoco se trata de perder tiempo en averiguarlo.

El número 21 de Flor de Neu formaba parte de un conjunto de tres o cuatro casas de planta baja con reducido jardín a la entrada, construidas hacia los años 30 del siglo pasado quizá para vecinos de Barcelona o Sant Andreu que buscaban en la proximidad de la sierra de Collserola un lugar para  refrescar sus veranos. La casa del número 19, Villa Paquita, mantiene íntegra la tipología de los edificios originales. Prosperitat no tiene una arquitectura llamativa y el valor patrimonial de esos sencillos edificios está en su propio origen, en haber marcado el inicio del barrio y su evolución, y por esa razón fueron catalogadas. La calle figura en un plano de 1924 como límite de una incipiente urbanización de calles estrechas y pequeños solares, resultado de una parcelación que en aquellas época solían realizar los propietarios que ponían a la venta sus terrenos, y eso explica la estrechez de la trama viaria actual del barrio, porque eran los solares los que daban beneficios y no los espacios públicos.

El solar del número 21 de Flor de Neu tras el derribo. Fotos: Alberto Sangustín

La historia de la calle Flor de Neu incluye una formal correspondencia entre el gobernador civil de Barcelona y el alcalde de la ciudad. En noviembre de 1940, Antonio de Correa Veglison se dirigió a Miguel Mateu haciéndole saber que había llegado a su conocimiento la existencia “en la barriada de Prosperidad” de una calle rotulada “con la denominación en catalán Flor de Neu”. Por todo ello, el  gobernador instaba que se dieran las órdenes oportunas a los alcaldes de barrio “para sustituir inmediatamente el primer rótulo por otro en el idioma oficial y se haga desaparecer el segundo”. La orden, por supuesto, fue cumplida. El nomenclátor de 1980 recuperó el nombre de Flor de Neu.

Las cuatro entidades que exigieron información sobre el derribo lamentan la negligencia de los técnicos que tramitaron la petición de derribo, la falta de sensibilidad hacia la arquitectura del barrio y la incapacidad de la concejala del distrito para comunicarse con los vecinos y asumir el error cometido. Para nivelar ese desinterés oficial está el Arxiu Històric de Roquetes, con 34 años de trabajo gratuito en la memoria histórica y patrimonial del distrito de Nou Barris.

Foto de portada: La casa de Flor de Neu, 21 antes de su derribo, junto a la aún existente, Villa Paquita.

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