Er seño Manue

“¡Una gabardina pa er señor Manue!” suplicaban las mujeres cuando se puso a llover al paso del Cristo de los Gitanos, para ellas er seño Manue. El cofrade mayor puso orden: “¿No es er seño Manue el que hase que llueva o haga sol? Pues que se joa”. Me lo contó el canónigo González Ruiz, por entonces joven sacerdote en la parroquia sevillana del Cristo gitano. Cenizas de la duquesa de Alba reposarán junto al señor Manue.