Adiós a la mayoría absoluta

Las elecciones en el Reino Unido tienen una perdedora y unos perdedores: Theresa May, y el partido tory. 

Ander Gurrutxaga
Catedrático de Sociología

Se celebraron las elecciones en el Reino Unido y, en gran medida, los pronósticos se cumplieron, Theresa May ha quedado “colgada del alambre”, demostrando, una vez más, que el mayor enemigo de la inteligencia política es la prepotencia y el manejo de los tiempos. Una mala campaña y una pésima definición de la situación la han colocado en una posición desesperada, -depender de los diez escaños de los unionistas irlandeses no entraba en sus cálculos-. Tampoco, por supuesto, el crecimiento electoral -significativo y rotundo esta vez- del Labour Party.

Vamos a ver si logra contener a sus sorprendidos compañeros de viaje político que creían que “esto era otra cosa” y aspiraban a otra cosa: incluso a condicionar la política europea.  Afirmar liderazgos, internos y externos, en esta época tan convulsa está demostrando que no es tarea fácil. ¿Aguantaré las “tarascadas” de sus amigos conservadores o tendrá que pensar que después de Cameron es la siguiente? Las negociaciones del Bréxit -una gran insensatez-, quedan sumidas en un estado sobre el que nadie parece querer decir nada -incluso a B. Johnson parece que se ha quedado sin voz-. Por cierto, ¿que será de los conservadores ingleses si Boris Johnson no habla? Corbyn no se ha visto en otra- su éxito es de los de celebrar-, los nacionalisitas escoceses habían sumido “demasiado” en las legislativas anteriores y vuelven a lo que probablemente sea su estado electoral. Se dice que incluso el Sinn Fein -7 escaños-  siempre ausente del parlamento británico puede tomar posesión. Ya veremos.

¿Cuál es la conclusión? Las elecciones tienen una perdedora y unos perdedores: Theresa May, y el partido tory. También N. Cleigg ha perdido su escaño, pese al ascenso electoral de los liberal demócratas. La democracia tiene estas cosas, casi siempre pone a todos en su sitio.  La cuestión, y el problema es que todos los interrogantes están abiertos, los que ya estaban y los nuevos. La inestabilidad política no es un bueno suelo para anunciar buenas noticias, pese a B. Johnson.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *