Elecciones en Andalucía: una oportunidad para rectificar

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Jesús Páez

26/3/2012 (13:00) Abiertas las urnas y contados los votos, si dejamos a un lado los adjetivos y adornos semánticos, la anunciada debacle del PSOE-A se ha convertido en una derrota clara del PP de Arenas y Rajoy. De los andaluces que han ido a votar solo el 40,66% han depositado una papeleta del PP. El resto de papeletas han sido para otras opciones y, entre estas, el PSOE e IU-CA, suman 50,86%. Esto por mucho que el Sr. Arenas y sus adláteres califiquen su resultado de hecho histórico es más de lo mismo: perder las elecciones por quinta vez. Y esta vez con todo a favor. Pues:

Considerando que el PSOE-A llevaba gobernando 30 años seguidos (1882-2012), durante los cuales ha habido cuatro presidentes uno de los cuales lo ha sido durante casi 20 años (Manuel Chaves, 1990-2009).

Considerando que a Andalucía, como consecuencia de los gobiernos del PSOE-A, “no la iba a conocer ni la madre que la parió” y que, después de 30 años, presenta unas estadísticas de paro, pobreza, exclusión, que pueden sonrojar a un calamar.

Considerando que, siendo evidente que en Andalucía, desde Escuredo a Griñán, han cambiado bastantes cosas a mejor, la mayoría de indicadores de diversos ámbitos (económicos, laborales, innovación, internacionalización, educación, infraestructuras, medio ambiente, economía sumergida) sitúan a Andalucía, junto a Canarias, como la región con peor índice en el ranking de competitividad sostenible y en calidad de vida. (¡Aviaos estaríamos si anduviésemos como hace 30 años!).

Considerando que el PSOE no solo renunció al marxismo sino que el traje socialdemócrata le duró tres telediarios. Que, pasando por China, adoptó la filosofía oriental del: no importa gato blanco o gato negro sino que cace ratones.

Considerando que, desde la gran victoria del 1982, tanto en el plano estatal como en el andaluz, el PSOE fagocitó a todo movimiento vecinal, asociativo, cultural, cooperativo que tuviese sustancia y achicharró a toda formación política que se moviera a su izquierda sin miramiento alguno.

Considerando que 30 años seguidos ostentando el poder, dan lugar a muchos tics (tic=movimiento involuntario convulsivo, inoportuno y excesivo) y dan pié a adoptar pésimas actitudes y comportamientos. Prácticas que han engendrado EREs y similares y que no solo han dado y seguirán dando dolores de cabeza al propio partido y vergüenza a socialistas de verdad, sino que han contribuido a fomentar y cimentar entre la ciudadanía andaluza una cultura de ¡tonto el último!. Y, todavía peor, un sentimiento generalizado de “la política es un asco”, “todos los políticos son iguales”.

Considerando que a las dos grandes organizaciones sindicales –antaño sindicatos de clase-, desgraciadamente para las clases trabajadoras y populares, les ha pillado adormecidas y sin reflejos el mayor ataque a los derechos laborales y sociales perpetrado por el gobierno neoliberal del Sr. Rajoy, contribuyendo con su actitud a la difusión del miedo y al amedrentamiento de los trabajadores con trabajo y sin él.

Considerando la decepción producida en las propias filas del PSOE por la errática, pobre y seguidista respuesta del partido y del Gobierno de Zapatero a la recurrente crisis y el mazazo que supuso la debacle del PSOE – esta sí- en las Elecciones Generales.

Considerando que IU-CA no termina de generar entusiasmo suficiente y quedan muy lejos aquellos porcentajes del 17,91 y 19,31 por ciento de los años 1986 y 1994 con Julio Anguita y Luis Carlos Rejón, respectivamente. Y que, en el ámbito de la izquierda, en todas las elecciones se diluyen, al parecer, unos ciento cincuenta mil votos que se reparten entre las distintas formaciones políticas que se sitúan en el ámbito de la izquierda como son, entre otros, Partido Comunista de los Pueblos de España (pcpe), Esta Crisis no la Pagamos (ecnp), Unificación Comunista de España (uce), Movimiento Social Republicano (msr), etc.

Considerando, por otro lado, que el PP le había sacado al PSOE-A miles de votos en las elecciones generales, que la propaganda mediática se ha cernido sobre el votante andaluz, que se han retrasado, hasta después del 25 de marzo, los Presupuestos Generales y sus medidas de acompañamiento con miles de millones en recortes, que el caso Gurtel ha “desaparecido”, junto con Bancaja, Emersa y otros, que un tribunal popular “salva” al Sr. Camps, y que como la administración de justicia tiene sus propios tiempos el caso de los ERE ha sido, en Andalucía, el pan nuestro de cada día.

Considerando todo lo anterior, y otros muchos factores que se omiten, todo el mundo daba por hecho que el PP arrasaría en Andalucía. Pues miren ustedes por dónde, no ha habido tsunami del PP. ¡Sorpresa! los andaluces se las han compuesto para que puedan hacerse las cosas de otro modo. Para decir: no queremos darle mayoría absoluta al PP y no queremos que el PSOE-A siga gobernando como le dé la gana. Queremos un gobierno serio, queremos que se acabe la corrupción, queremos mantener los derechos adquiridos, queremos que funcione la Ley de Dependencia, queremos que paguen más los que más tienen, queremos que se acabe con el fraude fiscal, queremos que se mejore la educación, queremos que se mantenga la sanidad universal y de calidad, queremos futuro para nuestros hijos. En definitiva: tiene que haber otra forma de afrontar la crisis: ¡búsquenla! y pónganla en práctica.

Ahora hay que armar un Gobierno que gobierne, y que, como se dice de la Real Academia de la Lengua, limpie, brille y de esplendor. Para eso, tanto el PSOE como IU tienen mucho trabajo por delante. No va a ser fácil y necesitarán paciencia, flexibilidad, generosidad y responsabilidad en grandes dosis.

En IU-CA hay una importante corriente que no queriendo de ningún modo, que gobierne el PP, a la misma vez, se plantea el que IU no participe directamente en un Gobierno con el PSOE-A. Su posición es que IU-CA asegure la gobernabilidad pero condicionando con claridad y rigor las políticas a seguir por el Gobierno del PSOE-A. Si mi opinión tuviese algún peso en IU-CA yo mantendría esta posición.