El truco del almendruco

La fiscalía ha pedido investigar a Juan Carlos Monedero por injuriar a la Policía Nacional. El investigado tuvo la osadía de decir hace años que la policía repartió heroína en el País Vasco, no al buen tuntún, como forma de ampliar mercado, sino entre grupos políticamente conflictivos.

Era un viejo truco, muy eficaz, por otra parte: Si los chicos se colgaban, enemigo menos. Si en un momento dado convenía, se les pillaba con la substancia y se podía demostrar que, aunque ETA dijera que estaba contra la droga, en realidad los suyos eran tan drogatas como los otros y si ETA mataba camellos era para eliminar competencia.

Y digo que el truco era viejo porque ese tipo de guarradas la policía del franquismo, luego de la transición, ahora del PP, nunca depurada, lo ha desarrollado a placer: hasta a Xirinacs le metieron papelinas de heroína por los bolsillos. Y hoy se sigue practicando, por ejemplo, en Can Brians.

A Monedero, el fiscal le acusa de injurias contra el Cuerpo Nacional de Policía. “Las expresiones de Monedero atentan contra el prestigio y la reputación de la policía”, transcribe El País del escrito del fiscal. Y los portavoces de los policías hablan de que se jugaron la vida en el País Vasco durante los años de plomo, etc. En el etcétera no se incluyen, como era de esperar, ni torturas a detenidos, ni vejaciones a la población, ni desapariciones. Memoria selectiva la suya. Pero los vascos recuerdan.

En esta lamentable, rebosante de periodistas con memoria, alguien debería dedicar un largo, enorme, artículo a aquel colega suyo que fue llevado por esa policía, nunca depurada, y por ese sistema judicial, nunca depurado, a la cárcel por dejar escrito, de pasada, que alguna viuda de militar en situación precaria había tenido que sobrevivir alquilando una habitación a parejas irregulares. Era cierto, pero eso era lo de menos. Decirlo era atentar contra el prestigio y la reputación, en aquel caso, del ejército.

Los mismos perros con los mismos collares. El mismo truco usado por las mismas gentes. Otra vez queda bien patente que son los mismos: Políticos hijos de Fraga, herederos de Franco. Jueces y fiscales cooptados por los que juraron fidelidad al franquismo y aplicaron sus leyes sanguinariamente. Fuerzas de Seguridad nunca depuradas, herederas directas de las que asesinaron, torturaron, violaron, abusaron y vejaron a la población civil. Que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies i que en la mort us persegueixin les nostres memòries.

Mientras no se reconozca el pasado, ¿qué razón pueden tener los mismos miserables para no seguir practicando los mismos trucos?

2 pensaments a “El truco del almendruco”

  1. Mi querido Salvador, los finos y los de TV3 le llamarán Brians, con o sin exclamaciones. Los charnegos que van por ahí y los otros charnegos que les escuchamos, le llamamos Can Brians . No se de dónde lo habremos sacado.

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