El segundo adiós de Eulàlia Vintró

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Su primer adiós, a la vida política activa, comenzó en las elecciones municipales de 1995, cuando aspiró por última vez a la alcaldía de Barcelona en las listas de ICV. El segundo, a la vida académica, ha llegado un poco más tarde, el 29 de septiembre pasado, cuando en el Aula Magna de la Universitat de Barcelona (UB), Eulàlia Vintró recibió el homenaje tras su jubilación. Las dos fechas marcan el fin de la intensa y prolongada actividad de uno de los personajes más constantes en la vida política barcelonesa, cerrada quizá sin un reconocimiento público y mediático, pero sí dejando como rastro en su entorno la tenacidad del trabajo y la presencia eficaz en los ámbitos de representación política y universitaria. El contenido del currículo que ahora se cierra puede servir de hilo conductor para seguir el recorrido histórico de Barcelona desde el franquismo puro y duro hasta hoy, con algún que otro pase fugaz por Madrid. Un rápido repaso a la trayectoria de Eulàlia Vintró (Barcelona, 1945) permite llegar a la conclusión de que esta mujer no ha tenido nunca tiempo para aburrirse. Fue durante 16 años concejala del Ayuntamiento de Barcelona, cuatro años diputada en el Congreso español y otros cuatro en el Parlament de Catalunya. Entró en la universidad a los 17 años como estudiante, a los 25 leyó la tesis doctoral y a los 70 ha dejado las aulas ejerciendo el magisterio como catedrática de griego. Entre una cosa y otra, vicedecana del Colegio de Doctores y Licenciados, secretaria general de la UB, militante de Bandera Roja y desde 1974 del PSUC y de su transformación en ICV.

Eulalia  Vintró cartell“No se puede gustar a todo el mundo” sentenció Vintró en el acto que cerró su homenaje, y esta mujer, seguro, ha generado algún que otro desagrado en los escenarios de su vida. Es posible que la claridad de su discurso, su contundencia, en ocasiones su dureza argumental hayan levantado ampollas en los sectores donde se ha movido. Nunca gozó del beneplácito, ni siquiera de la condescendencia de los medios informativos, quizá porque nunca hizo concesiones ni perdió el tiempo en ganarse sus favores pensando, ingenua al fin y al cabo, que discurso y trabajo debían ser suficientes para valorar su gestión. O incluso consciente de que un partido político como el suyo y una mujer como ella tenían perdida la batalla antes de iniciarla. Para qué molestarse entonces en inútiles y vacuas tareas de seducción. Pero no fue insensible a esa falta de ecuanimidad informativa y seguro que nunca ha olvidado, por ejemplo, la zafiedad con que fue tratada por un diario de Barcelona en las elecciones municipales de 1995 a las que concurría como cabeza de la lista de ICV. La edición de ese diario correspondiente al día de reflexión se ajustó a los cánones habituales, fotos amables y neutras de todos los candidatos a la alcaldía, en situaciones más o menos atractivas. Todos fueron tratados con esa cortesía formal menos Eulàlia Vintró. La única foto suya que publicó ese diario aparecía en un folleto pisoteado y arrugado en el suelo. ¿Mensaje subliminal del director del diario a los votantes? No descanten esa posibilidad.

Vintró coincidió 16 años en el Ayuntamiento de Barcelona con Pasqual Maragall, primero como simple concejala de pleno, después con responsabilidades en las áreas de enseñanza y finalmente como segunda teniente de alcalde. Dos personalidades fuertes, poco proclives a ceder, pero ambas con la virtud de valorar el talento cuando se les ponía delante. Maragall siempre respetó el trabajo de Vintró y le dio autonomía de gestión, en especial en las políticas sociales. Vintró capeó a su aire la costumbre del alcalde de dividir la responsabilidad de idénticas competencias entre dos personas, quizá para tener siempre asegurada la fidelidad de una de ella, y en más de una ocasión, en los órganos de gobierno municipal, llegó a recriminarle, de manera más o menos sutil, ser demasiado amigo de sus amigos. Desacuerdos al margen, Vintró nunca ha negado el carisma de Maragall y su capacidad para conectar con la gente, ya fuera de Sarrià de Nou Barris.

Eulalia VintróDejó el ayuntamiento en 1999, dos años después de que Maragall dimitiera para situar en la alcaldía a Joan Clos, y en ese breve tiempo es más que probable que Eulàlia Vintró echara en falta aquellas porfías con el anterior alcalde.

Regresó a las aulas en 1999 y descubrió con pasmo y dolor que los continuos cambios de planes de estudios no habían logrado mejorar la calidad académica que ella había dejado 14 años antes, más bien todo lo contrario. Y con esas limitaciones impuestas ha capeado hasta el día de su retiro. Ahora dice que, con tiempo libre, seguirá con la edición de Luciano de Samosata y la traducción de un método inglés para aprender griego clásico. Viajará e intercambiará su casa de Barcelona para poder visitar ciudades del mundo que siempre quiso conocer. Leerá, paseará, oirá música, disfrutará con calma de los amigos y mantendrá su presencia en el Consell Nacional de ICV. Y, asegura, intentará colaborar en todo aquello que le pidan y que le complazca.

9 pensaments a “El segundo adiós de Eulàlia Vintró”

  1. EULALUA VINTRÓ!!!
    Te conocí como Decana en los años difíciles de las ExFiliales de Instituto
    1971 – 72…
    Nos ayudaste todo lo que pudiste y más.
    Al cabo de muchos años te encontré en el Bus, no sé si vivimos cerca.
    Te he visto en varias ocasiones en 8tv como colaboradora de Cuní.
    Me acuerdo en muchas ocasiones de tí y HOY especialmente.
    Admiro tu Inteligencia, Serenidad, Firmeza,… para mí eres un referente.
    Me gustaría saber si colaboras en algún periódico…

  2. Sra.Eulalia Vintró: Ahir la vaig escoltar el canal 33 i vaig
    disfrutar escoltant-la….Tan de bo tinguessim mes persones aixi
    com Vd.!! Amb voste al davant tot aniria millor!! Seria una
    excelent presidenta del gobern, penso que les persones que
    valen com voste, no tenim mai la sort de tenir-les als llocs
    on mes falta farien…. També m’agradaria tenir-les mes a prop
    meu i en aquest moments gaudeixo de poder-li dir el que
    bonament penso i soc feliç. Una abraçada, gràcies per la
    seva llarga trayectoria, per tot el bé que està fent encara
    i que sigui feliz en aquesta nova etapa de la seva vida-
    Pilar Subirana Badia

  3. Lali, ets única! Després de molts anys de seguir-te en premsa, ràdio i televisió, ets una persona de conviccions tan potents que dóna esperances i sempre confiança a la persona que t’ha conegut. Una abraçada.
    Rosa.

  4. La vaig conèixer en aquella època, i llàstima que els politics no segueixin el seu exemple i el de Pasqual Maragall. Senyora Lali Vintró: vosté faria confiar novament en els politics, per la seva honradesa, bones maneres, professionalitat, carisma, ….. Té que veure els seus inicis i la seva professió com a catedràtica de grec i la rex pública? Gràcies i a gaudir de la nova etapa.

  5. Y digo yo que si Lali tiene ganas de seguir colaborando, ¿por qué no se anima a escribir en este blog?

  6. Una wagneriana lúcida, intel.ligent, dotada d’ un discurs cartesià, un comportament polític coherent i coratjós i tributària de la racionalitat i el respecte per l’interès col.lectiu d’una esquerra política en hores molt baixes.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *