El Partido Único y sus Departamentos Competentes

El Gobierno chino, en un encomiable esfuerzo de claridad y con el ánimo dispuesto a llamar al arroz, arroz y al te, te, ha agradecido “los esfuerzo del Gobierno español en la mejora de las relaciones entre ambos países”.

De paso, ha recordado que “China y España tienen una tradición de amistad”. Por un momento me ha desconcertado: yo creía recordar que eso de la tradicional amistad era con los moros, con los que llevábamos mil trescientos años a bofetada limpia, pero pronto he comprendido que esa debe ser una fórmula de cortesía que se usa con los que reconoces que son de tu misma cuerda (el caso, antes, de los moros y, ahora, de los chinos), independientemente de que os arreéis leña o no.

También, aprovechando la oportunidad, han recordado que “China y España apoyan las preocupaciones del otro”, lo que me ratifica en lo que ya he anotado de complicidad entre los de la misma cuerda. Se ve que Hua Chun-ying, la portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, no tenía día de fantasear y decía las cosas claras.

En aras de esa claridad, la señora Hua Chun-ying ha precisado: “Acogemos con agrado los esfuerzos del Gobierno y sus departamentos competentes” para resolver esas preocupaciones que recíprocamente les preocupaban.

Toda esta exaltación de la amistad, por lo que se ve, venía a cuento de que la Audiencia Nacional, que en Occidente acostumbraríamos a entender como un elemento del Poder Judicial (comprendo que me pegunten que qué extraña cosa es esa, pero, por favor, no me interrumpan, que, como diría Cañete, me pierdo)… retomo: que la Audiencia Nacional ha archivado la causa contra líderes chinos por el genocidio en el Tíbet y por el de los seguidores del grupo religioso Falun Gong, siguiendo las instrucciones del Soviet Supremo del Reino de España. Se rumorea que esa causa sería el antes aludido motivo de preocupación del Gobierno chino.

Algunos medios destacan que en 2014, el presidente chino y su primer ministro han efectuado viajes oficiales a Europa, visitando Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Reino Unido e incluso Grecia, impulsando la firma de acuerdos de inversiones multimillonarias en estos países, pero no se han dignado poner sus menudas plantas en España. Se trata, sin duda, de periodistas materialistas que no son capaces de apreciar en lo que vale la profunda comunión de ideas y principios entre ambos Gobiernos. Incluso esos mismos periodistas llegan a insinuar que esa ausencia sería la otra  aludida preocupación (o sea, la del Gobierno español) que correspondería recíprocamente a la anteriormente anotada en la cuenta china.

El hecho de que la antes citada portavoz haya dicho ahora que están “dispuestos a trabajar con España para avanzar hacia una asociación estratégica y completa”, da pie a esa suposición.

Los habituales agoreros y otros indignados, de los que se sospecha una conexión bolivariana, se han apresurado a señalar que el lenguaje de la portavoz china, tratando a la Audiencia Nacional de ‘departamento competente (para dejar libres de polvo y paja a los acusados de genocidio) del Gobierno Español’, es una ofensa a nuestro régimen de división de poderes. Se comenta que la ya citada portavoz, ante esos comentarios, se ha limitado a encogerse de hombros y decir: “que plegunten al Guel·la”.

Los más realistas se limitan a anotar que es muy lógico que se observe hasta qué punto un gobierno totalitario como el chino, que mantienen con Madrid, siempre según su portavoz, “un estrecho contacto”, reconoce en el español a otro gobierno totalitario.