El Park Güell

Rodrigo Royo y su pancarta
Rodrigo Royo y su pancarta

M. Eugenia Ibáñez

A Rodrigo Arroyo se le puede ver en cualquier encuentro multitudinario pancarta en ristre y repartiendo pasquines políglotas, en castellano, catalán e incluso en chino y japonés, porque se trata de que su mensaje llegue a turistas y barceloneses. Es integrante de la Plataforma Defensem el Park Güell que desde hace casi cinco años pugna por el uso libre y gratuito de ese espacio, petición que ha recogido ya 60.000 firmas.

Rodrigo y la plataforma rechazan que para acceder a la obra de Gaudí, patrimonio de la Unesco, se exija el pago de una entrada a los turistas y que la mayoría de los barceloneses deban cumplimentar una serie de trámites burocráticos cuya complejidad lleva al pago de la visita. No entienden que una zona verde de 17 hectáreas no disponga de áreas donde los más pequeños puedan jugar a pelota o circular en bicicleta, máxime si se considera que en los barrios del entorno no abundan espacios libres ni zonas verdes. Dicen que la protección de un monumento no debe suponer la exclusión del vecindario de su recinto y que una maravilla arquitectónica tiene que ser compatible con el disfrute y necesidades cotidianas. Insisten en que los vecinos, pequeños y mayores, necesitan algo más que fotografiar la sala hipóstila o hacerse selfies en la gran plaza. Que 17 hectáreas dan para mucho.

Un pensament a “El Park Güell”

  1. D’acord, però s’han de proposar alternatives, perquè el tema és realment complicat, a data d’avui. Em consta que la Casa Gran hi està treballant intensament.

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