El hígado y los redaños

Santi Vinyals
Periodista

Un periodista que, hace muchos años, entrevistó a Camilo José Cela en su casa de Mallorca me contaba a la vuelta dos de las sorpresas que le había deparado la visita. La primera, que Cela le recibió recién salido de la ducha, y que permaneció toda la entrevista sin otra cobertura que un albornoz que, al estar él sentado y con las piernas abiertas, mostraba sin pudor cuanto tenía bajo el ombligo. La segunda, un rudimentario y más bien humorístico escudo de armas situado a su espalda, sobre el sillón, donde se leía el lema: “En este país, el que resiste gana”.

Luego, cuando a Cela ya le había dado el Príncipe de Asturias de las Letras, el Nobel de Literatura y el Miguel de Cervantes, y el rey le otorgó en 1996 el marquesado de Iria Flavia, en referencia a la ciudad coruñesa donde el escritor había nacido 80 años antes, adoptó como escudo de armas uno con dos plumas cruzadas, tres conchas de peregrino y una estrella, sobre fondo azul. Como lema de nobleza adoptó aquel que ya usaba en sus tiempos de los Papeles de Son Armadans, pero eliminando la primera parte. Perdió así la frase su carga explosiva, al quedar en un simple “El que resiste, gana”, que al aplicarse de manera geográficamente genérica perdía buena parte de verdad.

Porque gana quien resiste en España, pero no así en otros países con más profundas raíces democráticas. Sobre todo si se dedica a la política. “Té un fetge com una rajada”, se dice en Catalunya de quien sabe resistir todas las tempestades en su contra sin inmutarse.  En la meseta dicen “tiene el corazón como una piedra”, aunque no es un equivalente exacto, porque el corazón es sede de los sentimientos, y el hígado de las emociones. Quizá se acerque más al dicho catalán aludir a alguien que prefiere tener paciencia a redaños. Porque hay que tenerlos para admitir que has cometido un error.

Rajoy, gallego como Cela, parece ser un fiel seguidor del lema primigenio de Cela. Hay que esperar un tiempo para comprobar si aquel lema sigue siendo aplicable en este país, o se nos ha ido contagiando ya algo de las costumbres al norte de los Pirineos.

Un pensament a “El hígado y los redaños”

  1. La situación actual que estamos viviendo,es insólita,injusta,insolidaria.
    A pesar de que todo esto nos lleva a la desesperanza y el desconcierto,creo que la ilusión y él optimismo no lo debemos perder.Los que ayer luchamos contra la dictadura,vemos con alegría cómo las nuevas generaciones de jóvenes,se organizan,protestan,se solidarizan y esto es muy alentador,aunque tal cómo él sistema lo tiene todo montado,no es nada fácil,es cómo pelear David contra Goliat,por eso tiene un gran mérito hoy luchar por cambiar una sociedad llena de corruptos,por otra más justa,igualitaria y solidaria.Yo creo que esto va a cambiar para bien de todos,en este cambio tenemos que implicarnos todos.

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