El fiasco de la econometría

econometriaCuando en 1969 mis admirados Ragnar Frisch y Jan Tinbergen recibieron el primer Nobel de Economía por sus trabajos de Econometría, los que habíamos dedicado años a estudiar esta disciplina en general y los modelos de estos maestros en particular (mi tesis se basaba parcialmente en una adaptación del Oslo Channel Model de Frisch) sentimos una especial satisfacción: La vía de desarrollar modelos dinámicos para analizar y pronosticar los procesos económicos era declarada correcta y con posibilidades de futuro. El premio a Leontief, el de los análisis input-output, (otro de los pilares de mi tesis, de un maestro al que yo admiraba) parecía confirmar esta idea.

A medida que pasaban los años y las décadas, la Econometría parecía ir fortaleciéndose. Muchos seguimos profesionalmente por los análisis micro, lo que los franceses llamaban ‘calculo económico’, trabajando sobre variables empresariales (oferta, demanda, coste, beneficio…) pero teníamos constancia de que quedaban grandes equipos (al fin, con potentes ordenadores) estableciendo modelos de comportamiento de la economía de los países en los que se podían evaluar la evolución de la renta, la inversión, el consumo, el empleo, la tasa de interés, la masa monetaria, etc… y desagregarla por sectores y regiones. Yo, que en el ’68 dejé esos trabajos to keep the pot boiling, siempre guardé un rastro de envidia por los que, con los grandes medios modernos, podían dedicarse a elaborar esos modelos macro.

Aunque no lo parezca, pretendo hablar de Grecia: ¿Por qué Tsipras no propone abiertamente un plan B, pero tampoco lo descarta? Muy sencillo: Porque no tiene un modelo econométrico fiable que le diga qué pasará en su economía si hace esto o lo otro. ¿Por qué Los troikeros no toman una posición clara y se dedican a amagar y no dar? Porque no tienen un modelo econométrico fiable que les diga qué pasará en los países del euro si ellos  hacen lo otro o lo de más allá. ¿Por qué Francia, España, etc… dicen que de Santurce a Bilbao vienen por toda la orilla…? Por lo mismo. Modelos tienen muchos, me consta. Fiables, mucho menos, sólo hay que ver como yerran en sus previsiones a corto. Macros, pero desagregados por países y sectores… no me lo creo. Sospecho que entidades privadas como el BBVA o el Santander pueden tener modelos más fiables que los del Gobierno.

Al parecer, hace años que los económetras (que lo confirme Mas-Colell, que fue presidente de la Econometric Society y editor de Econometrica) se dedican más a modelizar teorías que ha elaborar modelos de comportamiento de economías concretas. Fue muy bonito que a Debreu le dieran el Nóbel, y una pena que Malinvaud se haya muerto sin él, pero esas cosas que hacían son teoría económica mediante herramientas matemáticas (tanto más incomprensibles para la gente cuanto más se use la topología en vez del cálculo diferencial).

Da la sensación de que la vieja, buena Econometría de Tinbergen, Frisch, Leontief  y demás compañeros de los viejos, buenos tiempos, está más muerta que el pájaro dodo.