“La democracia española ha sido pervertida por pequeñas élites”

ENTREVISTA a Jorge Tizón, psiquiatra, psicoanalista, psicólogo y neurólogo

M. Eugenia Ibáñez
Periodista
Salvador Sansuán

Fotógrafo

Dar un vistazo a la extensa bibliografía de este hombre es como pasar por el índice de textos posibles sobre salud mental y atención primaria, nada extraño si se tiene en cuenta que Jorge L. Tizón es psiquiatra, psicoanalista, psicólogo y neurólogo. Nació en A Coruña (1946), estudio en Salamanca y en 1969, un año después de acabar sus estudios, decidió trasladarse a Barcelona empujado, dice, por los efectos de Mayo del 68 y atraído por el ambiente cultural y el aire de libertad de la ciudad.

Aquí dirigió durante 22 años las unidades de salud mental en La Verneda, La Pau y La Mina, tres barrios que no suelen aparecer en los medios de comunicación precisamente por el poderío económico de sus vecinos. Después fundó y dirigió el equipo de prevención en salud mental y atención precoz de pacientes en riesgo de psicosis (EAPPP), también en la sanidad pública catalana, pero, con el paso del tiempo, esos grupos de trabajo se desmontaron con mayor celeridad de la aplicada en su organización como consecuencia de una encubierta privatización de la asistencia. No entra en detalles al ser preguntado por las decisiones de la administración que pusieron fin a ese trabajo y se limita a citar de pasada cuestiones de privatización de la asistencia, de poder, y lo que él llama “recortes –estafa”. Sí asegura que a lo largo de su ejercicio profesional ha mantenido discusiones y encuentros, de éxito diverso, con todos los consellers de Sanitat de la Generalitat de Catalunya, desde Ramon Espasa hasta Antoni Comín. Con todos menos con Boy Ruiz. Con este último el tema acabó bastante mal. Ruiz, probablemente el conseller que mayores esfuerzos ha dedicado a la privatización de la sanidad pública, no confirmó con su firma el documento que hubiera permitido a un Jorge Tizón en edad de jubilación continuar su trabajo en el Servei Catalá de la Salut. No hay que descartar que a Boy Ruiz le molestara que quienes han trabajado con Tizón le consideren  un hombre innovador, independiente, muy trabajador, exigente, de buen trato y poco amigo de los politiqueos.

El último trabajo de Tizón al margen de clases en la universidad y  ejercicio directo en psiquiatría es un libro que viene al pelo con  el momento político que vive el país. El título es Psicopatología del poder, con un subtítulo mucho más elocuente: Ensayo sobre la perversión y la corrupción. La obra, de lectura muy recomendable, es la ampliación personal de un volumen con textos de diez pensadores aparecido hace dos años, Hartos de corrupción, cuyo contenido, como se comprenderá con facilidad, sigue totalmente vigente. En la presentación de Psicopatología del poder Tizón afirmó que la falta de respuestas a la injusticia, el aumento de la pobreza y el fracaso de Europa le habían empujado a escribir sobre este  tema. Ardua tarea. 

La psicopatología es el estudio de los trastornos mentales. Si nos ceñimos al título de su libro, ¿El ejercicio del poder encierra un trastorno mental?

No, no tiene por qué. No hay que satanizar el poder. Su ejercicio es necesario y todos estamos metidos en su microfísica. Tampoco me parece correcta la crítica del poder por si mismo. Ahora bien, el poder no controlado democráticamente sí lleva a graves trastornos sociales y psicosociales y puede provocar que lo utilicen personas gravemente trastornadas. Deformaciones idealistas al margen, el poder existirá  durante siglos, y no únicamente el ejercido como autoridad moral sino también el que toma la forma de coacción. En cualquier caso, lo importante es que el poder tenga un contrapeso lo más favorable posible  al desarrollo de la mayoría de la población. Tampoco considero que el poder deba ser del todo transparente; tiene que haber ciertos velos protectores.

¿Responde a alguna patología psiquiátrica que los políticos nos hayan llevado a unas segundas elecciones?

No, de ninguna manera. No creo que esta segunda vuelta sea un fracaso político. Los españoles tenemos que aprender mucho del juego democrático, que es un juego del poder, pero real, y una nueva votación no debe ser entendida como una pérdida de tiempo. Estábamos acostumbrados a un estilo muy autoritario del uso del poder y nos queda mucho por aprender. Vivimos una necesaria situación conflictiva y ojalá se dieran muchas más para que nos replanteáramos el sentido de la democracia y el tipo de convivencia de los seres humanos en el siglo XXI. Incluso si todo queda igual tras el 26 de junio, aunque esas elecciones no cambien externamente nada, el tiempo transcurrido desde el 20 de diciembre habrá servido para juzgar con más criterio a todos los políticos, al poder del miedo y a los medios venales y banales que utiliza para ocupar nuestras conciencias y deformar la percepción de las cosas. Pero si con lo que hemos visto y oído, los españoles vuelven a votar a lo mismo, por una elemental cuestión de higiene mental, yo preparo un viaje a Noruega o Finlandia, porque lo que pase en este país lo tendremos bien merecido.

¿Qué le atrae de Finlandia o Noruega que no tengamos aquí?

Era solo una forma de hablar, pero también por hacer mención de lo que significa una cultura democrática mucho más vivida y asentada por la clase dirigente. De entrada en esos países no encuentro policías. Se pueden dejar las puertas abiertas sin ningún problema. Nosotros podríamos tener una organización y una democracia similares y el país sería mucho mejor y más divertido.

¿Por qué nos mienten los políticos?

Algunos políticos, no todos, y unos mucho más que otros, para conseguir beneficios propios. Cuanto más próximos estén a la organización perversa más nos mentirán y menos límites tendrán sus mentiras.

Tizón - puerta

Explíqueme eso de la “organización perversa”.

Es la orientada fundamentalmente a entrar en las mentes, y tal vez en los cuerpos de los demás, sin tener su aquiescencia y con el objetivo de obtener beneficios privados, personales o de grupo. Cada vez que un político, con dictadura o sin ella, bombardea con mentiras y miedo a sus electores con el objetivo de obtener beneficios a sus espaldas eso es perversión, porque no pretende  convencer sino dominar la mente del ciudadano.

El libro cita con frecuencia el tema de la perversión del poder. ¿Han caído en ese pecado los presidentes de Gobierno que hemos tenido?

La democracia española ha sido pervertida por unas pequeñas élites, ni siquiera se les puede llamar clase social por lo reducidas que son. A menudo están directamente relacionadas con las élites del franquismo, sin transición alguna, porque genética e ideológicamente casi son las mismas familias las que han pervertido el ejercicio del poder. No sabemos si son las mismas personas o familias, porque a veces los instrumentos de investigación son romos y ciegos en comparación con esa  perversión y los verdaderos organizadores que están detrás. No hay que olvidar, por ejemplo, que en los juicios de Nuremberg solo se juzgó a una minoría de los empresarios que se enriquecieron directamente con el nazismo y la Segunda Guerra Mundial, que no hay que olvidar que costó entre 63 y 70 millones de muertos. Salvando las distancias, eso es lo que ha ocurrido en nuestro país, que los corruptos son juzgados pero gran parte de los corruptores se salvan.

¿Y cual ha sido la responsabilidad política que ha permitido la existencia de corruptos y corruptores?

Los que han detentado el poder en los últimos tiempos no han sabido enfrentarse a estos aspectos, han sido personas asustadas o por lo contrario dominadas por la organización perversa que se ha desarrollado en torno al poder.

¿Cómo se puede actuar contra esas organizaciones que usted califica de perversas?

Si la sociedad no se moviliza nos dominará y nos llevará a todos por delante. El único antídoto es la democracia real, la posibilidad de expresar conflictos y diferencias.

¿Es el miedo un instrumento de control?

Por supuesto, pero el concepto del miedo ha variado. El miedo directo sería yo te mato, te persigo, te arrincono, te hago pasar hambre o privaciones, deterioro tu salud…Es un tipo de inducción del miedo que parecía que estaba siendo cada vez menos usado. Hay que ser buenos  porque de lo contrario seremos castigados. Pero hay otro concepto, otra versión del miedo, el miedo “introyectado” que forma parte de nuestra sustancia psicológica o incluso neurológica. Nos encontramos con pueblos enteros que están dominados por ese miedo sin que sean conscientes de ello porque les han convencido de que no tienen miedo. Y por otro lado está el miedo como ente simbólico que nos lleva a aceptar voluntariamente la influencia del poder, incluso del poder no democrático.

¿La derecha es especialista en el intento de inocular ese tipo de miedo?

Esa utilización del miedo para inmovilizar es tan primitiva como la historia de la humanidad. Ciertamente, la derecha y el conservadurismo se suelen especializar en lanzar esos mensajes, pero la izquierda ha sido casi siempre muy torpe en sus intentos de contrarrestarlos. La vía para neutralizarlos debe ser racional y también emocional, usando las emociones y sobre todo la solidaridad, el juego y el placer, y hay que desarrollar la  psicología política tanto para ganar elecciones como para cambiar el rumbo social. La psicopolítica neoliberal hoy es básica en la organización social. Sus mecanismos ya se utilizan científicamente desde hace decenios por ejemplo a través de los asesores de imagen, que deciden cuestiones en apariencia tan simples como dónde y cómo debe colocarse el candidato para convencer a la gente de que lo que dice  es verdad o mentira. Pero este tema va más allá de un asesor de imagen. Hay varias empresas, entre ellas  la  norteamericana Axcion, con millones de millones de beneficios que han clasificado a toda la humanidad en unos 70 grupos, cada uno de ellos con su nivel adquisitivo, su estatus social, sus gustos, sus apetencias… Y si un partido político o un grupo de presión tienen suficientes medios puede hacerse con el estudio de las características psicosociales del grupo al que quiere convencer y dirigirles exactamente el mensaje que quieren oír. Y conocido ese mensaje, seguro, la posibilidad de ganar unas elecciones es mucho mayor. Así se falsea y acaba pervirtiendo la democracia, es cierto, pero se ganan las elecciones.

Volveremos a votar el 26 de junio, ¿algún consejo médico contra la perversión política?

El miedo no guarda la viña. Con el miedo lo que se consigue es que la viña se pudra. Si el miedo se convierte en la principal motivación del votante y el conjunto de mentiras en la ideología dominante nos dirigimos a un periodo de estancamiento. Y no es solo España la que se encuentra en una situación de crisis democrática, sino todo el sistema democrático comenzando por la Europa  en la que vivimos, que hoy está poco unida y no es ni sólida, ni solidaria. Se ve claramente estos días que se recurre al miedo como elemento fundamental de propaganda política, así que se trata de liberarse de esa presión y votar aquello que puede cambiar la situación.

¿Quién recurre al miedo como arma política?

La elite, diría la casta si este término no estuviera tan utilizado, o el grupo conspirativo que ha dominado el mundo y que está en riesgo de perder ese dominio por la presión de 1.400 millones de chinos, 1.100 millones de hindúes, 380 millones de brasileños y otros muchos millones de los países en vía de desarrollo. No es una exageración afirmar que a Estados Unidos y Europa como dominadores del mundo les quedan como mucho un decenio o dos. Y frente a esa situación, poderes y élites a-democráticos han puesto en marcha todo un complejo proceso para intentar retrasar ese avance, pero el cambio de dominancia parece imparable. Es el fin de un imperio.

¿Y eso es bueno o es malo?

No me atrevo a opinar porque no sé lo que va a venir, solo sé lo desgastado y pervertido de algunos elementos claves de lo que estamos viviendo. Lo que ha ocurrido en Bruselas, por ejemplo, cualquier persona con ojos en la cara que hubiera estado en el barrio de Molenbeek podría haber predicho el conflicto que allí se estaba gestando, o en los suburbios de París. Pero, al parecer, nadie se enteró de nada.

¿Cómo explica un psicopatólogo los episodios de corrupción que sufre este país?

Los elementos sociopolíticos son evidentes. Considero que no se ha producido una ruptura suficiente con la dictadura, una ruptura que hubiera tenido como consecuencia un cambio de personas y por lo tanto de aptitudes, pero también de instituciones, empresas, grupos de poder… En mis charlas pregunto con frecuencia a los asistentes si saben cuántas personas murieron en la guerra civil española. La última vez formulé esa cuestión en Madrid, y nadie me contestó, no lo sabían. Y lo mismo pasa en Catalunya o en Euskadi.  Se ha borrado ese episodio y se ha borrado de la memoria aquella guerra civil, la contrarrevolución y las masacres que siguieron al conflicto. Y se ha borrado de mala forma,  con un duelo paranoide y maniaco, con unos procesos de duelo dominados por el miedo (de los vencedores y los vencidos), a hablar claramente. Poco se ha hablado de aquellos episodios tan bárbaros y en consecuencia parece que no han existido, por lo que siguen contaminando nuestras instituciones sociales, nuestra vida social y nuestra conciencia como sujetos en sociedad.

¿Qué es un duelo paranoide y maniaco?

Un duelo paranoide es un duelo dominado por el miedo tras una pérdida. No nos atrevemos a evolucionar, a hablar, a intentar cambiar las cosas porque puede repetirse la pérdida, la catástrofe. El miedo domina. El resultado es un silencio y un miedo generalizados que contaminan espacios de la vida pública y privada, la crianza, la educación, la cultura. Es el control, el triunfo y el desprecio sobre lo reprimido, olvidado, marginado, sobre la historia, sobre las comisiones de la verdad…Es como si se extendiera masivamente la idea de hago lo que me da la gana porque para eso he ganado y mando yo. Eso es lo que ha pasado en este país, ha habido una elite que se ha aprovechado de este duelo paranoide y ha facilitado que se dieran todo tipo de burbujas, es decir todo eso que parece tan bonito pero que en realidad está hueco, sin contenido. Es maravilloso, pero está vacío y se rompe. Eso ha pesado  en la corrupción que ahora surge por todas partes: yo hice lo que me dio la gana y no me pasó nada, y ese concepto de la impunidad, de no responsabilidad, de que los sentimientos de culpa son prescindibles, se han transmitido de padres a hijos. No ocurre nada, así que nos enriquecemos como nos plazca. Cuanto más próximo al poder se haya estado, de mayor manera ha resultado efectiva la perversión del poder. Claro que siempre hay excepciones de gente rechazada como consecuencia de ese duelo paranoide. Por ejemplo, ahora incluso la derecha y sus medios de difusión hablan bien de Alberto Garzón y de Izquierda Unida, pero en los años anteriores fue una masacre continuada. Se intenta utilizar a unas izquierdas contra otras en el bien entendido de que eso proporcionará réditos al poder

En su libro muestra discrepancias con el concepto de banalidad del mal que utiliza Hannah Arendt.

Arendt escribió Eichman en Jesusalén en medio de contradicciones sociales, personales y políticas enormes, y citó la banalidad del mal tal vez en una única frase, al final del libro, pero esa idea es hoy la más conocida y citada de una autora sumamente compleja, culta y profunda. Muchos lo consideran casi el máximo axioma de la pensadora, algo con lo que yo no estoy de acuerdo. Interpretaciones al margen, considero que el mal nunca es banal. Arendt vivió en un tiempo en el que no podía tener en cuenta otros aspectos, psicoanalíticos en este caso, para entender lo que denominó banalidad del mal. Eichaman fue primero un hombre sufriente que, ante los disgustos con sus padres, cuando quería consolarse iba a casa de un amigo judío y así utilizó los conocimientos de la cultura judía para medrar en las SS, para perseguir mejor a los judíos y para poner de acuerdo a miles de juristas, policías y ejército para realizar la masacre organizada que fue el Holocausto. El mal, la perversión, no es banal, es venal, es decir, corrompe. Así se entiende que, tras masacrar a comunistas, a enfermos mentales, a judíos, siguieran con la masacre de más de 23 millones de rusos en el frente del Este… Y ahí participaron muchos de los padres y abuelos de los alemanes actuales. La “locomotora” de Europa tiene sus bases bastante manchadas.

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¿El malo nace o se hace?

Se hace. La perversidad no nace con nosotros. Estamos preprogramados para ciertas actividades, para meternos en la mente y en el cuerpo de los demás. Pero para eso se necesita haber sufrido mucho, y en muchas experiencias, o bien haber mamado directamente esas tendencias en el seno de una familia, de allegados o de grupos sociales que no las controlan. Y si volvemos a Arendt y su frase sobre la banalidad del mal de Eichman, la propia filósofa da en su libro datos apabullantes, porque matar a seis millones de judíos exigió la aquiescencias de miles de funcionarios de varios países y una capacidad organizativa que, insisto, no fue banal.

O sea, Rousseau tenía razón: el hombre es bueno pero la sociedad le corrompe.

Esta influencia de la sociedad sobre el individuo la trato con frecuencia en mis charlas, y recurro como ejemplo a Bruce Springsteen y su Born in USA. Esos chicos de la canción han nacido en Estados Unidos, lo pasan mal en su pueblucho, los maltratan en la empresa, se van al ejército,  incendian, matan y vuelven a su pueblo. Los seres humanos nacemos capaces de amar, de matar, de indagar, de tener miedo, de cuidar, de jugar con alegría, de penar si nos abandonan… Es decir nacemos con emociones básicas que pueden ser muy destructivas si no se modula la ira, la capacidad preprogramada para atacar. Y la ira se modula básicamente en los cuatro primeros años de vida; a partir de esa edad, si no se ha modulado suficientemente, habrá que aplicar en el futuro lo que yo llamo “ortopedia externa”. Todos nacemos con una serie de miedos genéticamente programados, alguien nos tiene que ayudar a modularlos. Solo hay que observar la emoción con la que el niño se enfrenta al mundo que poco a poco va descubriendo con los ojos, con las manos. Es la emoción de la indagación, del conocimiento

Y así llegamos a la conclusión de que este país ha invertido muy poco en modulación, en educación en definitiva.

Por ejemplo, y aún más, en la educación como placer. En Catalunya aún está de moda eso de la educación de 0 a 3 años, ¡qué miedo me da¡ A esa edad quizá se pueda aprender mucho, pero lo fundamental es que el niño tenga cerca a una persona emocionalmente cálida. Y si son dos (padres) mejor. O padres y hermanos o coetáneos. Pero para jugar con placer, que es la mejor forma de aprender tempranamente. Todo lo demás son hoy perspectivas pseudocientíficas.

Los medios de comunicación no salen muy bien parados en su libro. Los acusa de venalidad, de dejarse comprar.

No hay que olvidar que en este país, en la actualidad, todos los medios de comunicación están financiados por las entidades bancarias o similares, es decir, no son independientes. Ya no queda ningún diario que no lo esté, y además se les nota. Si no tuvieran esa financiación ya hubieran desaparecido, y lo mismo ocurre con las televisiones, incluso las autonómicas.

No se salva nada en este país.

Sí, muchísimas cosas.

Cíteme alguna para que acabe esta entrevista un poco más animada.

Somos el país que inventó la ocupación de las plazas para convertirlas en lugar de reivindicación, una gran aportación a la cultura universal en este siglo: 700 u 800 plazas se llegaron a ocupar en el mundo con el deseo de una democracia, real. Somos el país del anarcosindicalismo y de la solidaridad muy afectivamente vivida; un país con relaciones interpersonales más abiertas y comunicativas que en otros muchos países; con relaciones familiares entorpecidas y estropeadas, pero aún muy válidas, y un país con la riqueza de tener varios idiomas y nacionalidades. Y no menos importante, somos un país en conflicto, pero un conflicto que podemos afrontar, que puede ser muy creativo, excepto cuando nos degollamos en una guerra civil que no provocó todo el pueblo, solo unos cuantos. Y no hay cambio social real sin conflicto y crisis.

La guerra civil, un conflicto cerrado en falso.

Sí, y eso se hace evidente en ese poso de falta de cultura democrática. No se trata de rendir cuentas, que a fin de cuentas a estas a alturas no es lo que hay que pedir y tal vez, incluso, sería un vestigio de los excesos de la cultura judeo-cristiana. El problema grave es la incultura en comunicación, en atender los duelos. Hemos vivido durante decenios de espaldas a los duelos, no solo el de la guerra civil, sus miles de muertos y represalias, porque no hay que olvidar que somos el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos después de Camboya.

Usted vive en Gràcia, a escasa distancia del Banco okupado. ¿Qué opinión le merece este conflicto?

Me faltan datos para dar una opinión. Sé lo que he podido leer en medios nacionales e internacionales independientes, porque en este tema sí que ha habido muy poca transparencia en los medios en general, en especial en los de fuera de Catalunya. Pero mire, hay reacciones y actos de rebeldía cuyo origen se está creando directamente desde el otro lado del poder. Cuando se intenta dominar de manera omnívora, la respuesta a ese control no va a ser ordenada, pulcra y con pajarita. Será desordenada, poco pulcra y a lo mejor desorientada, aunque no quiero decir que ese sea el caso.

Volviendo al inicio de la entrevista, ¿interesa la salud mental a nuestros políticos?

A lo largo de más de veinte años he discutido con todos los consellers de Sanitat de la Generalitat, menos con uno,  para convencerles de la necesidad de un trabajo de promoción de la salud mental y de prevención de sus trastornos. Todos, menos uno, se mostraron siempre muy interesados, pero tuvieron dificultades para aportar tan sólo una pequeña parte de los fondos precisos y los cambios organizativos necesarios para llevar a cabo el trabajo correspondiente. Los recortes económicos han afectado duramente al tratamiento y la prevención de la salud mental en la sanidad pública, han impedido reajustar el modelo de tratamiento, prevención y orientación. Han sido recortes-estafa típicamente neoliberales, como siempre, y además, han atacado al sistema público en un momento en el cual debía ser reorientado. El resultado es que ha empeorado gravemente el modelo de protección para la mayoría de los ciudadanos, pero, como siempre, alguien ha salido beneficiado. Hemos de aprender a movernos entre conflictos, en zonas de claroscuros, y con el miedo y el autoritarismo aún dominando nuestra forma de pensar, de actuar, de decidir, de votar… Tanto a nivel personal como social, no hay avance real sin conflicto y, probablemente, sin crisis. Si no podemos soportar crisis y conflictos, volveremos al autoritarismo, a la atonía social y democrática.

4 pensaments a ““La democracia española ha sido pervertida por pequeñas élites””

  1. Suposo que el lúcid professor Tizón esta fent les maletes per anar a Finlàndia o Noruega o a qualsevol altre país civilitzat, ja que ha quedat ben clar allò d’ España y yo somos así, señora…”

  2. Gràcies, com sempre, professor Tizón per la teva intel·ligència i sentit comú, d’esquerres. Llegir l’entrevista m’ha suposat un refermament amb tot el que penso.

  3. Gràcies, com sempre, professor Tizón per la teva intel·ligència i sentit comú acadèmic.

  4. Espléndida entrevista y, por supuesto, espléndido personaje este Jorge L. Tizón. Además de su inteligente discrepancia con el concepto de la “la banalidad del mal” de Hannah Arendt, me ha ayudado a reflexionar mucho sobre el momento político que vivimos en España. Entresaco este párrafo que, como casi todo lo que dice, no tiene desperdicio por lo bien formulado que está. He aquí: “La democracia española ha sido pervertida por unas pequeñas élites, ni siquiera se les puede llamar clase social por lo reducidas que son. A menudo están directamente relacionadas con las élites del franquismo, sin transición alguna, porque genética e ideológicamente casi son las mismas familias las que han pervertido el ejercicio del poder.” Ahora digo yo: el poso del franquismo explicaría que, pese a toda la corrupción que envuelve al PP, la mayoría de la gente sigue votándolo. ¿Hasta cuándo?

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