Delincuentes de moqueta

José Martí Gómez
Periodista

Cuando Ferran Torrent dio vida en sus novelas al detective Toni Butxana no imaginó que los casos de corrupción que este investigaba en Valencia iban a ser superados por la realidad. En No me vacilen al comisario,  Torrent ya intuía en la cita que abría la novela por donde iba la cosa en la gran falla valenciana: “Muchachos, la sociedad está dividida en dos clases: los que tienen dinero y los que no pierden la esperanza de tenerlo. Y quien diga lo contrario que lo demuestre”.

El fiscal José María Mena sostiene que hay delincuentes de metralleta y delincuentes de moqueta. Entre estos últimos se encuentran los directivos que llevaron a la ruina a la Caja de Ahorros del Mediterráneo y el 17 de enero serán juzgados en la Audiencia Nacional.

Entre el elenco que se sentará en el banquillo estará la señora Amorós (uno es educado pese a todo) ex directora general de la CAM que, ya con esta fallida,  se montó el vitalicio de 360.000 euros anuales. “No es una mujer que me pareciese muy cultivada”, me contó en su día una persona que la trató. Al hablar con ella le sorprendió que aquella señora de vestir hortera que se expresaba tan mal fuese directora.

También le sorprendió que el ex presidente de la CAM, Modesto Crespo, otro de los atracadores de moqueta que se sentará en el banquillo, colocase en los debates económicos temas religiosos que, a juicio de mi interlocutor, le situaban ideológicamente entre el Opus y los Legionarios de Cristo.

Eduardo Zaplana y Francisco Camps
Eduardo Zaplana y Francisco Camps

Cómo y por qué esa gente  llegó donde llegó tras la politización de las cajas de ahorros valencianas llevada a cabo por el trilero Zaplana y continuada por Camps, alias El Curita, no se nos explica, aunque se intuye. Pasó con casi todas las cajas de ahorro de España, salvo honrosas y escasas excepciones, desde Bankia a las cajas gallegas.

Sobre estas últimas, hace cinco años el antropólogo gallego Mendianes ya escribió en su blog que los directivos deberían ser lapidados con los folios de los contratos abusivos que pastelearon en su exclusivo beneficio. “Ladrones con cobertura legal”, escribía Mandianes.

Mucho antes, hace quince diez años, Blanco Valdés, catedrático  de Derecho Constitucional, había escrito en Las conexiones políticas este párrafo: “Las redes clientelares han creado élites con capacidad de reparto y acumulación; se cristaliza lo público”.

Volviendo a José María Mena “la conducta de esos individuos es inmoral, antisocial e injusta y no es descabellado considerar que el acuerdo con el que se han adjudicado esos premios abusivos es nulo y hay base para su persecución penal”.

Sería ejemplar que se les impusieran condenas graves.  Confiando en el santoral pondré un cirio a Santa Rita, patrona de lo imposible.

Foto de portada: María Dolores Amorós y Modesto Crespo; de Juan Carlos Soler

Un pensament a “Delincuentes de moqueta”

  1. A este paso, querido y admirado Martí Gómez, faltarán moquetas en este país de charanga, pandereta, cerrado y sacristía, que decía Machado.

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