… de los de antes de la guerra

Por Miguel Aznar

Esa fue una expresión habitual para referirse a algo de calidad, a partir de la guerra civil: “… de los de antes de la guerra”. Todavía en los 70’ Serrat cantaba a un amor maravilloso y lo definía: “mi amor es un amor de antes de la guerra”.

Se necesitaron dos generaciones para recuperar la renta del ‘35, y aún más para alcanzar los estándares de calidad recordados.

Ya va siendo hora de que nos hagamos a la idea de que, mutatis mutandis, esta crisis va a ser como fue la guerra. Cuando oficialmente acabó, la gente intentó revivir todo lo anterior: las canciones, la moda, los coches… pero nada funcionó igual. Demasiadas bajas, demasiada escasez, demasiada debilidad… En poco tiempo descubrieron que lo perdido no se recuperaría, que el mundo era diferente y que les esperaba un largo, largo invierno.

En el Día de la Marmota, Phil dice: “There is no way this winter is ever going to end, as long as this groundhog keeps seeing his shadow… He’s got to be stopped. And I have to stop him”.

Eso sentimos ahora, cuando día tras día se repite la misma sensación: No hay ninguna manera de hacer que este invierno se acabe. Pero aquí no somos capaces de ver cuál es la marmota culpable de ver su sombra. Decimos: Hay que parar esto. Sabemos que, en las alturas, no mitigarán el desastre. Pero nadie se anima a decir: Yo tengo que parar esto. Ni siquiera pensamos en qué hay que hacer para parar esto.

Y nos quedamos soñando en nuestras viejas referencias: … de antes de la crisis.