De Guindos confiesa

 

Por Miguel Aznar

“Antes, para crear un puesto de trabajo había que crecer al 2 o 3 %.  Ahora basta crecer al 0,7 %. Esto es gracias a nuestra reforma laboral.”

Tres frases escuetas. Treinta y dos palabras. Claro como el agua, pero que con esa transparencia no se les pierda la vista en la lejanía del más allá: Concéntrese en el contenido de ese tarro de las esencias.

Antes, cuando éramos modestos y teníamos un salario mínimo modesto y unas condiciones de contrato modestas, por las que se nos podía poner modestamente en la calle, y en ese caso disponíamos de unas ayudas modestas… etc… Es decir, cuando éramos acomodadamente humildes, para que se empezara a crear un puesto de trabajo de esos modestos que acabo de definir, había que crecer al dos o al tres por ciento. Eso, claro está, en un sistema productivo en el que los sectores eran lo que eran (ladrillo, turismo y poca cosa más…), las empresas eran lo que eran (básicamente enanas) y la gente era lo que era (ignorantes que no sabían hacer la O con un canuto y que estaban encantados de trabajar de peones en la construcción, con lo que ganaban para pagar la hipoteca del piso y las letras del coche y los electrodomésticos).

Todo ese mundo se fue al carajo. Y toda esa gente ignorante se fue al paro, y otra que no lo era, también.

Cuando Solbes y Zapatero dijeron que había que rectificar el rumbo la gente se cabreó con ellos, les echó y desde entonces les odia. Y esa misma gente se echó en brazos de Rajoy, de Montoro y de Guindos, que les endiñaron una reforma laboral de verdad: El empleo desapareció y la reforma laboral consistió en recortar los sueldos hasta el punto de que cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas tienen empleo pero siguen en la miseria; llamamos empleo a unas pocas horas (nominales) en precario; con todo y eso hay menos empleo que antes…

… eso sí, el ‘empleo’, ahora, crece: Porque, como reconoce Guindos, ahora, tomando como referencia esta basura a la que ahora llamamos empleo, basta un 0,7 % de crecimiento para que aparezca. La rebaja que va del 2 ó 3 % al 0,7 % da la medida del recorte del concepto empleo, en cantidades y calidades.

Y dicen, Rajoy y su camarilla, muy enfáticamente: ¡Que nadie ose tocar la reforma laboral, porque si lo hacen se acabará esta creación de empleo! Claro: que se cree esa mierdecica que llaman empleo precisa como condición esa gran boñiga que es esa reforma laboral.

Porque lo que es el sistema productivo no se ha mejorado en nada: Vivimos del turismo, rezando para que los bestias islamistas pongan muchas bombas en los países mediterráneos y los europeos, espantados, tengan que seguir viniendo a España. Y de la construcción, esperando que a tanto sedicente progresista que está empezando a tocar poder se le ocurra olvidarse del millón de viviendas acabadas vacías y de los millones de viviendas que se quedaron en proceso, para ponerse a hacer nuevas viviendas con la excusa que de éstas serán ‘sociales’, a ver si vuelve el chollo de la construcción y volvemos a ser peones semianalfabetos para poder volver a pagar la hipoteca y las letras.

Tiene razón Guindos. Que diga lo que dice, que quedará como listo delante de los de su mundo, y no hay peligro de que los currantes de este país le entiendan.

Angelicos… es que son como niños…