Cuervos en Barcelona

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Sergi Garcia
Galanthus

El cuervo es el fundido en negro de las aves. El más grande de los paseriformes, diseñado con las mismas instrucciones con que la evolución dio forma al canario o al jilguero. Es un gran pájaro de un color lustrosamente negro, con tenues reflejos azulados los adultos, negro mate los jóvenes y con un pico largo, robusto, intimidante, ligeramente curvo. Come de todo, su adaptabilidad trófica es prodigiosa. Puede seguir a lobos y linces para aprovecharse de sus capturas, de hecho, el revoloteo de un cuervo en ocasiones precede en el campo la aparición de esos grandes depredadores. Es taimado, prudente, experto, vagabundo de las sombras, como lo imaginó E. A. Poe.

El caso es que ya desde finales del año pasado la especie ha sido vista en diferentes puntos de la ciudad, hecho en cierto modo insólito, dada la ausencia de citas en años anteriores. Un cuervo no pasa desapercibido en una ciudad como Barcelona: es un ave de gran tamaño y cada vez hay más aficionados a la ornitología. Sabemos que ha sobrevolado los barrios próximos al Besós, remontando la calle Marina, atravesando por el aire el paseo de Gracia y sobre todo frecuentado el Zoo, adonde acude fielmente un ejemplar que agrega sus graznidos al paisaje sonoro de los atardeceres mágicos del recinto, cuando se despoja de la abrumadora presencia humana y cuando los árboles, sondas imperturbables, se convierten en abrigos acogedores de centenares de aves que buscan refugio o vuelven a sus nidos. Entre esas aves, garzas reales, garcillas bueyeras, garcillas comunes, gaviotas han aparecido los cuervos. Muchas veces los oímos pero no los vemos.
En el Zoo el cuervo encuentra alimento y encuentra también la compañía de otro córvido, la grajilla, más pequeña pero igual de tímida y discreta. Si no existiera el Zoo, probablemente no habrían grajillas en Barcelona, tampoco quizá se hubieran instalado cuervos, aves que de natural viven en ambientes montanos, donde buscan barrancos y acantilados para instalar su nido, una copa hecha de espeso ramaje.

Si ya era extraña la presencia de esos plumíferos en plena ciudad, más extrañó fue que se encontraran mediado el verano dos cuervos jóvenes, en plena calle, a pocos centenares de metros uno del otro. Cabe conjeturar desde que eran jóvenes en dispersión, nacidos tierra adentro, que han llegado a Barcelona y se han dejado caer o han tenido un percance al mismo tiempo, hasta que hay un amante de los cuervos, que ha visto muchas veces Juego de tronos y que los va soltando, pero no puede descartarse totalmente que hayan nacido en plena ciudad. Uno lo recogí en una calle de Poble Nou, cercana al Zoo de Barcelona. El otro sencillamente apareció. El primero lo llevé a las oficinas de los Agents Rurals de la Generalitat muy próxima al lugar, poco después hizo acto de presencia el otro, repiqueteando con su enorme pico en la puerta acristalada del edificio, rapping, rapping at my chamber door… quizá me siguiera y al ver que su compañero o hermano era introducido en el edificio quiso sumarse a la fiesta. De lo que no cabe duda es que el guarda de seguridad se debió quedar petrificado “es un cuervo que me viene a visitar… this it is and nothing more“.

Después de dos semanas en el Centro de Recuperación de Fauna de Torreferrussa, donde se comprobó su buen estado y que no padecían ninguna dolencia, fueron soltados en el parque de la Ciutadella. Volaron potentemente, para posarse uno en lo más alto de un árbol plátano y el otro en el tejado del Parlament de Catalunya.

Velázquez_-_San_Antonio_Abad_y_San_Pablo,_primer_ermitaño_(Museo_del_Prado,_1635-38)
“San Antonio Abad y San Pablo, primer ermitaño”. Obra pintada por Velázquez en 1634 donde plasma como el cuervo lleva a San Antonio Abad una hogaza de pan

Los cuervos han sido considerados pájaros de mal agüero, su graznido “cras, cras” que en latín significa mañana, anunciaba un infortunio por venir. Pero también han sido refugio de los más inextricables arcanos: un cuervo ayudó a San Antonio Abad a sobrevivir en su retiro en el desierto llevándole pan, y otro fue el primer enviado de Noé para certificar la retirada de las aguas luego del diluvio universal y, según una leyenda que en realidad no parece ser muy antigua, los cuervos son los pilares en que se sustenta la permanencia de la corona británica, pues si desaparecen de la Torre de Londres, esta se desmoronará y con ella la monarquía; y estos cuervos ¿qué nos querrán decir?

3 pensaments a “Cuervos en Barcelona”

  1. Ahir a la nit vaig veure un a L’Hospitalet de Llobregat. Estava sobre el pom d’una finestra en una primer pis. Impactant.

  2. Hola Marta, els corbs són ocells força grans tot i ser passeriformes. Són d’un color negre intens. De la família dels corbs, a Barcelona també tenim gralles, que són més petites, de la mida dels coloms, més o menys. Realment és excepcional la presència dels corbs a Barcelona i efectivament estic d’acord en què és un ocell espectacular

  3. Visc en un atic de Barcelona i fa uns dies van venir una parella suposo de corbs a la terrassa. Vaig sortir i no tenien por de mi. Hem vaig trovar la terra dels testos remenada i una part d un test ( on hi tinc un petit taronger) estava buit amb la terra al terra. Fa anys que visc en aquest pis i mai m’havien visitat aquests espectaculars ocells.

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