Conducta suicida en alcohólicos crónicos sin hogar en Barcelona

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La furgoneta habilitada con seis literas es una de las herramientas que emplea en los tratamientos la Associació Rauxa

Dra. Maria Lluïsa Marín
Presidenta de Rauxa

A casi todos nos atemoriza la muerte, más aún si es auto infligida. Se pude afirmar que el suicidio es un tema tabú a pesar de su dramática presencia. De ahí la dificultad de su estudio y evaluación.

La Organización Mundial de la Salud indica que cada año aproximadamente un millón de personas se suicidan en el mundo y que cinco millones de personas sufren el impacto en sus vidas. España presenta una tasa moderada (16 personas/100.000 habitantes/año). Se considera que el número de intentos de suicidio es 10-20 veces más frecuente que el suicidio consumado.

Hay enfermedades asociadas a un alto riesgo de suicidio, como el alcoholismo. La adicción al alcohol causa graves pérdidas a quien la padece a nivel físico, psíquico y social. Si estas personas no son tratadas correctamente o abandonan el tratamiento, llegan a situaciones extremas como al ingreso en un centro psiquiátrico, la cárcel, la calle (‘sinhogarismo’) y  el cementerio.

En 1989 se creó en Barcelona la Associació Rauxa para ofrecer tratamiento a la dependencia del alcohol a alcohólicos crónicos sin hogar. Desde ese momento uno de sus objetivos ha sido conocer mejor la realidad de estos pacientes para ir buscando mejoras en el modo de abordar la enfermedad y sus consecuencias.

La Associació Rauxa ha elaborado el estudio “Conducta suicida en hombres alcohólicos sin hogar” que se ha presentado en el “9th International Street Medicine Symposium”, celebrado del 24 al 26 de octubre 2013 en Boston, EEUU. El estudio constata los antecedentes de intentos de suicidio previos al ingreso en la Associació Rauxa, recogidos en la historia clínica de 495 pacientes, todos ellos alcohólicos crónicos sin hogar. Lo más destacable de los resultados es que 36 de cada 100 alcohólicos sin hogar intentan, como mínimo una vez, acabar con su vida. Este índice aumenta a 57 cada 100 en el grupo de alcohólicos-cocainómanos.

Hay que recordar que como consecuencia de la enfermedad adictiva estos pacientes pierden salud, familia, amigos, trabajo, vivienda… llegando a la máxima exclusión con soledad, baja autoestima y gran desesperación, que los aboca al suicidio.

Gracias al tratamiento efectuado en la Associació Rauxa estos índices bajan a cifras inferiores a 1 por cada 100 pacientes en este mismo grupo.

El tratamiento, de más de dos años de duración, se realiza en diferentes fases. La primera a nivel de calle, con un recurso inédito, una furgoneta acondicionada con seis literas, para poder dormir, donde se va motivando para aceptar iniciar el tratamiento. La segunda fase es el ingreso voluntario en la Comunidad Terapéutica donde se realiza un proceso de desintoxicación para evitar el síndrome de abstinencia, deshabituación y rehabilitación a través de terapias individuales y de grupo, con actividades programadas  durante todo el día para que el paciente tome conciencia de  su enfermedad y adquiera nuevos hábitos sanos. Se aplican técnicas cognitivo-conductuales, de motivación y en especial de prevención de recaídas. Cuando ya se es consciente de los síntomas y signos de desestabilización de la enfermedad (como mínimo en los demás), se inicia la tercera fase en Pisos terapéuticos de reinserción social. Como cuarta fase, se establece un programa de reinserción laboral en el restaurante La Terrasseta, sito en la calle Fraternitat, 40, en el barrio barcelonés de Gràcia, abierto al público en general y con un Comedor Social a partir de las 18 h, donde se dan hasta 152 cenas cada día. Por otro lado, se realizan trabajos de pintura, albañilería y pequeñas mudanzas a través de la Cooperativa Rauxa. Por  último, la fase de Alta consistente en mantener abstinencia completa de alcohol,  otras  drogas y conductas adictivas, así como un cambio real de estilo de vida, para evitar recaídas.

Por todo ello recomendamos encarecidamente a las autoridades, instituciones, profesionales de la salud y del ámbito social, que tengan estos datos en consideración y pongan en marcha todo aquello necesario para realizar diagnósticos precoces y tratamiento de la dependencia del alcohol y otras drogas, para evitar el sufrimiento de tantas personas y las pérdidas humanas que esta enfermedad causa.