Cinco años salvados por Évole

El domingo se cumplieron cinco años de emisión del programa ‘Salvados’ que emite la Sexta. Su director, el periodista Jordi Évole, lo empezó con la intención de entretener informando y ha acabado informado y denunciando. Premio Manuel Vázquez Montalbán de periodismo, Évole explica en esta larga entrevista cómo  ha pasado de ser un insidioso Fonollero, a una referencia del buen periodismo. 

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José Martí Gómez y Eugeni Madueño
Periodistas
Salvador Sansuán
Fotógrafo

Tú eres de Cornellà, una ciudad emblemática en Cataluña. Allí  hubo un importante movimiento cristiano impulsado por el jesuita García Nieto. ¿Qué te queda de ese espíritu?
Me queda lo que me han explicado y la visión de ir, siendo un niño muy pequeño, a una misa donde había un señor que se acercaba a la gente y hablaba, no estaba en el púlpito, sino que dialogaba, no sé deciros ni que decía, pero la forma, la puesta en escena, ya era diferente y a mí aquello…  Recuerdo con mucha tristeza la muerte de García Nieto, era como un catalizador de todo aquel movimiento que había en la ciudad y la comarca. García Nieto había creado la Fundación Utopía y era de aquellos líderes que ahora deberán surgir de alguna manera para volver a liderar algo que debe pasar, que no sabemos muy bien que es.

Tu padre ¿aún sigue siendo activista en Cornellà?
Escribe muy a menudo. Mi padre ha tenido la suerte que nunca ha tenido la tentación de enrolarse en ningún partido, lo que en una época de Cornellà era muy difícil  porque había tentáculos, sobre todo del PSC, y corrías el riesgo de que si te llegaba el tentáculo y enganchaba empezabas a deberte a la disciplina del partido y mi padre, como siempre ha tenido su trabajo  ha sido un hombre muy activo políticamente pero sin militar con nadie. Y eso te da una libertad que te permite decir lo que quieres, lo que sea, porque no le debes nada a nadie.

Esta libertad ¿la tienes tú?
La intento tener, no tengo muy claro si la tengo. Pero la intento tener y sobre todo en un terreno donde a veces estás hablando de grandes marcas, de anunciantes en tu cadena, de gente que en una levantada de teléfono te pueden amargar el día y más cosas que el día.

El otro día dijiste que podías criticar una marca que no ponía publicidad.
Hablamos de Ryanair y es verdad. Si os fijáis, de Rynair hablan críticamente en muchos medios porque es una marca que no se anuncia en ninguno. Somos así de valientes con las marcas que no dejan dinero a los medios. ¿Hasta qué punto somos libres, hasta qué punto nosotros a veces nos cortamos las alas y decimos ¿por qué me he de joder ahora en este berenjenal si sé que saldré escaldado, si se que tendré que discutir con varios jefes, querré publicar esto y no me dejarán…? Yo, llegado a este punto me cojo un poco a la máxima de Josep Maria Huertas: “cada mesa [de la redacción] un Vietnam”. Es el punto aquel de… yo aquí ¿por qué estoy? Porque si estamos aquí para reírle las gracias al de arriba problemas tendrás menos, eso está claro, pero no sé con qué satisfacción te irás a casa entonces. Tengo la sensación de que la libertad en la tele es que te mire la gente, la audiencia. Más que prestigio o que dinero, más que contratos millonarios a mí lo que me ha servido es para intentar ser libre.

Y cómo lo consigues en La Sexta, porque Julia Otero también tenía un programa superéxito, llegó el PP y lo retiraron sin importarles la audiencia. ¿Qué pasa en La Sexta?, ¿Qué situación anómala está pasando?
Creo que, efectivamente, en La Sexta estamos viviendo una situación muy anómala. Nuestro programa comenzó hace ahora cinco años y no es ni mucho menos como era, no tiene nada que ver. Al principio era mucho más frívolo, tendía al humor, queríamos reírnos  de lo que pasaba, todavía no teníamos la crisis encima como la tenemos ahora, ni sufríamos, como ahora, nada de sus efectos. Entonces todo era más frívolo, para reír, nos reíamos mucho de la envoltura de las cosas, de los protocolos de las cosas. Por ejemplo, nuestro primer programa fue sobre el circo electoral  y ahora creo que el ciudadano con eso no le basta, no puede reír sólo de la forma. Ahora ya ha llegado un momento en que hay que criticar el fondo, la raíz del problema y tampoco con una voluntad redentora de nada, no somos salvadores de nada, pero sí es verdad que si ponemos un granito de arena para regenerar, para reiniciar, para  recuperar la ilusión por algo tan importante para la sociedad como es la política, que es fundamental para que una sociedad se organice y crea que hay justicia y crea que los que más tienen terminan colaborando con los que tienen menos para que no acaben siendo unos excluidos sociales… Si ponemos un granito de arena para que esto se recupere de alguna manera…

P1110114Tú sigues siendo un chico de Cornellà, en el sentido positivo, un chico de barrio, un chico de Huertas con unas raíces cristianas y una razones éticas.
Pero es que a mí eso no me cuesta nada porque me he criado allí y el cristianismo tiene gran parte de ética también. Recuerdo que cuando íbamos al instituto te hacían elegir entre ética y religión, como si fueran excluyentes una cosa de otra.  Creo que la ética y los principios básicos del cristianismo van muy ligados. No los de la jerarquía, no los del Vaticano, no los de la Conferencia Episcopal, no los de toda esta gentuza. Sí  los principios de Garcia Nieto. Hay toda una serie de gente que… hostia… dentro de la iglesia ha intentado desmarcarse de lo que era las ansias de poder de la jerarquía,  las ansias de influir, de ser alguien,  y no, no, la iglesia no está para eso.

¿Cómo fue el tránsito de El Follonero al ídolo social?
A mí esta etiqueta de ídolo social me pesa bastante. Yo no he nacido para ser ídolo de nadie y por eso también me da miedo porque cuando te conviertes en un ídolo  parece que siempre tienes que estar demostrando que eres quien eres y yo sólo soy un tío que voy preguntando cosas. Ni más ni menos. Lo único que sí es verdad es que cada domingo antes de las diez de la noche se juntan tres millones y medio de personas para ver qué hacemos. Esto te da una dimensión, que además, en un momento que todo el mundo estamos buscando referentes, nuevos puntos de vista, te coloca una etiqueta de ídolo social que a mí me provoca miedo, mucho miedo. Y sobre el tránsito del Follonero… Yo venía del periodismo más ortodoxo. Recuerdo que cuando estuve haciendo la beca en Radio Barcelona Hora 14 terminaba con tres minutos de reportaje, algo que después se ha abandonado. Era un tema libre, eran tres minutos de reportajes que tú le vendías al jefe de informativos del momento, que podía ser Rodríguez Pi o Jordi Martí y yo recuerdo que les vendí una historia que pasaba en Viladecans, en el barrio de Sales, donde había unos magrebíes, los primeros que llegaron. Vivían en chabolas donde terminaba el barrio. En un descampado. Mi tendencia no era ir hacia el humor, hacia el Follonero ni nada de eso. Lo que pasa es que el hecho de poder trabajar con alguien como Andreu Buenafuente, de poder reírnos de todo aquello que hasta ahora yo me dedicaba a explicar,  ruedas de prensa de políticos, por ejemplo el pacto del Majestic entre Aznar y Pujol, bueno vivía todo aquello y el hecho de ir al otro lado y poderte reír  de todo esto era algo que me llamaba la atención y por el camino salió la posibilidad  -porque yo todo esto lo hacía como guionista- de salir desde la grada y hacer de Pepito Grillo del programa y de meterme con Andreu y claro… una vez haces este paso cuesta mucho hacer marcha atrás, decir ahora volveré a hacer periodismo serio, me volveré a poner el traje de reportero e iré a las barracas de Viladecans, hacer eso cuesta un poco. He tenido una suerte enorme de un programa como Salvados, que comenzó siendo humorístico, frívolo, con intención, pero siempre con un envoltorio humorístico y hacer una transición dentro del programa que nos ha permitido tratar temas que podía había tratado en la primera época de periodista serio con todos los matices que me permite haber pasado por el mundo del entretenimiento, del humor, de la  ironía y de todo eso el resultado es Salvados. Un tránsito, a veces casual, a veces buscado, pero no ha habido un día que haya dicho quiero dejar de ser el Follonero y ahora seré un ídolo social.

P1110112Pero lo que ocurre es que el periodista de talento que era el Follonero lo has aplicado a la otra vertiente y te ha salido  porque sabes ponerte en la piel del que ve el programa y hacer a tus entrevistados las preguntas que nos gustaría hacer a todos.
Y creo que también se suma una cosa: tratar los temas de forma diferente. El fraude fiscal, por ejemplo. Lo ve un chaval de 20 años anunciado en Informe Semanal y dice me paso a la película pero lo ve anunciando en Salvados y piensa voy a verlo porque el programa lo hace el tío aquel que me hacía reír con Buenafuente y quizá vea cosas que no he visto o me entero de algo que yo, como un chaval de 20-25 años, que hasta ahora no se ha preocupado pero empieza a  preocuparse por eso, porque hay unos tíos que tienen muchos cuartos y tributan una mierda en España y en cambio yo soy una asalariado y estoy tributando aquí como un cabrón y sí, voy a mirar que dicen. Y el envoltorio que le damos de programa informativo, pero que tiene su punto de entretenimiento, su matiz irónico, que tiene una trama de programa que prácticamente te están contando una historieta, que tiene un inicio, un nudo, un desenlace….De repente ha habido mucha gente que se ha interesado por estos temas que, no os engañaré,  ni nosotros mismos cuando comenzó Salvados pensamos que trataríamos

Has dicho que hay cosas que se han abandonado y que has cosas que miras desde el otro lado. Sobre esto último Tabucchi tiene un cuento maravilloso, Al otro lado del espejo, que es mirar desde el envés. ¿Qué cosas se han abandonado y cómo se ve el mundo desde el otro lado?
Creo que hay cosas que se han abandonado y que ahora se empiezan a recuperar,  que hay una generación o yo intuyo una nueva generación periodística mucho más inquieta que la generación inmediatamente anterior. Es decir, creo que ha habido un salto de generaciones periodísticas, que viene una generación que arranca, que me da a mí la sensación, con el final del franquismo, con la transición donde la gente se movía mucho por los barrios, donde la gente tenía ganas de buscar temas, de publicarlos, de darles luz, perseguirlos, investigarlos. Hay un punto en el que el periodismo como que se acomoda, yo he tenido la sensación de que las redacciones se volvieron mucho más apalancadas, se estaba calentito dentro, llegó un día incluso en que no se fumaba, hostia, acabo a las siete o las ocho, no está mal, concilio bien mi vida familiar y profesional, todo esto es muy tentador, pero claro, no sé si es bueno para el periodismo. Y ahora creo que vuelve a haber un punto de una generación que tiene ganas de contar cosas y salen publicaciones por internet, alguien incluso que se embarca en un proyecto en papel con cuatro duros, perdiendo dinero, pero con ganas de contar y explicar de una historia de otra manera y yo creo que esto es un movimiento muy interesante.

¿Crees que contar historias es lo fundamental?
A eso es a lo que nos dedicamos.

Pero no se hace.
No se hace porque se nos ha comido la agenda que nos han impuesto por ejemplo los partidos políticos pero ¿por qué cojones tengo que ir a coger una contra declaración  de Duran a algo que ha dicho quien sea? Hemos caído en esa agenda que nos marcan los demás y creo que ahora estamos en el momento de decirnos que a una rueda sin preguntas no debería ir nadie, nadie, nadie. Lo que pasa es que como aquí ya no tenemos prensa independiente sino que tenemos prensa de partido pues siempre habrán periodistas afines a la ideología del gobierno que iran a una rueda de prensa sin preguntas. Y no habrá la unanimidad que necesita esta profesión para pasar por delante de según qué atropellos a lo que con estaán haciendo con nuestro trabajo.

P1110119El mundo desde el otro lado…
Trabajé en un gabinete de comunicación, duré nueve meses, pero vi como grandes empresas movían los hilos para que salieran sus informaciones bien publicadas en las páginas de economía. Y luego fui a una tele local, allí volví al reporterismo y a estar con Buenafuente y El Terrat. Era un momento de cierta comodidad social, de todo iba bien, España iba bien, la economía iba bien, ir al otro lado… Un momento con las redacciones apalancadas, el momento en el que todo el mundo busca vivir mejor, el periodista también, que es muy lícito, todos queremos vivir mejor. No seré yo quien diga hay que vivir mal para poder ser periodista, pero yo tuve la oportunidad en ese momento de rodillo del PP, en el 2000, de poder participar en un programa donde de todo esto nos podíamos reír, hacer gags, sketches, monólogos, coger la declaración que ese día había hecho Aznar y reírte mucho. Era ver las cosas desde el otro lado.

Y llega el éxito…
A nosotros nos ha pasado algo muy casual y es que la gente sí que nos ha comprado, estamos en una anomalía casi histórica y es que las últimas semanas Salvados ha sido el programa más visto de la semana. La Sexta está al 6% y nosotros desde que hemos arrancado después de Navidad tenemos 17-19%, es una barbaridad. El otro día me vinieron a ver los jefes y yo les decía, no os acostumbréis porque un día volveremos a hacer un 10%, que es nuestra cifra normal, pero claro… triplicar la cadena… Entonces he tenido la suerte  que nos han comprado, no sé muy bien porque, no sé qué factor lleva a un chaval de la grada a ver este programa y se diga “ya entiendo lo del fraude fiscal”. Hostia… Que cosas pasan, ¿no? No sé qué cojones ha pasado, pero es una anomalía, lamentablemente es una anomalía, televisivamente hablando es una anomalía.

Lo que fascina es cómo consigues que gente que sabe que recibirá una hostia vaya al programa.
Esto es mérito del equipo de producción, es decir, no es una cuestión de modestia, es una realidad. Yo no soy un periodista como vosotros, que os habéis enfrentado a un tema y lo habéis levantado vosotros solos, habéis encontrado un lugar donde tirar del hilo y  habéis salido adelante. Yo tengo un equipazo detrás, yo no estoy solo.

En el caso de Movistar el  “perdone que se me escape la risa” es  mérito tuyo.
Bueno sí, el último eslabón soy yo, el que en ese momento tiene que decir se me escapa la risa soy yo. Esto no está en el guión, eso pasa allí y tú le dices no me vacile porque entonces le vacilo yo y a ver quién vacila más.

¿Pero cómo consigues que vayan muchas veces a hacer el ridículo?
Yo creo que por un lado las grandes empresas deben tener grandes asesores de comunicación y deben haber leído que en este país hay ganas de transparencia, es una de las demandas más bestias que hay hoy en día en España. Queremos saber qué cojones pasa y por qué pasa así. Entonces esas empresas se dicen “hemos de dar un paso adelante, vamos a abrir un poco las puertas, no todas” y entonces tu dices no queremos hacerle solo entrevista al jefe en su despacho, queremos ir a un call center, nos gustará más hacer allí la entrevista, por el ambiente, por los trabajadores. Y ellos dicen “bueno, pues vamos a enseñar un call center, que así explicamos que nos hemos traído el call center de Sudamérica y que ya los tenemos aquí en la Sagrera, muy bien.” Y luego hay un componente que quien más quien menos ya ha visto el programa y cuando ha visto a otros en el programa has pensado es guapo verte, es un programa que mola.  El problema es cuando el ridículo te toca a ti. A mí que un señor que manda mucho en Moviestar me dé una entrevista evidentemente es de puta madre pero a partir de ahí yo puedo jugar dos juegos: o le hago la pelota toda la entrevista para no cerrarme nunca más aquella puerta o le pregunto lo que creo que debo preguntar a riesgo de que nunca más me vuelvan a abrir las puertas de la empresa, cosa que no sé si pasará después de lo que emitimos. Cuando empiezo la entrevista y le repaso su biografía, que si usted ha estado en Marcilla, en Pepsico, en el Corte Inglés… le pregunto ¿cómo es posible que haya llegado a Moviestar sin haber pasado por ningún ministerio? y claro, aquel hombre dice: “Coño… ¿esto va a ser así?”  Pues sí. Debe ser así, yo creo que debe ser eso,  una conversación periodística entre una persona de la que tú quieres información y él no quiere dártela, quiere darte una parte, pero no toda. Creo que cada uno debe saber el rol que juega. ¿Por qué a este señor yo le he de caer mal ahora después de esta entrevista? Si él conoce cómo funciona esto  reconocerá que llegamos a un punto en el que él quería contar hasta aquí y al final me sacaron algo más de lo que yo quería y  luego tan amigos.

Pero cuando te vas este señor puede llamar a la tele y dice “no quiero que salga…” ¿Cuáles han sido los grandes problemas a los que te has enfrentado? ¿Las eléctricas?
Se quejaron de una manera que nos benefició mucho, porque optaron por un método que precisamente ahora está muy mal visto, que es enviar una carta al presidente de mi grupo mediático, que es Planeta.  “Querido José Manuel, el programa de Salvados que se caracteriza siempre por ridiculizar a una de las partes implicadas… bla, bla, bla… “, pidiendo una aparición en la cadena, no en nuestro programa, sino en cualquier otro programa de la cadena, no en el nuestro, para poder explicarse.

¿Que contestó José Manuel Lara?
Ni idea. No he querido preocuparme.

¿No te han dicho nada más?
Ni en aquel momento tampoco. A mí no vino ningún directivo de la cadena a decirme nada. No he recibido nunca una llamada personal de presión o de queja. Si ha pasado que antes de emitir la entrevista algún invitado me ha pedido “no pongas eso”.

¿Y qué has hecho?
No lo he puesto. Creo que forma parte del pacto. Al menos que lo que te pidan que omitas sea la revelación de algo que afecta a millones de personas. O es una revelación histórica y tú dices, perdone usted me dijo esto y yo lo tengo que publicar o si el hombre te dice que les has llevado al huerto y ha dicho algo que le perjudica y tú calibres que  la cosa que te ha dicho no es trascendental no la he puesto. Hemos podido hacer montajes de entrevistas mucho más duras de lo que hemos hecho sobre según qué personajes y no los hemos hecho y a veces, tras un montaje, hemos considerado que el personaje ha quedado digamos que más suave de lo que merecía y pese a eso nos han dicho “vaya traje le habéis hecho a ese”, pero es que a veces no tienes más remedio.

En definitiva es periodismo inteligente.
Diría que es hacer un periodismo de ser curioso, de quiero saber cómo funciona esto y la mayoría de las veces te vas sin saber cómo funciona porque el invitado se ha cerrado como un tornillo. Y te vas a casa frustrado.

P1110121Y ese día ¿has tenido la sensación interior de decir he fracasado?
Sí, con muchas entrevistas. Yo recuerdo la entrevista que le hicimos cuando era ministro de Fomento a José Blanco, que fue una mierda como un piano. Pensé… mierda. Otra a Gallardón. También muy floja. Son tíos que precisamente tienen muy claro hasta dónde pueden explicar, hasta donde no, tienen muy claro el argumentario del partido, esto es un absoluto cáncer de los políticos de hoy en día. Seguir un argumentario…. ¿pero dónde se ha visto eso?

¿Algún personaje que te ha conmovido por su sinceridad?
Entrañable,  José Antonio Labordeta Fue un día de aquellos que dices debemos aprovechar porque no sabemos si volveremos a tener esto. Y luego como interés periodístico de aquellos días que dices aquí sí que la tenemos, la entrevista con  de Jesús Eguiguren un año antes de la tregua de ETA, donde él nos mostró una hoja de ruta de lo que iba a psar, una hoja de ruta que prácticamente se ha cumplido al 100%. Fue uno de aquellos días en los que dices ¡ostras! Recuerdo también a José Barrionuevo. Nosotros tenemos ese punto de que somos un poco románticos, somos una generación que vivió los ochenta, parte de los noventa, con una edad muy joven y hay una serie de personajes que me suenan de aquella época y que ahora están fuera del camino y tú los recuperas en el programa porque ​ese señor tiene muchas cosas que contar que quizá hace tiempo que nadie le pregunta. Y recuerdo que le entrevistamos con la excusa del cultivo de invernadero que tiene en El Ejido porque dijo que quería hablar de eso. Le dijimos que hablaríamos de eso, de los tomates, de la evolución de la zona, del libro sobre rutas que había publicado El resultado fue una conversación alucinante porque sin decir nunca las palabras GAL ni ETA no hablamos de otra cosa.

¿Y como lo conseguiste?
Creo que él tenía muchísimas ganas de hablar, aunque a medida que yo le iba haciendo preguntas él me decía “hemos venido a hablar del cultivo del tomante, no te olvides”. Pero todo eran metáforas, hay unos bichitos, unos buenos que se empieza a comer los malos… Sí. Todo era una metáfora constante, muy divertida. Yo llevaba vídeos de su entrada en la prisión, de Garzón cuando se va de la política, sobre el caso GAL… Yo había seguido la historia por lo que había leído en El Mundo, El País, no estaba ni estudiando periodismo cuando estaba todo aquello en ebullición y poder estar con un tío, el único ministro en democracia que entró en la cárcel, allí,  en su casita de Almería, hablando de bichitos buenos y bichitos malos… Es uno de esos días en los que te dices que el periodismo es la mejor profesión del mundo. Pero hay días de todo. De mierda. O la conversación con Eguiguren. El día anterior un político vasco nos había preguntado de que iba el programa y le dije que para terminar  teníamos una entrevista con Jesús Eguiguren , y hostia, dijo. “Jesús sabe mucho de este tema pero no dice nada, se lo calla todo, pero bueno, a ver qué dice.” Y no sé, quizá lo cogimos un día que tenía ganas de hablar porque lo había pasado muy mal al ser el gran impulsor de la tregua de Zapatero y cuando se rompe la tregua con el atentado de la T4 le llaman de todo, internamente, desde el partido, desde Madrid, este tío nos va joder  las elecciones, va a la suya, está loco… Creo que la primera víctima post ETA es Eguiguren.

¿Alguna vez habéis ido a probar y habéis vuelto de vacío?
La función televisiva te permite poco error. Nosotros en el programa tenemos 4 o 5 entrevistas y hemos de intentar que sean 4 o 5 goles, no nos vale que la pelota vaya al palo o se nos vaya fuera. Básicamente porque después no tenemos más tiempo para trabajar. Lo que es la producción, supongo que os ha pasado, uf, he de publicar, y no tengo tema o no tengo todo el tema que yo quisiera, que sé que si me dieran dos semanas más para continuar tendría un tema mucho mejor, pero es que tengo que llenar dos páginas mañana. Pues yo he de llenar 50 minutos cada semana y no tengo más cojones y a veces fallas. Recuerdo que no hace mucho hicimos un programa sobre el estado autonómico, la crisis del estado autonómico y todas sus carencias, costuras. Nosotros pensábamos que teníamos una entrevista que daría mucho, que era José Bono. Se cerró en banda, no le gustó el tono de algunas preguntas, no le gustó que le recordásemos algunas cosas que se habían hecho durante su mandato.

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¿Qué pasó al final?
Preveíamos que duraría entre 15 y 20 minutos del programa y duró 7 minutos.

Y la del Duran ¿cuánto preveías y cuánto duró?
La del Duran duró más de lo que preveíamos. El día que fuimos al Congreso y paseamos allí con él  pensaba que no daría tanto. Había tensión, porque Duran tiene ese punto de que cuando algo le molesta  se pone en guardia e incluso al ataque. Tuvo este punto de tensión, yo creo también porque hay una serie de gente que todavía tiene el recuerdo de cómo era el Follonero y dice ahora vendrá el chaval, hará alguna pregunta incisiva y tal pero será todo muy campechano y cuando ven que no es una pregunta, que son dos, que son tres, cuatro, en la quinta dicen ¿pero esto qué es? Hay una estrategia detrás, hay un objetivo que quieres alcanzar, no vamos a preguntar por preguntar.

Parece ser una conversación de café, pero no lo es ni mucho menos.
No, pero es que no sé hacerlo de otra manera, a mí me encantaría ir sin prepararlo y que saliera bien, pero no suele pasar. Yo no conozco otro secreto que currar e ir mínimamente documentado y saber quién es esa persona, saber por dónde le puedes entrar, conocer el guión y saber cómo irás de un lado a otro para llegar donde quieres llegar. Hay entrevistas donde de improvisación hay un 10% y otros, la de Jesús Eguiguren de tres minutos, el guión que yo llevaba era antiguo, él ya nos había explicado más cosas de los que nosotros previmos sacar de aquella entrevista y en cambio tenía ganas de continuar con nosotros y a partir de ese momento, con los mínimos conocimientos que puedes tener del conflicto vasco, tratas de ver hasta dónde puedes llegar. En ese caso, el 80% de la entrevista fue improvisada pero normalmente en un 70% de la entrevista es lo que tú prevés. Es verdad que lo que te sorprende de verdad es cuando te sales del guión y cuando esa persona te responde con una respuesta que dices ¡hostias! Es cuando yo pregunto ¿cómo? Es que se me escapa, es un momento muy mágico según qué cosas te están diciendo. Claro, tú estás pensado en la siguiente pregunta, pero a la vez lo estás escuchando y cuando ves que lo que te dice no entra dentro de tus cálculos en lugar de ir a la siguiente pregunta del guión es cuando preguntas ¿cómo dice? Pero no es ni estudiado ni nada.  Es  una reacción natural, de querer saber más de aquel tema.

Para hacer los 50 minutos de cada capítulo ¿cuánto tiempo dedicas?
Por ejemplo, la semana pasada acabamos de grabar un programa que emitiremos dentro de dos semanas. Es decir, se suelen terminar de grabar con unos 15 días de antelación a la emisión. Entonces se monta pero antes hay analizar mucho el resultado final del programa, que pasa muchos controles de calidad: de los personajes que queremos entrevistar, ver, qué abanico tenemos, este, este y este y aquél y el otro. Y te acabas quedando con uno de ellos para explicar algo del programa y en la siguiente secuencia lo mismo, excepto que no tengas alguien muy relevante para terminar el programa, que ya sabes que debe ser aquél y no puede ser nadie más. Entonces la grabación. Tú mismo estás pasando un control de calidad del guión que te han pasado, ves qué preguntas te pueden solucionar más o menos la entrevista. Después llega la última fase: cuando el programa ya está montado hacemos un visionado y quizás dura 70 minutos,  le sobran 20 minutos. Estos 20 minutos que sobran harán que desaparezca la parte que tú crees que es más floja y que el programa tenga ritmo. Porque otra cosa que necesita la televisión es ritmo. La televisión y toda narración periodística. Todo necesita un ritmo. Al final del proceso, entre pitos y flautas, el programa quizás ha pasado diez controles.

P1110151El fiscal José María Mena nos dijo que le habías grabado 4 horas y quedaron 10 minutos. Esto es una tarea de postproducción brutal.
Es verdad. Es  así, y no sé hacerlo de otra manera. Me gusta mucho hablar con la gente, me quedé muy tranquilo una vez que vino Amela a hacerme una contra de La Vanguardia en la que también estuvo dos horas y pensé menos  mal que no soy el único raro que me estoy horas  con los invitados  Es una manera de poder extraer lo que realmente tú crees que es el néctar de todo aquello, el jugo, donde está la chicha. Seguramente, en un programa en directo, sin edición, esto no sale y acaban siendo las entrevistas más blandas. Nosotros, en la medida que puedes suprimir 20 minutos de una entrevista de dos horas te quedas con los minutos buenos.

Pero tú no practicas sólo el género entrevista, también haces reportaje.
Bueno, hay momentos de reportaje y momentos más de entrevista estricta. Nos sentamos un señor delante del otro y luego hay momentos más de reportaje. Yo llego a un lugar, y hago un recorrido por aquel sitio a ver qué intento encontrar. La entrevista última con Kim Faura tenía una parte de reportaje, en la que mientras le entrevistaba tuve la posibilidad de contrastar la información que me daba como director general de Moviestar con un teleoperador que lo tenía allí delante, es que esto es un lujo, es tener la fuente y la contrafuente, allí, en ese momento, y hay un señor que dice una cosa y aquí hay un señor que dice la contraria, después usted señor que está viéndolo en casa saque las conclusiones que quiera.

Y del chaval que empezó haciendo periodismo ¿qué queda ahora?
No sé, espero que quede algo, sobre todo de ilusión. Yo no entiendo este trabajo sin ilusión, sin ganas, sin alma.

¿Te angustia un posible no tan feliz?
Sí. Un día acabará. Da un cierto vértigo el actual momento. Hay ahora un punto de los que decía antes de excepcionalidad. No me gustaría que cuando pase viniera como una sensación de fracaso, o de ¡hostia, qué bonito fue! Lo que pasa ahora es como el enamoramiento. Hay momentos de enamoramientos muy bonito en el que no puedes ni comer, después viene la vida en pareja. Y me preocuparía que cuando llegue la vida en pareja en ‘Salvados’, no digamos “aquellos años tan guapos que vivimos, cuando fuimos trending topic”. Esto es algo que me angustia. Que no me convierta en alguien que sólo explica batallitas. No sé, vamos a disfrutar del momento, que es guapísimo, teniendo muy claro que un día pasará.

Tu mujer es un punto fundamental para tí.
¡Es que mi mujer es tan desmitificadora!

¿Qué dice de tus éxitos?
Es que hace mucho tiempo que nos conocemos. Cuando nos conocimos yo no era nadie, y ahora tampoco. Ella es de Horta, es fotógrafa, se llama Esther Delgado. Y había sido fotógrafa local, del diario de Nou Barris, luego hizo prensa deportiva, un periódico del Espanyol que se llamaba ‘Primer Equipo’ y ahora está más desvinculada del tema prensa y hace otro tipo de fotografía. Cuando llego a casa no llega ningún ídolo social, por suerte. Cuando esto te llega con cierta edad y experiencia profesional ya sabes lo efímero que es todo. Para mí es una suerte enorme llevar cinco años en este formato, en este proyecto, que nos hayan mantenido, que las cadenas nos hayan respetado, que los directivos más o menos siempre nos hayan dejado hacer. ¿Lo que puede durar? No tengo ni idea, seguramente con la intensidad actual no mucho, porque incluso para nosotros sería… nos cogería un infarto. Ya veremos, pero sobre todo, que estemos preparados para cuando llegue ese momento, , que no nos coja ese punto de hostia, ¿te acuerdas de…?

La gente del Terrat ¿cómo te mira?
No hemos tenido tiempo para las envidias porque entre otras cosas somos muchos colegas. Con las caras más conocidas de El Terrat, Andreu, el Corbacho, el Berto, nos queremos mucho, hay mucho cariño, nos alegramos cuando a los otros les va bien. Ahora me ha tocado a mí, anteriormente le tocó a Buenafuente, anteriormente le había tocado al José, le ha tocado al Berto. Todos hemos tenido nuestro momento y todos hemos disfrutado mucho cuando al otro le ha ido muy bien. Y en cuanto a relación con las empresas, pues volvemos a Vietnam, a la mesa. Yo siempre creo que cuando más lejos estés de tu empresa, mejor. Claro yo soy jefe, pero solo de mi equipo, no tengo una empresa, dirijo un equipo concreto para hacer una cosa concreta. Para nosotros es una suerte enorme, por ejemplo, no estar en Madrid, no estar en la sede física de La Sexta o Antena 3 e incluso es una suerte no estar en la sede física de El Terrat. Trabajamos en una redacción, creo que es bueno que los equipos se monten un poco su mundo. Creo que es importante. Pasa con los equipos de fútbol, ​​se han puesto de moda las ciudades deportivas. Entre otras cosas lo hacen por estar lejos de las directivas. Hay entrenadores que directamente lo han comentado así, o sea, si podemos tener un sitio que no tengamos la presión de los días en que se reúne la junta directiva, que sabemos que está allí y que quizás pasa cuando estamos en el entrenamiento y uno comenta esto y lo otro. Fuera todo eso. Nos vamos a Sant Joan Despí o Sant Adrià a entrenar. Que haya ese microclima que necesitan los equipos de todo tipo, no sólo televisivos o futbolísticos, creo que es bueno.

Una pregunta que seguro te haría Huertas Clavería: ¿eres feliz?
A veces sí, pero a veces no.

¿Qué se ha hecho de tu juventud?
Este momento lo vivo con mucha intensidad y a veces la intensidad no te hace disfrutar lo suficiente de lo que vives y estas pendiente de mil cosas. Trabajamos en un sector donde la competencia es brutal. Vosotros tuvisteis mucha suerte, en vuestra época no había webs que publicaran cuales eran los periódicos más leídos o más vistos. Esto es un cáncer que nos ha entrado en la profesión, que valoramos sobre todo lo que más visitas tiene, la audiencia, el share, yo creo que esto nos está haciendo mucho daño. Me explicaba el otro día un periodista una anécdota: el día que peta Bankia, pues a las 11 de la mañana me viene el webmaster del Periódico y me pregunta “¿qué tienes de Bankia” y le dice tengo esto de Rato, que ha salido ahora. Y le dice, lo puedo pPoner en la web, a las 11. A la 1 del mediodía le pregunta de nuevo “¿ha pasado algo más con Bankia?”. Bueno, ha habido unas declaraciones, una rueda de prensa… Lo pongo en la web. A las 4 vuelve a venir y le dice, “¿tienes algo más de Bankia?” Y le responde: no. Y le pregunta de nuevo a las 6 “¿tendrás algo más?”, Y dice no, no, hoy no voy a tener nada más. El otro se queja, tengo que seguir poniendo cosas de Bankia porque he de renovar la web y cada vez que pongo un titular de Bankia se renuevan las visitas. Y le responde: pues que le den mucho por culo a la web y a Bankia, porque hoy no hay nada más. Vamos a ver. Tú eres el webmaster del Periódico, tú eres periodista, hasta ahora nosotros somos los que hemos considerado qué es y qué no es noticia. No me pidas ahora que tenga que inventarme una nueva noticia que no existe para lograr más visitas a la web. ¡Es que no hay nada nuevo! Vosotros, vuestra generación, no ha vivido esto que pasa ahora. Los primeros en vivir esta locura fuimos los de la tele. Eso de que mañana tengas los resultados de la audiencia del programa que se emite hoy, hemos subido, hemos bajado, cuando salió ese tío se nos fueron 200.000 espectadores, bueno, pues mira , a veces en un programa tiene que haber un tío que aburra aunque se vayan los espectadores, ¿qué pasa? La cultura del ranking es un cáncer. Hay otra cosa…

Di.
Cómo va a afectar a la agenda política la nueva manera de informar, el hecho de que un twit escrito por un político sea un titular, la presión de las agendas sociales, los facebooks… En todo esto estamos como alumnos de P3, en una fase nueva inicial en la que no sabemos hacia dónde vamos. Llegaremos a un punto agobiante en que diremos no puede ser que mañana hagamos una página a partir de un twit que ha escrito un diputado, no perdamos el mundo de vista. Todo volverá a su sitio, creo, porque ahora estamos en ese boom de la rapidez de información, del trending topic, del “es que ayer…” Casos como el de la chica socialista, Beatriz Talegón. ¡Todo pasó tan rápido! Yo estoy metido en esta movida, soy un actor de ella, vivo con toda esta presión encima de la audiencia, del twitter, y al final creo que lo mejor es aislarte y decir no. Yo tengo que hacer un programa de tele, yo tengo que hacer lo mío, seguir haciendo mis preguntas, no decir… es que han dicho por ahí que hay una polémica… Sí, sí, pero nosotros ya pensamos en el siguiente programa. Estamos en un momento en que se sacraliza la polémica, si no hay polémica parece que no eres nadie, tenemos programas de televisión de debate que se basan en eso, en enfrentar a dos bandos para ver quién la dice más gorda. Así es imposible hacer periodismo. ¿Qué pasará el día que un tertuliano hable y el tío con el que está debatiendo le diga joder, pues tienes razón, ahora qué lo dices…

Pero a pesar de todo se te ve sereno, reflexivo.
Yo he tenido una madre muy católica, apostólica de prácticamente misa diaria. Y mi padre comprometido con las raíces cristianas, algo debe influir en mí, te agradezco que me digas que me ves sereno. Cuando hacía de cómico, con Buenafuente, en el personaje de El Follonero, a mí me venía grande. La gente me paraba por la calle y eso te impresiona, el personaje me venía 40 tallas grande. Pero, en cambio, el traje de ahora, que mezcla el periodismo más estricto con un periodismo más irreverente con un poco de entretenimiento y un poco de ironía, pues me lo he ido haciendo un poco a medida, que es lo que todos buscamos en el trabajo, en la vida, que te sientas cómodo con lo que estás haciendo y ahora cuando me enfrento a una entrevista lo sufro porque cuando tienes delante un personaje dices hostia, es que hoy no podemos fallar y eso te crea desasosiego. Que entrevistamos a Artur Mas en un momento crítico de la relación Catalunya-España y sea la primera entrevista que Mas da para toda España en un programa en formato tele y haya elegido el nuestro hace que no podamos fallar y eso te lleva a que la noche anterior estés en casa repasando la documentación pero cuando estás cara a cara con él te dices ahora ya me toca disfrutar, ahora ya es tú contra mí, yo contra ti.

¿En casa pasas momentos histéricos?
Yo las horas antes estoy tenso, lo que pasa es que no soy un tío de gritar ni de que se me note en especial. Normalmente intento verbalizarlo mucho, es decir, cuando estoy en esta situación suelo quedar con amigos. Quedamos mucho con los padres de los amigos de mi hijo, esto es algo que pasa, que no somos amigos de toda la vida, sino que son los que te encuentras en el cole, ya mí a veces me sirve de terapia. Hay uno que es pintor de brocha gorda, el otro hace moldes para los dientes, otro es arquitecto… hablar con estos amigos te ayuda a quitarle importancia a lo que harás. Va bien expresarlo: estoy nervioso, mañana tengo un duelo importante, tengo derbi, tengo clásico.

¿El derbi con Garzón te defraudó?
No, no me defraudó, porque tenía muchas ganas de conocerle, le conocía fugazmente. Lo encontré conservador, creo que él tiene mucha información y sabe cómo dosificarla. Hay un punto que cuando uno tiene tanta, tanta información supongo que piensa si un día explico esto se lía parda. Probablemente lo que sabe Garzón si un día dice ahora lo voy a contar… se lía. Desde luego a mí no me lo contó. Por otra parte, entrevistar a alguien que admiras, que estas antes un pavo de dimensión histórica, pues impresiona, y eso para el periodista es una putada. ¿No os ha pasado a veces el estar ante un tío que tú admiras, que te cae bien y hacerle una entrevista de mierda? Es difícil hacerle una entrevista a un amigo, tienes que elegir entre el periodista o el amigo. O me entrevistas o me quieres, que las dos cosas a la vez no acaban de ser compatibles. Cuando tú vas a sacar información de alguien y le quieres, te costará, porque sabes que si sacas según qué y publicas según qué quizá le amargas la vida y dices joder, si el sábado he quedado con él y su mujer para cenar…

Hay una sensación fascinante, mágica, cuando entrevistas y descubres en un momento dado que el personaje se te abre, a mí me ha pasado seis o siete veces en la vida, que se olvida del magnetófono y se explaya, y tú ya tienes el titular, pero al acabar te dice “esto último no lo pongas”, y entonces actúas con honestidad y no lo publicas.
Ya

Es algo que defino como “el click”.
Cuando se produce ese click es fabuloso.

¿Has oído muchas veces el click?
Tres veces. Una fue con Eguiguren. Él tenía ganas de hablar del momento vital chungo y debió pensar he tragado mucha mierda con este tema y ahora ha venido un chavalín a preguntarme cosas y veo que le interesa, porque realmente me interesaba mucho. Era un tío que me estaba explicando cómo negoció en Oslo con Josu Ternera, o sea en ese momento sólo los dos estaban allí y era la primera vez que este señor estaba explicando esto. Cuando ETA cambia de líder y entra Thierry, que era un sanguinario, y rompen las negociaciones de Oslo poco antes de que hubiera el atentado de la T4, y le dice a Eguiguren “vete comprando corbatas negras para un amiguito tuyo” y al cabo de dos meses matan a Isaías Carrasco, que era amigo suyo de Arrasate. Realmente este tío está contando cosas que no ha explicado nunca y el click se ha producido… es como el orgasmo femenino. Pero cuando te pasa eres el rey del mambo. Tienes algo que no tiene nadie y aparte tengo ganas de compartirlo y de que se conozca, esto ocurre pocas veces. Otra vez fue con Jaume Matas.

¿Cómo fue el click?
Muchas veces tienes la sensación de que lo que hacemos no sirve para nada. Y seguramente es verdad. Pero hay otras en las que un juez dice que lo que te ha dicho aquel señor es importante, y que le va a servir mucho para después juzgarlo y entonces ves que quizás sí sirve de alguna cosa lo que haces. En aquella entrevista el click es una frase surgida después de marearlo mucho, porque el hombre estaba cerrado como una tortuga dentro de su caparazón y la cáscara era dura, muy dura, pero él me dice “a ver, si a ti se te presenta un tipo que viene a proponerte unos negocios si se llamara Juan García ni le recibes, ni le atiendes, pero resulta que se llama Iñaki Urdangarín y es el Duque de Palma, ¿y usted que hace?”. Y ahí es cuando yo digo ¿cómoooo? Y pienso ¡ya está, ya tengo el titular, la frase!

P1110104Y después unas copas para celebrarlo.
Es que nosotros somos de otra generación, somos unos mierdas incluso en eso, somos así. Después de tener la entrevista con Matas lo que nos preocupaba es decidir cómo la montaríamos. Yo recuerdo haberme tomado una copa el día de Eguiguren con el realizador, que es un enfermo del periodismo y la hostia. Así que al  terminar la grabación nos fuimos a un asador. Esa entrevista debíamos grabarla en el parlamento vasco, pero al ver el sitio yo le dije: este sitio está bien Jesús, pero hostia es que estamos aquí en el paso de gente, por qué no vamos a un parque que hay aquí en lado? Y dijo vale. Si aquella entrevista se graba dentro del Parlamento no sale nunca, nunca, lo que salió. Estábamos acabando cuando apareció un tío del parlamento que lo buscaba desesperado. Jesús, coño, que hemos perdido dos votaciones porque faltabas tú. Ese fue otro click. Con Garzón, aunque no quedé satisfecho periodísticamente sí habíamos estado con él, habíamos hablado, le habíamos preguntado todo lo que queríamos preguntar, él no había contestado todo lo que hubiéramos querido que nos contestara, pero después nos fuimos a cenar, nos tomamos un cubalibre, porque yo soy más de cubalibre que de Pacharán, soy un clásico de Ron con Coca-Cola, pero lo hacemos poco. Somos una generación más de la botella de litro y medio de agua sobre la mesa de la redacción.

(1) Josep Maria Huertas. Cada taula un Vietnam. Edicions de La Magrana.

 

 

9 pensaments a “Cinco años salvados por Évole”

  1. El programa de Jordi Évole (y su equipo) tiene el título mejor puesto que yo recuerdo en mucho tiempo: “Salvados”, porque es lo que nos salva a muchos de la cutrez, de la mierda y la desesperanza (curiosamente, dos de los programas de más éxito en la tele tiene títulos semejantes: “Sálvame” y “Salvados”, pero nada que ver, son antitéticos).
    Gracias Jordi, sigue así.

  2. Felicitats també per l’entrevista… amb una crítica constructiva: considero que és una llàstima que no hagi estat editada amb una mica més de cura. Segons el meu punt de vista, quan hi ha massa errors tipogràfics o excessiva manca de signes de puntuació el valor del contingut queda una mica deslluït…

  3. Excelente entrevista.
    Gracias Jose Martí, desde los tiempos de Por Favor.
    La entrevista me confirma lo que siento al ver el programa de Salvados. Que hay un buen periodista, inteligente, que sabe hacer preguntas sobre todo siendo molestas. Que hay un buen equipo documentándose, montando, seleccionando y realizando un programa ágil y ameno y que encima hablan de lo que se debería hablar y nadie (medios) menciona.
    Marcáis una linea a seguir por los periodistas (sean del formato que sean) si queremos que sobreviva la información y no sea borrada por la deformación que está anegándolo todo.
    Los periodistas no deberían acudir a ruedas de prensa sin preguntas, ni mucho menos asistir a ruedas de prensa donde no haya persona sino pantalla.

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