Arxiu de la categoria: Vivir para ver

Formar Gobierno o preparar elecciones

Ánder Gurrutxaga
Catedrático de Sociología

Curiosa paradoja. El PP quiere y no puede. Lo impiden la corrupción, el abatimiento de los líderes, el desgaste de su programa y la falta de costumbre. Si el contexto no cambia, las esperanzas se trasladan, ¿hacia donde?, nuevas elecciones. El PSOE lo tiene difícil. Los “barones” elevan la apuesta. Dicen, o piensan, con el PP no hay arreglo, Ciudadanos no se deja, Podemos es una aventura peligrosa, ¿los nacionalistas?, un peligro. Temores, pocas convicciones. Con noventa diputados, todo es difícil ¿Saben Sánchez y el PSOE qué hacer? Es una incógnita. No depende sólo de las propias capacidades, de los que no quieren, las condiciones imposibles, las de los que neutralizan, prohíben o amenazan. La paradoja camina hacia la aporía. Nadie, dicen, quiere nuevas elecciones, pero el horizonte “no querido” quizá es el único posible ¿Qué arreglarán? Es otra cuestión. Atentos.


Pensar y decir

Ánder Gurrutxaga
Catedrático de Sociología

Leo en prensa las declaraciones de Aznar y la entrevista a Felipe González. Dos ilustres expresidentes que no elevan el tono bajista de la contienda política. En el primer caso, el lenguaje frontal, directo, señala con dedo acusador. Lo que ocurre es que a Aznar no le quedan ya dedos, los perdió señalando y recriminando. Esperaba que dijese algo del enésimo primero –no será el último– acto de corrupción del PP, otra vez en Valencia. No. Mejor mirar y señalar culpables –su especialidad– en otros lugares. El líder socialista se sumerge en una entrevista meandro, larga, cautelosa, plagada de prohibiciones, dichos sin decir, indicaciones sin concretar. La hermenéutica, otra vez, en alza. Pero eso es lo que el socialismo español ni espera ni necesita. Pero, a estas altura, lo fundamental es proteger “el buen nombre”. Recuerdo a Wittgenstein: “todo aquello que puede ser dicho, puede decirse con claridad; y de lo que no se puede hablar, lo mejor es callarse”.

Clases medias y nuevos ricos

Ánder Gurrutxaga
Catedrático de Sociología

Las viejas fortunas saben que disfrutan con lo que tienen cuando se quedan sin ellas. En política, la fortuna es el poder y en democracia lo ofrecen los votos. Rajoy dejó de ser rico –mayoría absoluta– para ser clase media. Sánchez heredó los ahorros de sus mayores, perdió parte de lo recibido  –descenso electoral– y ahora es clase media baja. Rivera tenía poco y ahora casi es rico –una fortuna para sus aspiraciones–. Continua la lectura de Clases medias y nuevos ricos

La irresponsabilidad no se penaliza

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García Bragado fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Les sale gratis. Los cargos públicos que intervinieron en el caso del hotel del Palau de la Musica –el trapicheo de Fèlix Millet y Jordi Montull para construir un establecimiento de lujo– no cometieron delito alguno y salen indemnes tras el juicio. Ramon García Bragado (exconcejal de urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona), Ramon Masseguer (exgerente de urbanismo) Enric Lambies (exdirector jurídico) y Carles Díaz (arquitecto, responsable de la tramitación del hotel) habían sido imputados por prevaricación pero, según sentencia de la Audiencia de Barcelona, no cometieron delito. Continua la lectura de La irresponsabilidad no se penaliza

Pasqual Maragall, utilizado

Por M. Eugenia Ibáñez

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No se merecía eso. Pasqual Maragall no merecía que su imagen, su carisma y su nombre fueran utilizados por un partido político a falta de 10 escasos días para las elecciones europeas. No merecía que le subieran a una tribuna y le sentaran mientras oradores interesados especulaban sobre su presencia en el acto. No merecía que con la mirada perdida le abrazara el secretario general de un partido político en el que nunca militó y en el que está por ver si hubiera militado en el caso de no padecer Alzheimer desde 2007. No merecía que por cuatro malditos votos se le vinculara tan sibilinamente a una campaña electoral.

A estas alturas, Pasqual Maragall ya no pertenece a ninguna sigla. Pertenece a la memoria de los barceloneses, de los catalanes, que admiraron en él las virtudes, y también los defectos, que los ciudadanos pueden respetar en la clase política. Una clase política en concreto que el domingo, en un lamentable mitin, cayó en el error de pensar que una victoria electoral bien permite la manipulación de una figura histórica.

No quiero ser una ancianita italiana

BERLUSCONI A JUICIO DE NUEVO

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Ignoro cuáles habrán sido las consideraciones del Tribunal de Vigilancia Penitenciaria de Milán pero, con el debido respeto, discrepo de su última decisión. Si no querían enviar a Silvio Berlusconi a la cárcel y había que exigirle el cumplimiento de trabajos comunitarios, podían haberle dado una escoba y destinarle a limpiar las calles, a modo de metáfora poética sobre la mucha suciedad que este señor ha repartido a lo largo de su vida.

Pero ¿por qué a un asilo? ¿Qué han hecho los viejecitos y las viejecitas italianas de la Fundación Sagrada Família para toparse un día a la semana con ese señor? ¿Les dará la sopa con esa sonrisa meliflua que te deja helado? ¿Les sacará a pasear y los dejará abandonados a pleno sol? ¿Les explicará historias de miedo hasta dejarles catatónicos? Porque no hay que olvidar que el mismo tribunal que ha tenido reparos en enviar a Berlusconi a prisión le ha tratado de delincuente y “persona socialmente peligrosa”.

Mal debe estar Italia cuando a una persona con ese perfil delictivo le envían a un asilo a purgar sus delitos. No sé lo que pensará Domenico Pogliani, fundador hace cien años de dicha fundación y en proceso de beatificación, pero una servidora, sinceramente, se alegra de no ser una ancianita italiana.

Réquiem por el cierre de una agencia de Catalunya Caixa

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Tocar el piano es una de las aficiones de Narcís Serra, el último presidente de Catalunya Caixa. Cuando fue Ministro de Defensa se hizo instalar uno en el despacho del Ministerio

M. Eugenia Ibáñez
Periodista

Hoy, 15 de abril, cierra sus puertas la agencia de Catalunya Caixa de mi barrio, un día antes de que se cumplan los 25 años de presencia en Vall d’Hebron. Peculiar manera de celebrar un aniversario. No hay sentimentalismo al escribir sobre ese cierre, a fin de cuentas solo se trata de una entidad bancaria en la que resulta difícil depositar afecto.
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