Arxiu de la categoria: Inventario

Una secció de Fabricio Caivano

Humo de metáfora

Fabricio Caivano
Periodista

Ahí tienen una metáfora facilona: el incendio del cementerio de neumáticos de Seseña y el estado moral de la nación. Una metáfora suele sugerir la analogía de dos territorios conceptuales alejados. Un enorme vertedero ilegal pegadito a los bloques que construyó aquél albañil sagaz apelado El Pocero, uno de los sumos sacerdote de aquél ceremonial mafioso del ladrillo. El fuego ilumina el escenario. La codicia, el chollo y el sálvese quien pueda. La previsible corruptibilidad de las variadas administraciones implicadas. La opacidad en los trámites que amparan cualquier desaguisado. Si llega el escándalo, se pone en marcha el ventilador del y tú más entre los políticos locales. Y rematando metafóricamente la chapuza, esa sólida habilidad tan española de barrer la basura, o sea todo lo sobrante del festín capitalista, bajo la alfombra. Si hay un incendio ya lo apagarán. Que arreen los que vengan.

Hay decenas de vertederos similares en la nómina conocida pero furtiva del estercolero nacional, el más grande en un entorno como Lanzarote. Con la humareda negra de Seseña se disipirá también el olor mediático, y en días volverá el color azul en el cielo informativo. ¡Viva la Liga y la Blanca Paloma! Con un poco de suerte en unos añitos se instruirá judicialmente el asunto, si acaso no llega prescribir o se reabre por la confesión de un quinqui que pasaba por ahí. Menos mal que, según insisten hoy fuentes acreditadamente fiables, ese humo negro apestoso es ‘benigno’. Y que nadie tosa.

¿Día de Europa?

Cada sueño humano tiene su día en el calendario, aunque sea para levantar acta fugaz de su inexorable mutación; sólo aquellos que engrasan los grandes almacenes obligando al regalo con lazo sobreviven, o se convierten en un festivo medio maratón. Hoy 9 de mayo es el Día de Europa, en Bruselas “Saint Schuman”. Ese día del año 1950 el ministro francés de exteriores, monsieur Robert Schuman, blanqueó la acobardada conciencia de una Europa posbélica con un bello discurso sobre el futuro de una Europa nueva unida bajo las ideales fundacionales de paz, igualdad y justicia. Amén del carbón y acero.

En esa misma fecha, pero de hace treinta años, España entró a formar parte de la Unión Europea. De aquél ambicioso sueño humanista de una Europa solidaria, parece que, salvo el regalo de las becas Erasmus, poco queda. Echen un vistazo optimista y ya me dirán. Un macro campo de futbol, un espantoso festival de canciones clónicas y, eso sí, una moneda común. Para colmo está al caer sobre lo que queda de aquella Europa anhelada ese contubernio autodenominado ‘tratado ITTP’, un furtivo golpe de estado friendly del Mercado sobre la Democracia. Mal pinta la cosa: vuelven los muros, resuenan tambores de guerra y se oyen de nuevo los himnos tribales.

¡Y encima, este 9 de mayo llueve!

Perro come perro

Fabricio Caivano
Periodista

Atrapado en el tiempo por una banda de traumatólogos, vivo en una nube antibiótica sin televisión ni fútbol, valga la redundancia. Me entero por la radio que el señor Cebrián “despide fulminantemente” al periodista Ignacio Escolar. Tras el merecido plante que la tribu periodística le dio a un desatado Pablo Iglesias, se puso de relieve la compacta solidaridad entre los sufridos trabajadores de los medios de, digamos, comunicación.

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Homenaje a Laura

Fabricio Caivano
Periodista

Esto es un cuento. Hubo un tiempo en el que capital y trabajo se buscaban como amantes recelosos, porque eran a la vez adversarios y complementarios. Una vez convenidas las reglas del juego, unos ponían los medios de producción en busca de un razonable beneficio, y los otros vendían su fuerza de su trabajo en procura de un salario justo. Socialdemocracia, más o menos. Pero ese capitalismo productivo descubrió una dieta milagrosa para acumular grasa: el capital tendía a su máxima obesidad masticando y deglutiendo más y más capital. El viejo capitalismo familiar y productivo cambió de rumbo. Empezó su fulgurante estafa global, de la mano de las tecnologías de la información, de la deslocalización del trabajo, de la desregulación mundial de los flujos financieros, gracias a la llamada ‘contabilidad creativa’ con sus bancos, sus burócratas cobijados en despachos mundiales al servicio del capital y de los evasores fiscales en busca de paraísos ocultos.

Hoy nuestro destino depende de una compleja trama online de vectores que organizan y deciden la circulación monetaria durante las veinticuatro horas del día. Ese es el líquido amniótico del capital, las venas de la pauperización mundial. La bolsa desplaza a la vida, el paro es estructural, y los trabajadores son terminales obsoletas, pobres a la espera de las migajas de ese gran banquete de los ricos. Y así fue que el trabajo perdió la partida, el capital aprendió a comerciar carnalmente con el capital y a parir más y más capital. Esta metamorfosis de las relaciones de trabajo lleva a escena a dos viejas categorías ahora renovadas: pobre y ricos. Con una crudeza indisimulable, igual que han retornado el pobre de pedir, ha vuelto una explotación laboral esclavista, contratos por horas, la figura del trabajador empobrecido, el hambre, la miseria, la pobreza infantil… Un joven economista amigo, que trabaja a salto de mata en una heladería italiana, sostiene que somos “sociedades en vías de subdesarrollo”. En un teatrillo goyesco de caraduras, chorizos, ladrones, filibusteros, corruptos y malandrines, emergen también muchas organizaciones solidarias de proximidad, gentes anónimas que levantan, a mano y luchando contra viento y marea, comunidades vecinales de resistencia a ese estado de cosas solo en nombre lo que más tienen: dignidad. “Dónde crece lo que nos mata, crece también los que nos salva”, escribió Hölderlin.

Un botón de muestra: oigan los dos cortes del programa “A vivir que son dos días”, cadena SER del pasado domingo. En él resuenan las voces de algunos testimonios emocionantes de esta lucha empecinada y tierna de apoyo y resistencia. Parados como Marimar y Alberto; o Kende, que vende flores e impulsa un proyecto de recogida de comida para comedores escolares; o el de la admirable Laura, trabajadora social de un colegio con alumnado de veinte nacionalidades que rezuma el optimismo limpio del compromiso, la alegría cálida de amasar sin más el pan de la dignidad. Como ellos hay muchas. Gentes que hacen la vida cotidiana un poco más luminosa. Los pícaros son como los vampiros, se retiran en busca de la oscuridad. Larga vida para Laura y los suyos.

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La dignidad se llama Alberto, Marimar y Eduardo

¿Quién se acuerda de los JASP?

Fabricio Caivano
Periodista

Hace algunos años ser mileurista era un chollo. El sistema educativo les había acreditado una buena formación. Y respiraban por doquier el oxígeno social de la “agresividad”, la virtud cardinal del éxito en la vida. Años del pelotazo, la corruptela y la gomina en los que no era raro ver a algún gánster con su birrete de honoris causa o a un alcalde con boina y Rolls Royce. Modelos capitalistas de respetabilidad y éxito, preferentemente machos alfa exudando gónadas emprendedoras.

Para esa legión de jóvenes deslumbrados se acuñaron las siglas JASP: jóvenes agresivos suficientemente preparados. Incienso para crédulos. Hoy muchos de ellos deambulan por las oficinas del  paro en busca de ‘cualquier cosa’, vencidos y burlados por aquel gran relato tóxico. Varados en la orilla de aquel sueño, les queda el brillo furtivo de la agresividad, metástasis maligna de lo que fue virtud pública de varones vencedores. Y si en el ámbito privado hay de sacar la navaja contra alguien más débil, pues se saca. De aquellas gominas, estas violencias.

Los libros van al contenedor azul

El local usado como biblioteca del ayuntamiento de Avinyonet de Puigventós ha sido cerrado por “poca utilización”. Los munícipes ampurdaneses, sin duda llevados por su talante posmoderno, decidieron reconvertirlo en un centro de coworking para uso de los emprendedores de la zona, una especie que es de suponer más abundante que la muy menguante de lectores. ¿Qué hacer con los casi 700 libros? Pues dado su “escaso valor” se decidió tirarlos al contenedor que se halla situado delante de la escuela. Pero ese penoso bibliocidio rural fue ejecutado con un rasgo emprendedor y un alto afán de ejemplaridad ecológica: todos los libros fueron escrupulosamente depositados en el adecuado contenedor de reciclaje de papel. Así nos va.

 

 

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En la foto, la biblioteca antes de desaparecer

Un premi merescut

L’Associació de Periodistes Culturals de Catalunya ha atorgat el II Premi Ressenya 2016 a la senyora Carme Fenoll, Cap del Servei de Biblioteques de la Generalitat de Catalunya des de 2012. Veterana habitant de la galàxia dels llibres, la premiada començà com a bibliotecària a Pineda de Mar i el Poblenou de Barcelona, i ha estat directora de les biblioteques de Banyoles i de Palafrugell.

Si s’ha realitzat a Catalunya alguna tasca cultural indubtablement valuosa, es sens dubte la que han fet any rere any les nostres quatre-centes biblioteques publiques… i les bibliotecàries (majoritàriament son dones) que hi treballen amb una vocació i perseveració admirables.

Aquest premi, petit i jove, es un reconeixement de aquesta tasca de fons a favor del llibre i de la lectura, un recer democràtic de la cultura. Les biblioteques son en efecte una autèntica escola democràtica de ciutadania on es pot aprendre, a més de altres coses pragmàtiques, la força educadora del silenci i l’esforç i la emoció de la recerca intel·ligent del saber. Uns valors avui per avui certament escassos, tot digui dit.

Aquesta és la segona edició del Premi Ressenya que es va iniciar el 2015 amb l’entrega del guardó a l’editor i fundador d’Anagrama Jorge Herralde, altre guardó ben merescut. Premiats i premi, l’enhorabona i llarga vida.