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Una sección de José Martí Gómez

Fútbol y corrupción

Hace años, el sabio Boskov pronunció la frase “fútbol es fútbol”, que ha quedado como paradigma de todo lo irracional y pasional que rodea el mundo del fútbol. Desde hace muchos años, el fútbol, como otros muchos deportes profesionales, empezando por el Comité Olímpico Internacional a partir de los años de Samaranch en su presidencia, es también sinónimo de corrupción.

La detención del ex presidente el Barça Sandro Rosell viene a completar la larga lista de dirigentes del fútbol procesados e incluso encarcelados por sus negocios fraudulentos. Vila Reyes, Del Nido, Núñez, Lopera, Fariña entre los más conocidos del repertorio español, sin olvidar a Villar, con una causa judicial pendiente lo que no ha sido óbice para ser reelegido presidente de la Federación Española de Fútbol.

En el extranjero, los casos de Blatter en la FIFA, Platini en la UEFA y Teixeira, presidente de la Federación Brasileña de Fútbol, son los casos más escandalosos. Tan escandalosos que acabaron con la carrera de los tres en los organismos que presidían. Todavía está por aclarar cómo compró Qatar, a quién untó para conseguir el próximo mundial de fútbol.

Las grandes estrellas del fútbol no van a la zaga de la corrupción de sus dirigentes. El contrato fraudulento de Neymar, la sentencia a Messi y la investigación abierta a Cristiano Ronaldo son tres casos de actualidad.

La irracionalidad y pasión que rodea el mundo del fútbol hace que el ciudadano que, con razón, pide condenas severas para los empresarios y políticos corruptos, se muestre irracionalmente indignado con la condena a uno de sus ídolos. Según sea el equipo que defienda, sus seguidores siempre verán maniobras arteras de la Justicia para hundir a su ídolo.

Dicho esto, me voy a seguir apasionadamente lo que dice pericosonline sobre los fichajes de mi equipo comprado por un chino, y es que desde hace unos años, salvo pocas excepciones, los seguidores de muchos clubs europeos han perdido el control de sus equipos, hoy en manos de jeques árabes, millonarios asiáticos o rusos, e incluso inversores ligados a empresas norteamericanas.

El PSOE

Viaje a un pueblo. Encuentro con un conocido, funcionario del PSOE. Lleva una carpeta en la mano. Me explica que está recabando avales para Susana Díaz. Le pregunto si toda la militancia socialista del pueblo es susanista. Me responde que no le importa. Lo único que importa es que el jefe pide que todos avalen a Susana y si él lo pide no hay que preguntarse nada más. La prepotencia de las élites, su autismo respecto a lo que piensa la calle, ha provocado el fiasco de la vieja guardia del PSOE. Me pregunto cuantos socialista de ese pueblo que firmaron el aval bajo presión han voto por Sánchez.

Los Ruiz Mateos

Si en La isla del tesoro cantaban “quince hombres van en el cofre del muerto”, en el juicio que se ha iniciado en la Audiencia de Palma se podría  cantar “seis hombres van pasándole la estafa al muerto”. Los seis hombre son los hijos de Ruiz Mateos.

En la foto en la que en los buenos tiempos posaban arropando al patriarca de la familia se les ve como seis hombres con buena percha.

Muerto el patriarca, los seis hijos le pasan el cobre al muerto. Ellos solo hacían lo que ordenaba papá, en el que tenían fe ciega. Los Ruiz Mateos siempre han sido gentes de fe ciega, sea en religión o economía.

Esa fe se transpiraba en los mensajes que el patriarca me envió en los tiempos del derrumbe de la primera Rumasa:

–Dios mío: ¿qué le echo yo a usted?

O:

–La santa de mi madre siempre decía  “devuelve bien por mal”. Obedeciendo sus intenciones y, pese a todo, le deseo lo mejor.

O:

–Espero que Dios le perdone como yo le perdono.

Todas las cartas me llegaron con tarjetones con el membrete Marqués de Olivara, título sin peso específico en el Gotha de la aristocracia por venderse, junto a mucho otros títulos nobiliarios, en la Serenísima República de San Marino.

La última carta llegó con la firma de uno de los hijos que ahora dice no saber nada de los negocios de la familia. La síntesis de la misiva era que el expolio de Rumasa había sido una vergüenza y una escándalo sin precedentes.

Ya no escribí nada sobre la Nueva Rumasa, cuyos flecos con varios delitos societarios se ventila ahora. Los hijos le pasan la responsabilidad al muerto pero también rechina que la autoridad económica del Estado no se mostrase enérgica frenando aquella aventura empresarial en la que creyeron personas que vieron volatilizarse sus ahorros tras depositar su fe en el mesiánico Ruiz Mateos.

Lluís Barbé

Por José Martí Gómez

“Que Lluís Barbé naciese en Santa Cruz de Tenerife en 1937 y no naciese en Londres a finales del 1800 fue un error del destino dado que es un bloomsberiano genético que ha alternado sus clases como catedrático de Economía con su pasión pro la historia inglesa, firmando unas veces como John Cromàtic y otras con su apellido.  Este último caso se dio en Retrat de familia sobre fons de trévols,  ganadora de un premio Sant Joan, la novela-biografía-historia de Antonio Eroles, de su familia y su exilio, un prodigio de investigación histórica y de ralato novelesco en el que afloran las privaciones, el orgullo, la frutración, la soledad”. (Resumen de las palabras que dije hace años en la presentación de la novela en la sala de actos  la Caixa de Sabadell).

Lluís Barbé, Mariquita TennantAhora, el incansable Lluís Barbé insiste en una variante de la historia que nos contó en su día. Mariquita Tennnant es el título de la biografía editada por Pagès editores, una joya para que aquellos que aman la historia y la cultura inglesa disfruten con los avatares de liberales españoles en el exilio.

Fue el caso del protagonista de la novela, un tal Eroles del que en su momento se dijo que siendo absolutista se refugió en Inglaterra huyendo del absolutismo de Fernado VII, que lo mismo que sugerir que el tal Eroles era un super absolutista.

No. Barbé demostró en su obra que Eroles cogió el camino del exilio por ser liberal.

¿Y quién fue Mariquita Tennnant, la mujer de origen catalán que mereció una placa azul, homenaje muy inglés, en la casa en la que vivió en Windsor?  Barbé asegura que esta mujer es la única española que tiene una placa azul en Gran Bretaña.

La historia que se cuenta en Mariquita Tennnant  enlaza con las páginas de Retrat de familia sobre fons de trévols: de soltera, Mariquita Tennant fue Maria Francesca Eroles i Eroles, la hija menor, la hermana guapa, generosa e inteligente que salvó más de una situacion comprometida, fuese sentimental o económica, de la familia.

Una biografía que solo podía escribir Lluís Barbé, que yo creo siempre ha soñado en ser la reencarnación de Lytton Strachey, el de victorianos eminentes.

Hugh Thomas

Por José Martí Gómez

En 1969 el historiador británico llegaba por primera vez a Barcelona, cuando menos públicamente, para participar en un acto organizado por el club Mundo. La sala estaba a rebosar, con gente sentada en el suelo por los pasillos. No valió la pena el esfuerzo. Hugh Thomas, que lucia una gran melena, no se mojó ni una sola vez. La concurrencia salió muy  decepcionada. Ha muerto.

En  1961 Thomas había publicado en Ruedo Ibérico, editorial ubicada en París, La guerra civil española, libro que causó una profunda conmoción en una España todavía bajo la dictadura.

El libro fue prohibido pero se vendió mucho de forma clandestina.  Sus 782 páginas  fueron la primera aproximación a la guerra civil desde una óptima de neutralidad. Para mucha gente, excesiva neutralidad.

Diez años después de su conferencia en el club Mundo, concretamente en octubre del 79, Thomas volvió a Barcelona para presentar una querella, que llevó el abogado Víctor Sen, contra el diario El Imparcial acusado de  manipular paginas de su libro.

Desayunamos junto en la terraza de su habitación en el sexto piso del hotel Colón. Thomas ya no llevaba melena a lo Bob Dylan y ya no militaba en el ala conservadora del partido Laborista. Había cruzado el Rubicón y ya era militante del partido Conservador, su espacio ideológico natural.

Si en la conferencia del 69 no se mojó tampoco se mojó conversando conmigo. La tarde anterior se había entrevistado en la Generalitat con el president Tarradellas, al que me definió como un hombre serio, sencillo, inteligente y con experiencia. “Me ha impresionado su clarividencia”, añadió.

Fue lo más interesante de la conversación, según leo ahora en las notas que tome aquella mañana.

-¿El futuro en España? -le pregunté.

-Los vaticinios son difíciles -respondió.

En España ya había paro por entonces. Y terrorismo. Y crisis económica.  Para Thomas eran problemas comunes a todos los países.

-¿Solución? -pregunté.

-Democracia -respondió.

Jean Tirole

Son tiempos confusos en los que el Estado ha pasado de ser proveedor a árbitro, sin acabar de encontrar el ajuste con el mercado. ¿Cabe preguntar si en este mundo tan complejo no sería mejor reducir el número de parlamentarios y ampliar el de los asesores en materias que requieren especialistas? ¿Buscamos los ciudadanos opiniones diversas o preferimos escuchar solo al que nos explica lo que creemos creer? Una economía que solo busca la rentabilidad a corto plazo ¿lleva a un comportamiento poco ético?

Son preguntas que te formulas leyendo el libro La economía del bien común, del Nobel fancés Jean Tirole.
Fue enriquecedor entrevistarle junto a Javier del Pino en el programa que dirige,
A vivir que son dos días. Como fue enriquecedora la lectura del libro, que provoca te preguntes, por poner tres ejemplos, si nos basamos más en emociones que en información en el momento de votar, si el origen de la desigualdad no está en una mala redistribución de la política fiscal o si estamos preparados –Tirole opina que no– para un futuro con nuevos trabajos.

Tirole plantea un tema interesante, que pone en cuestión a la clase política: en un mundo cada día más complejo ¿sobran parlamentarios y faltan asesores?

Es un hecho que un político no sabe de todo. Incluso podríamo decir que en muchos casos no sabe apenas nada de lo que se ventila hoy en el mundo de la ciencia, de la economía de la digitilización que está cambiando el presente y el futuro del mundo del trabajo.

En ese contexto de vorágine de cambio ¿para qué tantos diputados o senadores que solo sirven para votar lo que indica su líder?

¿Por qué no ir a parlamentos y senados más reducidos, formados con gentes muy preparadas y que tengan a su lado buenos asesores?

Suscribo la idea.