Arxiu de la categoria: Ellas y ellos

Una sección de José Martí Gómez

Los árbitros y los regalos

Por José Martí Gómez

A partir de un penalti de los que unas veces se pita y otras no y de unas bolsas con regalos al trío arbitral, obsequio del club al que favoreció el penalti, se ha montado un sidral que hubiesen dado material al Once, aquella entrañable revista satírica del deporte que conforme se esta poniendo el negocio tendría que volver a salir aunque fuese en versión digital. 

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Armas y dinero

Por José Martí Gómez

Jordi Évole afrontó en su último programa un tema difícil: Arabia Saudita y la industria militar española a partir del contrato para construir doce fragatas con destino a la monarquía saudita, uno de los regímenes más autocráticos del mundo.

Ni derechos humanos ni leches, sería la síntesis de lo que vinieron a decir los entrevistados. El dinero es el dinero y se saca de donde se puede sin formular muchas preguntas sobre el destino -en este caso armas- de lo que el país comprador hará con las armas que se le venden.

España es exportador de armas. Lo fue con el franquismo y lo sigue siendo con la democracia. Escuchar en el programa de Évole los equilibrios semánticos que hacia el alcalde de Cádiz para justificar que en los astilleros de la localidad se construyan las doce fragatas era para sonrojarse. Y escuchar como la construcción de esas fragatas era apoyada por trabajadores que esperaban en las puertas de la factoría la oportunidad de un puesto de trabajo venía a confirmar la frase de barra de bar de que llegado el caso por dinero se es capaz de hacer cualquier cosa.

El tema se arrastra de lejos. El año 1985, en el número  592 de la revista Información Comercial Española, editada por el Ministerio de Economía y Comercio, el teniente coronel de artillería, diplomado de Estado Mayor, José Maria Vera Fernández escribía:

“La potenciación de la industria  militar española creará puestos de trabajo llevando la paz a cientos de hogares que verán  afirmada su economía doméstica y, por tanto, sus posibilidades de vida digna”.

Qué bonito, oiga.

Foto de portada: Jordi Évole y el alcalde de Cádiz, ‘Kichi’

Justicia igual para todos

¿Quién es el último imbécil que ha dicho que en este país la justicia es igual para todos? Debería ser lapidado lanzándole los folios de la última y sorprendente resolución del caso Noos. No entro a considerar si se ajusta a Derecho. Es posible que sí. Lo que afirmo, apoyado por el 90% de la opinion pública, es que hay algo que chirría. Que siga teniendo escolta el delicnuente Urdangarin, y que esa escolta supongo la paguemos todos, es una de las cosas que chirría.

El escritor Joan Perucho era juez. Decidió jubilarse tras un juicio que le dejó secuelas.

–Su nombre, por favor –le preguntó al acusado.

–No me da la gana decirselo –respondió este.

Perucho, siempre educado, trató de convencer al acusado de que debía dar su nombre porque en caso de no darlo tendría que amonestarlo, a lo que el acusado le respondió que podía hacer lo que le diese la gana, que a él, plim.

Perucho le dijo, y cito de memoria:

–Si sigue comportándose así tendré que expulsarle de la sala.

–Anda y vete a tomar por culo –vino a ser la respuesta.

Si ahora existiese la COPEL, aquella organización de presos que se sublevó al llegar la democracia, tendría buenos motivos para armar jarana en las salas de justicia, emulando al contestatario delincuente que se descaró con el educado Perucho.

Los robagallinas que cumplen condenas son buena gente. Lo demuestra que las cárceles están tranquilas aunque no entren ni Urdangarín ni su socio, delincuentes de cuello blanco.

T.T.T.

Se cumplen cincuenta años de la publicación (censurada) de Tres tristes Tigres, la gran novela del cubano Guillermo Cabrera Infante al que le agradeceré siempre el placer que sentí al leerla y que me diese permiso para decir simplemente T.T.T. visto el trabalenguas en el que me metí al pronunciar el título.

En mis años londinenses conversé varias veces con Cabrera Infante. Vivía  en una de las veintiún Gloucester Road que existen en Londres. Él sostenía que los ingleses son tan diabólicos que ponen  el mismo nombre a multitud de calles para desorientar al ciudadano novato.

Vivía en una planta baja. El sofá, junto a la ventana. En la pared lateral una estantería repleta de libros y frente al sofá una mesa escritorio, un supletorio con teléfono, máquina de escribir y una butaca en la que Cabrera Infante se pasaba el día escribiendo, traduciendo y recibiendo llamadas y visitas. El salón era rectangular, con una pequeña separación al fondo ocultando el comedor y la cocina estilo inglés.

El exilio le pasó factura al autor de T.T.T.  en forma de depresiones. Para medicar una de esas depresiones fue sometido en una ocasión a una cura de sueño. Al despertar, me contó, creyó haber enloquecido porque oía rugido de leones. Su esposa le tranquilizó. La habitación estaba justo encima del pabellón de felinos del zoo.

Fue un hombre que hizo de la memoria, el cine y los sueños la razón de su vida. Las noches londinenses de Cabrera infante eran noches de cine a partir de los miles de videos almacenados en armarios empotrados. Noches de mujeres rubias, de actores que fuman, de vidas soñadas para arrumbar la dureza  de la nostalgia  por La Habana difunta que, según me dijo, descubrió un día, siendo niño, subiendo unas escaleras de mármol.

Era conciente de que aquella Habana solo estaba en sus sueños. Quizás pro eso  escribió La Habana para un infante difunto.

Anton Costas

Por José Martí Gómez

Alto, de porte elegante pese a un cierto aire desgarbado, con notable pero controlado sentido del humor y la austeridad y amante de las orquideas, Antón Costas, ex presidente del Cercle d’Economia y catedrático de Política Económica en la Universidad de Barcelona ha escrito La nueva piel del capitalismo, junto a su colega Xosé Carlos Arias (lo edita Galaxia Gutemberg).

“Un intento de analizar las mutaciones en las tres últimas décadas del capitalismo”. Esa sería la síntesis del libro, segun las palabras del propio Costas en la presentación en la sede del Cercle. Cuatrocientas páginas densas que llevan a la conclusión de lo necesario y urgente que es “moralizar al captalismo porque la alternativa es la barbarie”.

Cómo se ha llegado a este punto de un capitalismo rapaz tras haber sido un factor de equilibrio en el mundo surgido de la posguerra, es largo de explicar. Como también es complejo explicar cómo fue posible y porqué acabó la luna de miel entre el capitalsimo y la socialdemocracia, un pacto que permitió la puesta en marcha del estado del bienestar hoy en crisis.

Sostiene Costas que no estamos ante una evolución del mercado sino ante una patología de un capitalismo sin ética y sin moral que provoca un estado de malestar, de fragmentación e incertidumbre ante el inmediato futuro. La incertidumbre, el vacío político, se vive con intensidad en Europa, donde el déficit de legitimidad democrática en las instituciones europeas ha llevado a que hayamos pasado del entusiasmo europeista a un miedo que paraliza nuestras instituciones supranacionales.

Entre desigualdad y pobreza ¿cabe preguntarse qué debe preocuparnos más? Costas cree que no debemos formularnos esa pregunta. Lo ugente es que nos preocumemos de las dos porque un 40% de la población ya ocupa la parte baja de la distribución de la renta y la riqueza.

Escriben Costas y Arias:

“La dimensión elefantiásica de las finanzas, el cáracter hiperfinanciero del nuevo capitalismo y su evolución en gran parte fuera de posibilidad de control efectivo, han estado en el centro de los problemas econòmicos contemporáneos. Mientras no se devuelva a los mercados financieros su condición instrumental a escala humana, mientras no queden embridados por unos estrictos controles, continuarán siendo un obstáculo para una recuperación de la economía internacional que sea genuina y sostenible”.

Lamentable

Por José Martí Gómez

Cuando pusimos en marcha este blog, nacido a partir de los almuerzos que una vez a la semana reunía a un grupo de amigos y que con el tiempo se amplió a un amplio espectro de gentes que nos quieren, y a las que queremos, nunca pensamos –salvo el abogado Mateo Seguí– que ponerle como cabecera  La Lamentable resultaría tan acertado. Esa cabecera que lucimos, de diseño bellísimo por su simplicidad, es un regalo que nos hizo Alberto Corazón acompañado de un mensaje en el que nos decía que vista la cabecera que nosotros  pusimos  recortando letras de un diario “hace honor al blog: lamentable”.

Lamentable que el Partido Popular se disculpe con tantos años de retraso por la corrupción que ha anidado en sus filas, corrupción practicada por gente con cargos de responsabilidad en el partido.

Lamentable que el señor diputado Homs se queje de que el fiscal no le haya querido interrogar en el juicio por el 9-N cuando los tres procesados, compañeros de partido, se negaron a contestar al fiscal cuando este quiso interrogarles.

Lamentable la guerra interna, por ambiciones personales, entre las dos personalidades con más carisma de Podemos. Se veía venir. Busquen en nuestro archivo el artículo que Paco Bobillo escribió cuando Podemos era el partido emergente.

Lamentable el desierto ideológico en el que se ha perdido el PSOE con los tres militantes dispuestos a dirigirlo haciendo campañas que no dejan otro recuerdo que el banal bla, bla, bla.

Lamentable la paulatina crispación de la sociedad, que se lleva por delante el discurso del pensador Teodorov elogiando la moderación. Se crispa el diálogo político, se crispa el mundo del fútbol hasta el punto de agresiones a seguidores de equipos rivales, se pierde la moderación en amplios sectores de la sociedad.

Resumiendo: un panorama lamentable.