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Una sección de José Martí Gómez

La posguerra en la memoria de un niño

Por José Martí Gómez

A mi nieto Pol le encargaron en el Instituto que me hiciese una entrevista  recordando como era la posguerra cuando yo era niño. Aquí está el resultado. Me gustaría que nuestros lectores nos hiciesen llegar su memoria de aquellos años. Compartir experiencias es enriquecedor.

La entrevista

– ¿En que año naciste y dónde?

-En 1937, en Morella, un hermoso pueblo del Maestrazgo del que salí cuando tenía tres años y no volví hasta cumplidos los 60.

-¿Por qué?

– A mi padre lo metieron en la cárcel por republicano. Cuando salió en libertad no quiso saber nada más del pueblo y nos vinimos a vivir a Barcelona, donde estaba la familia materna.

-¿Qué recuerdas de la posguerra?

– Que había restricciones de luz  y en el piso nos iluminábamos con un quinqué cuando oscurecía. También había restricción de agua y teníamos que hacer colas en la fuente con nuestros cubos y garrafas. Los pisos eran fríos, porque la única manera de calentarse era la mesa camilla con un brasero de orujo. Y para bañarnos, mi madre, y las madres de los otros niños, tenía que calentar una olla en la cocina económica alimentada con carbón porque el gas no había llegado todavía. La nevera era un objeto de lujo y la compra se hacía en el mercado y en algún colmado porque no habían supers.

-¿Oíste hablar del estraperlo?

-Sí. Y aunque no sabía mucho de que iba si recuerdo que entendía que algo raro había en la compra de pan blanco y cigarrillos de tabaco rubio americano cuando al anochecer de algunos días iba con mi padre a la calle Bailén esquina con Travessera y allí veía a mujeres vestidas con largos faldones que iban calle arriba calle abajo musitando “pan blanco, tabaco rubio”. Veía a mi padre hablar con una de ellas y cómo la mujer se metía en un portal y salía con un paquete envuelto en papel de periódico que le daba a mi padre y mi padre le daba dinero y aquella noche mi padre encendía un cigarrillo mentolado mientras en la cocina escuchaba muy bajito la emisión en castellano de la BBC en un enorme aparato de radio. En la mesa habían rebanadas de pan blanco, tan distinto al pan negro de racionamiento que iba a comprar con mi madre con unas cartillas que se mantuvieron hasta el año 1952, porque la posguerra fue muy larga.

-¿Era una Barcelona muy triste?

-De adulto he sabido que sí. Muchos vecinos tenían familiares en la cárcel y a mucha gente le habían fusilado amigos o familiares. Yo no entendía porqué cuando pasaba un desfile de falangistas mucha gente saludaba brazo en alto y otros muchos trataban de camuflarse en el bar o en  un colmado para no tener que levantar el brazo. De adulto lo entendí. Pero entonces yo era un niño con una familia que me quería y por lo tanto era feliz y no veía la Barcelona triste.

Dos niñas jugando en El Raval durante la posguerra. Foto: Joan Colom

-¿Por qué eras feliz?

Porque por la calle apenas pasaban coches y podíamos jugar al fútbol  con pelotas de trapo anudadas con cordeles. Y podíamos hacer excursiones a descampados próximos y cazar mariposas. Y jugar en la acera a churro, media manga, mangotero… Había vida en la calle hasta la hora de ir a dormir porque las madres cogían una silla y bajaban a sentarse en el portal para conversar con las vecinas.  A veces un niño o una niña desaparecían misteriosamente y cuando preguntaba a mi madre donde estaba me respondía no te preocupes, un día volverá. Algunas veces no volvían. Eran niños castigados por la tuberculosis, la gran enfermedad de aquellos años en los que el frío hacia salir sabañones. Los años de la  posguerra fueron años de más solidaridad, pero eso lo veo ahora, ya de adulto, cuando las relaciones humanas se han deteriorado, la vida de barrio apenas existe y salvo los hijos de inmigrantes en el extrarradio no hay niños jugando en las calles.

-¿Añoras a aquel niño de la posguerra?

-Lo recuerdo con afecto. Como te decía, fui un niño feliz pero ahora sé que para mis padres y los padres de mis amigos no fueron buenos años. No quise aquel tiempo para mis hijas ni lo quiero para mis nietos. La posguerra fue muy larga y a veces puedes caer en la nostalgia recordando al niño que lo pasaba bien. Pero la nostalgia puede oler a podrido solo con rascar un poco con memoria de adulto.

El 15-J del 77

Las primeras elecciones democráticas tras medio siglo de dictadura fueron un encaje de bolillos entre el sector franquista consciente de que se había de mover algo para no perderlo todo y el amplio sector demócrata consciente a su vez de que tenía que aceptar un pacto porque el ejército estaba con la otra parte.

Creer en Suárez creía poca gente pero muchos de los que le criticaron se arrimaron a él buscando un cargo. La UCD fue partido container que acogió diversas tendencias ideológicas unidas bajo el pegamento de un líder que tenía el carisma de su simpatía y juventud.

Alianza Popular, liderada por un franquista sociológico e intemperante como era Fraga aglutinó los restos del naufragio y fracasó porque la gente ya estaba harta de aquellos rostros taciturnos,

El Partido Comunista, fuerte en la clandestinidad, fracasó en las urnas. Sus candidaturas, llenas de dinosaurios, no tentaron a un electorado joven y dieron miedo al electorado viejo.

EL PSOE era una incógnita que salía de la clandestinidad sin haber hecho gran cosa, salvo en el País Vasco y Cataluña. Su fuerza estaba en un líder joven y con carisma que el 15-J empezó a emerger.

Que muchas cosas cambiaron a partir del 15-J es un hecho, aunque ahora aquel pacto nacido de la transición esté agotado. A veces, la pequeña anécdota revela cosas profundas de la psique humana. Yo era amigo de Francisco Fernández Ordoñez desde hacía muchos años. Cuando tras el 15-J fue nombrado ministro de Hacienda me invitó a almorzar junto a Josep Ramoneda.

En la puerta del ministerio, los dos en mangas de camisa, nos paró el guardia civil:

–¿Qué queréis?– preguntó, tuteándonos.

–Queremos ver al ministro

–Estos dos quieren ver al ministro, jo, jo–le dijo el guardia al ujier.

–Habrán leído que ayer estuvo aquí Marcelino Camacho y deben creer que todos pueden ver al ministro, jo, jo– dijo el ujier.

–Eso digo, jo. jo– rió el guardia.

–¿Y para que queréis ver vosotros al ministro?– preguntó el ujier.

–Porque nos espera para almorzar– dije yo.

El ujier se abalanzó sobre el teléfono interior. Confirmado que el ministro nos estaba esperando nos habló de usted, se inclinó servil al abrir el ascensor y el guardia se cuadró al dejarnos paso.

Yo guardo buen recuero del 15-J y de los años que estuvo la UCD en el poder. Creo que fueron los años con más libertad y eso se veía en la calle y en los medios de comunicación.

Trabajar para ser pobres

Por José Martí Gómez

El Gobierno jalea que se están creando miles de puestos de trabajo gracias a su política económica. Es la cara optimista de la moneda. La cara pesimista nos dice que muchos de esos puestos de trabajo no dan para dejar de ser pobres.

Ser camionero en este país nunca ha sido un chollo. Recuerdo los años setenta, con los centros de contratación en determinados bares donde lo que se pagaba por la carga no era ninguna bicoca.

La cosa ha ido a peor. Me contaban el otro día lo que ya parece normal: a un camionero de Barcelona se le contrató para un viaje de ida y vuelta a París. Con carga en el viaje de ida. Sin carga en el viaje de vuelta. Dos días de viaje. Se le pagó la gasolina, el cuchitril para dormir y el condumio en bar de carretera. Como paga, 60 euros.

–¿Y aceptaste? –le preguntó el hombre que le escuchaba.

–¿Qué iba a hacer? No tenía otra oferta mejor– le replicó el camionero.

Un médico me explica:

–Veinte horas semanales en urgencias en un hospital. Otras veinte horas semanales trabajando en mi especialidad en otro hospital. Una mañana a la semana en una mutua. Y todo para no llegar al sueldo de un albañil.

Una periodista norteamericana llevó a cabo un reportaje que llegaba a la conclusión de que muchos trabajadores de Estados Unidos duermen en albergues de beneficencia porque su salario no les da para alquilar un piso. Aquí se está entrando en esa espiral.

Las mujeres que trabajan en hoteles, los camareros de muchos bares, los periodistas… profesiones que viven en precario.

Los que viven en pareja y tienen hijos perpetuarán la maldición: los pobres de hoy dejarán en herencia a sus hijos la pobreza del mañana.

Se ha roto el ascensor social.

Nadie lo repara.

Adnan Khashoggi

Ha muerto uno de los personajes más turbios del último medio siglo, el hombre que se hizo multimillonario vendiendo armas y fue el rey de las noches de Marbella los años en los que Marbella era la sede de la jet. Con Adnan Khashoggi se demostró una vez más, como pasa con los jeques árabes, que los inmigrantes molestan si son pobres pero cuando tienen mucha pasta son acogidos con admiración.

De Khashoggi supe bastante en mi años de corresponsal en Londres. La prensa seria le seguía y no para reír sus gracias o admirar su por entonces todavía rutilante estilo de vida sino para denunciar lo corrupto de sus negocios.

Adnan Khashoggi La utilización de prostitutas de lujo como forma de chantaje era una de sus artimañas habituales. Pamela Bordes, una joven de gran belleza, era una de las mujeres al servicio de Khashoggi y eso se supo porque llegó a los tribunales.

Llegó por celos. Pamela Bordes se metió en la cama con el director del Telegraph, apodado Don el Sucio, y con el director del Sunday Times, creo recordar que apodado algo semejante a El Bello. Al primero le sentó mal la competencia en la cama de su colega y le atacó en su diario. El segundo se sintió ofendido y lo llevó a los tribunales.

Por qué Pamela Bordes se metió en la cama con los dos siguiendo órdenes de Khashoggi no se supo pero sí se supo que según la hermosa joven le contó a Don el Sucio cuando El Bello hacía el amor con ella gritaba “¡Soy Tarzán, soy Tarzán!”, cosa que El Bello desmintió.

A El Bello, Pamela Bordes le contó que cuando Don el Sucio se metía en la cama con ella lo que más le gustaba era que le chupara la pilila, cosa que Don el Sucio negó.

El juicio demostró que el ser humano es vanidoso, que Kashoggi era un individuo siniestro capaz de todo para conseguir lo que quería y que Pamela Bordes estaba buenísima.

El mismo juez lo dijo, con esa franqueza típica de la justicia anglosajona, dirigiéndose a los dos periodistas:

–¿Pueden ustedes explicarme el encanto de esa joven en la cama? Mi sueldo no da para esos lujos.

El Bello dijo:

–Señoría, yo soy un caballero.

Juan Goytisolo

Juan Goytisolo era consciente de que circulaban muchos clichés sobre su persona y que sin duda no eran muy elogiosos. Algunos le llamaban “el moro” y para muchos era una persona antipática. Él decía que la antipatía no era otra cosa que la defensa de su intimidad, una cuestión de economía personal. A lo largo de los años mantuve muchas entrevistas con el premio Cervantes autor de la autobiográfica Coto Vedado. Ha muerto a los 86 años.

En una de esas entrevistas el magnetófono no arrancaba.

–No me extraña –dijo.

–A mi sí. Es nuevo –dije yo.

–No es culpa del magnetófono. Es culpa mía.

–¿Cómo dice?

–Los artilugios mecánicos tienen una relación histórica conmigo. Por ejemplo, los fax se tragan el papel.

–¿Escribe a maquina?

–Escribo a mano.

Hombre agnóstico, siempre se sintió fascinado por los místicos. Adoraba a San Juan de la Cruz. No se cansaba de releerlo. “Es pura belleza”. A través de los místicos, el Goytisolo ideológicamente siempre situado en la izquierda, aseguraba que había llegado a sentir un gran respeto por la espiritualidad ajena a todo dogma, de ahí que pese a algún coqueteo inicial nunca conectase con el comunismo, cosa que sí hizo su hermano José Agustín.

La vida, el autoexlio en París y en Marrakech, le había enseñado que la única patria es el lenguaje –”creo en la ética del lenguaje”– y que cuando uno pertenece a una cultura fuerte o una nación fuerte hablar de nacionalismo cultural le parecía espantoso aunque –eso me dijo en 1985– “si me dirijo a un grupo de escritores catalanes probablemente no hablaría de la misma manera”.

Dos personas influyeron en su vida:

Una fue el escritor Jean Genet:

–De Genet aprendí muchas cosas en el plano ético y sobre la concepción de la literatura. Era un hombre muy riguroso y de vida muy austera que sentía un desprecio total hacia el llamado mundo literario. Era todo lo contrario del escritor vanidoso que corre detrás del éxito. Poco a poco fui adaptando mi ética a la suya. Su influencia sobre mí ha sido más ética que literaria.

Otra fue su pareja sentimental, Monique Lange, que le aceptó y le amó pese a la bisexualidad de Goytisolo:

–Monique ejerció sobre mí una gran vigilancia moral. Fue la que me planteó el primer tests sobre mi vanidad. Cuando murió, París dejó de ser París para mí y ya me refugié definitivamente en Marrakech.

El escritor se desnudó en sus obras autobiográficas. Pasó la frontera del pudor partiendo de la idea de que si no decía lo que más le costaba decir, si no contaba los episodios más duros, más humillantes, tenía que dedicarse a otra cosa.

Su madre murió, cuando él tenia pocos años, en un bombardeo de la aviación franquista sobre Barcelona. En la Gran Vía, frente al cine Coliseum, un monumento recuerda a las víctimas de aquel bombardeo. La madre de Juan era una de ellas. Murió bajo las bombas cuando iba en busca de juguetes para sus hijos en la víspera de la Navidad.

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Quien esté interesante puede leer aquí el discurso de Juan Goytisolo al recibir el Premio Cervantes

El catecismo de Rajoy

En la sesión de clausura de las jornadas del Círculo de Economía celebradas en Sitges el presidente del Gobierno se mostró tan seguro como contundente. Habló de muchos pactos salvo uno: el del referéndum.

Rajoy viene asistiendo a las jornadas desde el 2004 pero quizás este año es el que se le ha visto más seguro impartiendo a los gentiles su catecismo a partir de cuatro preguntas.

¿De dónde venimos?

Venimos de una crisis sin precedentes.

¿Cómo estamos?

Creciendo a partir de la exportación.

¿A dónde vamos?

A seguir creciendo y a formalizar pactos en educación, pensiones, autonomías…

Oiga, ¿y pactos sobre el encaje de Cataluña en España?

Ni uno.

Rajoy fue contundente sobre el referéndum:

–No quiero, no puedo y no me lo creo.

Añadió:

–Se ha terminado el tiempo de la equidistancia. O se está con unos o con otros.

Aterrado ante lo que según Rajoy sería el bretxit catalán, cuando acabó de hablar me tiré enloquecido sobre la bandeja de croquetas.

Estaban riquísimas.

Fútbol y corrupción

Hace años, el sabio Boskov pronunció la frase “fútbol es fútbol”, que ha quedado como paradigma de todo lo irracional y pasional que rodea el mundo del fútbol. Desde hace muchos años, el fútbol, como otros muchos deportes profesionales, empezando por el Comité Olímpico Internacional a partir de los años de Samaranch en su presidencia, es también sinónimo de corrupción.

La detención del ex presidente el Barça Sandro Rosell viene a completar la larga lista de dirigentes del fútbol procesados e incluso encarcelados por sus negocios fraudulentos. Vila Reyes, Del Nido, Núñez, Lopera, Fariña entre los más conocidos del repertorio español, sin olvidar a Villar, con una causa judicial pendiente lo que no ha sido óbice para ser reelegido presidente de la Federación Española de Fútbol.

En el extranjero, los casos de Blatter en la FIFA, Platini en la UEFA y Teixeira, presidente de la Federación Brasileña de Fútbol, son los casos más escandalosos. Tan escandalosos que acabaron con la carrera de los tres en los organismos que presidían. Todavía está por aclarar cómo compró Qatar, a quién untó para conseguir el próximo mundial de fútbol.

Las grandes estrellas del fútbol no van a la zaga de la corrupción de sus dirigentes. El contrato fraudulento de Neymar, la sentencia a Messi y la investigación abierta a Cristiano Ronaldo son tres casos de actualidad.

La irracionalidad y pasión que rodea el mundo del fútbol hace que el ciudadano que, con razón, pide condenas severas para los empresarios y políticos corruptos, se muestre irracionalmente indignado con la condena a uno de sus ídolos. Según sea el equipo que defienda, sus seguidores siempre verán maniobras arteras de la Justicia para hundir a su ídolo.

Dicho esto, me voy a seguir apasionadamente lo que dice pericosonline sobre los fichajes de mi equipo comprado por un chino, y es que desde hace unos años, salvo pocas excepciones, los seguidores de muchos clubs europeos han perdido el control de sus equipos, hoy en manos de jeques árabes, millonarios asiáticos o rusos, e incluso inversores ligados a empresas norteamericanas.

El PSOE

Viaje a un pueblo. Encuentro con un conocido, funcionario del PSOE. Lleva una carpeta en la mano. Me explica que está recabando avales para Susana Díaz. Le pregunto si toda la militancia socialista del pueblo es susanista. Me responde que no le importa. Lo único que importa es que el jefe pide que todos avalen a Susana y si él lo pide no hay que preguntarse nada más. La prepotencia de las élites, su autismo respecto a lo que piensa la calle, ha provocado el fiasco de la vieja guardia del PSOE. Me pregunto cuantos socialista de ese pueblo que firmaron el aval bajo presión han voto por Sánchez.