Arxiu de la categoria: Ellas y ellos

Una sección de José Martí Gómez

Agustí Montal

Por José Martí Gómez

Converse varias veces con Montal. Cuando no llevaba bigote y cuando lo llevaba. Sin cigarro habano y con cigarro habano. Hablamos de fútbol y de la crisis del textil. Guardo de él un buen recuerdo. La imagen de un hombre culto, educado, tranquilo, cordial. Ha muerto a los 82 años.

A través de Armand Carabén, Montal fichó a Cruyff importándolo como semoviente dado que no se autorizaba sacar divisas para el fichaje de futbolistas. Según me contó Carabén el invento del semoviente fue obra de un español que trabajaba en la banca suiza tras haber aprendido el oficio en Tánger, de la mano de Andreu Abelló.

Montal se inventó lo del Barça més que un club, frase que le pedía a Carabén que la olvidará cuando tenía que ir a El Pardo con la junta del textil a pedir ayuda para la reconversión textil. Según Estapé, el caudillo siempre decía “que no falte algodón a los catalanes”. Antes, en entrevista previa con el ministro de Industria, según seguía contando Estapé, cuando el subsecretario le informaba de que ya habían llegado los catalanes a pedir más dinero el ministro respondía “hágalos pasar cuando ya estén bien llorados”.

Fue un burgués, catalanista por sentimiento y principios que cuando hizo falta dejó esos sentimientos de lado, cosa que hicieron muchos burgueses catalanes. Como presidente del Barça se encontró con la desagradable sorpresa de que un tal Heredia había falsificado sus orígenes para fichar por el Barça, movilizó al despacho de abogados de Joan Piqué Vidal  con la colaboración de Roca Junyent para probar el fichaje de jugadores con pasaportes españoles originados a partir de la falsificación consular de sus partidas de nacimiento.

Como hombre del textil las pasó mal. Tenía razón cuando criticaba los millones dedicados a salvar Intelhorce mientras el textil algodonero catalán se iba a pique pero obviaba que esa crisis tenía parte de su origen en la falta de adaptación de muchos empresarios a los nuevos tiempos. Su empresa textil o fue una de las que se fue a pique.

Un día le conté la historia que me había explicado una señora. Su padre, un señor mayor, llegó a casa destrozado por una derrota del Barça y se metió en la cama sin querer cenar. Su hija pensó que lo mejor seria telefonear a Montal, buen amigo de su padre, para que le tranquilizase. Le telefoneó y se puso una sirvienta. Dijo que el señor Montal no se podía poner al teléfono porque estaba cenando. La señora se indignó. Su padre en la cama sin cenar por el disgusto y el presidente cenando como si no hubiese pasado nada.

-En el fútbol no se ha de dramatizar nunca -me dijo Montal riendo.

-De vacaciones. ¿se iría usted con Vic Buckiham o con Rinus Michel? – le pregunté un día.

Me dijo que se iría con Vic, aunque me pidió que no lo dijese porque entonces el entrenador era Rinus. Comprendo que prefiriese el carácter  del inglés al del holandés. Vic era un hombre muy culto, que cuando le entrevistabas te hablaba de Shakespeare. El boletín del club le pidió un artículo esperando que cantase las excelencias del Barça pero Vic envió un cuento en el que China recibe la noticia de que Grecia les ha declarado la guerra. Reunido el politburó, Mao quiere saber cuantos habitantes tiene China y cuando le dicen que son nueve millones Mao pregunta en que hotel se hospedan. A los lectores ortodoxos del boletín el cuento no les hizo gracia. A mí sí.

Tras Montal llegó al Barça el diluvio. O sea  Núñez y la extraña pareja Gaspart y Casaus.

Narcís Serra

Por José Martí Gómez

En los últimos años de la dictadura Narcís Serra y Roca Junyent trabajaron para Pere Duran. Cuando llegó la democracia y Serra y Roca optaron por siglas distintas, Duran comentó: “Yo que creía que Roca era el de izquierda y Serra el de derechas…”. Ahora la fiscalía pide para el licenciado en Economía Narcís Serra cuatro años de prisión por subirse el sueldo como presidente de Caixa Catalunya cuando la institución ya estaba en bancarrota. Luego vendrán más peticiones de condena por mala gestión.

Con la democracia el primer cargo político que tuvo Serra fue el de conseller de Política Territorial y Obras Públicas en el gobierno provisional de Josep Tarradellas. En ese cargo conoció a Juan María Bandrés, responsable de los ferrocarriles y cosas similares en el gobierno vasco.

-Está muy bien eso de militar en un partido como el PSC -le dijo Bandrés, que ya tenía en la cabeza crear Euskadiko Ezquerra.

-Me sobra el partido;  es un lata -le respondió Serra, dejando a Bandrés traspuesto.

Luego sería alcalde. A mediados de 1979 estalló el escándalo de la estafa en el Consorcio de la Zona Franca. Serra me contó que una noche llegó a su casa en Sant Cugat y después de cenar se estiró en el sofá, puso en el tocadiscos una ópera de Mozart  y mientras la escuchaba revisó papeles de la Zona Franca y se dio cuenta de que los terreno que se daban por vendidos no existían. Convocó de urgencia al consejo de administración y el presidente, Antonio de la Rosa, autor de la estafa, se olió lo que se le venía encima y antes de poner tierra de por medio dijo que no se sentaría a mesa con un rojo, sin saber que Serra ya había ordenado que retiraran de la mesa el cubierto del delincuente.

En diciembre del 81 el Ayuntamiento organizó un acto en el Escorxador en el que, como cierre, caía desde lo alto un misíl de papel. Uno de los que más aplaudía era Lluís Reverter. Eran los tiempos socialistas del mensaje OTAN de entrada, no. El acto se presentó como una protesta contra la carrera de armamentos pero un policía de la secreta que andaba por allí vigilando que se decía  y al que yo conocía desde hacia años me lo dejó bien claro:

-Macho: que esto va contra la OTAN y lo demás es excusa – y tenía razón.

En el 82 el PSOE llegó al poder y en octubre del 86 plateó un referéndum en el que pedía el sí para el ingreso en la OTAN. Narcís Serra era ministro de Defensa y tenía al fiel Reverter como mano derecha. Fueron tiempos difíciles para ambos. Basta el dato de que cuando entraban en el pabellón militar en el que vivían en la sala de estar se hacia un silencio glacial entre los militares allí reunidos. Serra/Reverter desactivaron las tendencias golpistas de un amplio sector del ejército pero no se ha explicado cuanto dinero, en forma de cargos adicionales bien pagados en la sociedad civil, costó la reforma.

Tras ser vicepresidente del gobierno, diputado y secretario general del PSC-PSOE Serra llegó a la presidencia de Caixa Catalunya y cayó en la tentación en la que han caído políticos de este país y de otros muchos: el servicio que había prestado a la sociedad no había sido recompensado con mucho dinero, así que había que recuperar el tiempo perdido.

Qué manera más idiota de ensuciar una biografía.

Empapelar

Por José Martí Gómez

La palabra empapelar tiene varias acepciones. Una de ellas es la de poner tu destino en manos de la Justicia. Esa acepción es la que tenía presente Macià Alavedra desde que se la escuchó repetir muchas veces a Ramón Trías Fargas.

Según Alavedra, Trías Fargas, ex conseller de Economía con Jordi Pujol, liberal, culto, bibliófilo, hombre del Banco Urquijo en Cataluña, lo tenía claro: “Parece que no hace nada pero un día el Estado se despierta y te empapela”. Hace un año, cuando todavía no se sabía la fecha del juicio que ahora le ha sentado en el banquillo, Alavedra me repitió esa frase: “El Estado empapela”.

Según Salvador Paniker, Alavedra tiene cabeza de procónsul romano. Yo añado que tiene un sentido de la ironía muy acusado. Durante muchos años fue “la sonrisa del régimen” de Jordi Pujol y confieso que siempre me he sentido fascinado por el cinismo elegante, la cultura y el humor de este hombre. Verlo en el banquillo me ha causado pesar, lo cual no quiere decir que justifique los delitos que le han empapelado.

Me dolería que en el curso del juicio se revelara que el lenguaje de Alavedra es en la intimidad tan zafio, tan machista, tan impresentable como el de dos de sus socios en negocios fraudulentos.

Se habla mucho del machismo de esta sociedad, de la necesidad de erradicarlo, y  te cae el alma a los pies (Alavedra no cree en la existencia del alma) cuando lees la transcripción de las conversaciones grabadas a dos de los capitostes del sucio tinglado: hija de puta, puta interventora, imbécil asquerosa… refiriéndose a la mujer que puso en duda tejemanejes  que los delincuentes  con cargo político iban pergeñando.

-¿Todavía eres cristiano? -me preguntó Alavedra la última vez que nos vimos.

-Sí – respondí.

-¡Qué  raro eres! -dijo.

Más raro él, que por afán de amasar una fortuna se metió en negocios que han destruido su biografía pese a la advertencia de Trías Fargas de que a la postre el Estado empapela.

Un tal Xarles

Era un hombre tranquilo, fumador compulsivo de cigarrillos de tabaco negro. Un hombre de orden que estuvo metido en todos lo fregados del tardofranquismo y la transición. “Persona de misa, ex monaguillo, padre de familia y cargo de rsponsabilidad en un banco oficial. Políticamente neutro”, decia la biografía de Josep Xarles que el Centre Social de Sants presentó en el Gobierno Civil para solictar que fuese legalizado con el tal Xarles como presidente. Ha muerto a los 84 años.

Xarles, a la izquierda, con el micro, en la inauguración de una residencia de personas mayores en la plaza de Málaga. Barcelona, 1990.

Le traté bastante y puedo decir que el perfil biográfico se corresponde con la realidad, con excepción de lo políticamente neutro salvo que haber militado en el Felipe y haber sido responsable de imprimir en ciclostil los documentos de la organización sea ser neutro.

Siempre le conocí con bigote. Ignoro si en el pasado no lo llevaba. Era un hombre cordial que reía recordando las artimañas del pasado para burlar la burocracia del viejo régimen. Cuando cumplidos los 66 años aceptó ser vicepresidente de la Federació d’Associacions de Veïns y Veïnes de Barcelona su amigo Miquel Botella, otro histórico metido en mil fregados, le dijo que estaba loco: “A tu edad, meterte en otro lio….”.

Era un hombre práctico. Su discurso se alejaba de las elucubraciones teóricas. Iba a la cosa concreta y le preocupaba el hoy y el futuro de la juventud, a la que veía con pocas esperanzas.

Con él y media docena de personas más almorcé hace un año, aproximadamente. Estaba pletórico, como siempre. O cuando menos lo parecía. El hombre de mil citas que nunca llevó una agenda seguía activo y fiel a su mundo: Sants, la calle Olzinelles, la parroquia de San Medir, el geriátrico para la gente del barrio…

Recuerdo como algo inolvidable la visión de las paredes del centro social con la propaganda clandestina de los años de censura y represión. Parecía que más que Sants estabamos en Petrogrado, 1917. Años con un mundo obrero combativo. Con mucha gente dedicando muchas horas del día a día a organizar actos en defensa de los barrios, de la libertad.

Al saber que ha muerto he sentido no haber podido hablar con él los últimos meses, cuando supongo que sabía que iba a morir.

Mujeres

DIA DE LA DONA 2017

José Martí Gómez
Periodistas

Yo estaba allí aquel día de 1966 en el que un joven director general de empleo, de visita a la fábrica de calzados Sagarra, preguntó al portavoz de la familia, procurador en las Cortes por designación directa de Franco, por qué las mujeres que trabajaban en la empresa cobraban menos que los hombres, haciendo lo mismo. Porque así lo hemos decidido lo dueños, fue la respuesta.

El joven director de empleo calló. Era el hoy empresario Villar Mir. Algunos derechos se han ganado pero sigue sin conseguirse la paridad con el hombre en temas laborales, domésticos, emancitipativos. La reivindicación  femenina todavía tiene mucho camino por recorrer.  La política circunscribe el relato a la paridad electoral. Filfa.

 

Fármacos y médicos

La palabra tarugo tiene varias acepciones. Entre ellas, dice el diccionario de Manuel Seco y Gabino Ramos, la comisión pagada por un laboratorio farmacéutico a los médicos que receten sus productos.

En las décadas 60/70/80 el tema fue tan escandaloso que los laboratorios cambiaron de  táctica: el tarugo puro y duro fue sustituido por un sistema más sofisticado:  pagar viajes a congresos a los médicos que receten sus fármacos.

Viene esto a cuento de que me llega un runrún: los de Ciudadanos, gente liberal, ya se sabe,  piden que esté libre de impuestos  el dinero que las farmacéuticas pagan a los médicos que asistan a fiestas sociales.

Perdón: quería decir congresos y seminarios.

¿En qué estaría yo pensando?